jueves, 29 de agosto de 2013

El "constitucionalismo" es esencialmente un arma de guerra de opinión pública


Artículo extraído de la última editorial de la edición de ultramar de Diario del Pueblo. La traducción es cortesía del camarada José María Rodríguez (www.socialismocientifico.com), aunque el autor me  perdonará (otra vez) el haber hecho alguna modificación de la traducción original desde el inglés. El artículo refleja la oposición de los sectores más proletarios de la intelectualidad china a la asunción de los valores políticos y jurídicos burgueses occidentales en China, llamando a la vigilancia contra la subversión imperialista, a fin de evitar caer en los mismos errores que cometió el Partido Comunista de la Unión Soviética en los años 80. 

A partir de finales de los años noventa del siglo pasado, a raíz del surgimiento oficial del liberalismo, el concepto de constitucionalismo comenzó a ser muy popular en China. En el debate que se ha producido durante tantos años sobre el constitucionalismo, se ha revelado, en líneas generales, la oposición entre las corrientes de pensamiento marxista y del liberal.

Los académicos marxistas se oponen a la promoción del constitucionalismo en China. Consideran que el constitucionalismo tiene la economía de mercado con propiedad privada como bas, que las constituciones destinadas a garantizar que los derechos de propiedad de la burguesía son sagrados e inviolables tendrían una posición primordial, y que China socialista debe rechazar el constitucionalismo. Los puntos de vista de los académicos liberales son opuestos, ellos creen que el sistema Socialista sólo puede conducir al "totalitarismo" o la "dictadura", y que sólo la implementación del "constitucionalismo" puede traer la democracia y la libertad; para implementar un constitucionalismo libre y democrático, la Constitución Socialista de China y el Sistema socialista deben ser derrocados.

Ambas teorías están fuertemente opuestas, pero sobre este punto, han obtenido un raro consenso: el constitucionalismo sólo pertenece al capitalismo, y el Socialismo no es compatible con él.

Aparte de los dos puntos de vista principales descritos anteriormente, existe un pequeño número de académicos que han avanzado el punto de vista del "constitucionalismo Socialista". La gran mayoría de académicos que abogan por el "constitucionalismo Socialista", de hecho, aún se sienten identificados con las tendencias de pensamiento liberal, sólo que quieren alcanzar a la meta del "constitucionalismo capitalista" a través de los métodos de evolución pacífica. Por otra parte, también hay un pequeño número de académicos que abogan por "el constitucionalismo Socialista" porque creen que nuestro constitucionalismo es el constitucionalismo Socialista, que es un constitucionalismo en el que las personas son dueñas de sus propios asuntos bajo la dirección del Partido Comunista, y que ello es totalmente ajeno al capitalismo occidental.

Se puede observar que entre los académicos que defienden el "constitucionalismo" emergen tres tendencias diferentes: la izquierda, el centro y la derecha. Todos estos argumentos constitucionalistas constituyen una "trampa" teórica integral; como el "constitucionalismo capitalista" no podría ser aceptado por todo el Partido y todo el pueblo durante mucho tiempo, surgieron en lo sucesivo todo tipo de teorías sobre el "constitucionalismo Socialista".

Esta compleja y elaborada "trampa" teórica no sólo surge en relación a la cuestión del "constitucionalismo". Por ejemplo, tras de la disolución de la Unión Soviética, la terapia de choque neoliberal jugó un gran papel en Rusia, pero en el proceso de disolución de la Unión Soviética, los que tenían un papel clave eran Gorbachov, Yakovlev, Yeltsin y otros, y de hecho, desde el principio, actuaron desde dentro de las repúblicas soviéticas con la careta de Socialistas democráticos. Si en ese momento, Gorbachov hubiera aparecido directamente con su rostro neoliberal, habría sido muy difícil para ellos obtener tal poder.

Todo esto, desgraciadamente, no se va formando de manera espontánea. Desde el punto de vista de la implementación de la información, la opinión pública y la guerra psicológica por parte de los Estados Unidos, con el objetivo de infiltrar y subvertir a los países socialistas, el hecho de confiar solamente en los literatos de ultraderecha o "expulsados" del partido y otros tránsfugas del comunismo, propagando el capitalismo sin disimulo, sólo podrá ir en contra de sus objetivos. Por consiguiente, se ha abierto el camino al "constitucionalismo Socialista", al "socialismo democrático" y a las demás vías de infiltración de todo cuño y color.

Ya en la época de la guerra fría, las agencias de inteligencia de Estados Unidos llegaron a comprender gradualmente que "el Socialismo democrático es la fortaleza más eficaz para resistir al totalitarismo", que este tipo de personas eran mucho más útiles que los tránsfugas del comunismo. Los sabios consejeros del gobierno de los Estados Unidos, como Arthur Schlesinger, Isaiah Berlin, George Kennan y otros individuos sostuvieron opiniones similares. La estrategia de poner a este tipo de personas en puestos importantes se convirtió en "la base teórica de la acción política anticomunista de la CIA". Según este tipo de estrategia, ¿no es el "constitucionalismo Socialista" el arma artera y más eficaz para subvertir la "dictadura democrática del pueblo"?.

A partir de mediados de los años 80 del siglo pasado, con el fin de servir eficazmente a la globalización del capital estadounidense, las agencias de inteligencia de Estados Unidos empezaron a exportar a gran escala su particular ideología en el extranjero bajo el nombre de organizaciones civiles, que contribuyeron a la globalización del liberalismo económico y la doctrina jurídica liberal de los Estados Unidos. Un caso relativamente típico es el de la Fundación Ford, a partir de 1987, que financió la investigación del derecho comparativo constitucional a nivel mundial, con el principal objetivo de promover el constitucionalismo a escala global.

En aquella época, una serie de famosos académicos de derecho soviético se convirtieron en asesores de confianza de Gorbachov y participaron en aquel proceso, entre ellos estaban Veniamin Yevgenievich Chirkin, Vladimir Entin, Boris Nikolaievic Topornin, etc. Estos académicos de derecho soviético tenían una importante función a la hora de promover el proceso de disolución de la Unión Soviética.

Para entonces, Gorbachov, Yeltsin y otros, con la teoría constitucional como arma, abolieron los factores Socialistas de la Constitución soviética, anularon la posición gobernante el PCUS, y finalmente, la Unión Soviética se derrumbó. La fuerte Unión Soviética había llegado a abrumado militarmente a los Estados Unidos, pero a pesar de ello, a partir de los años 80, se derrumbó bajo el ataque de las dos armas de la maquinaria de guerra informativa y psicológica que fueron el "Socialismo democrático" y el "constitucionalismo". La tendencia de pensamiento constitucionalista en China también surgió y se expandió mediante la financiación de todo tipo de fundaciones promovidas por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos (como la "Modern Global Comparative Constitutionalist History Research" financiada por la Fundación Ford). En tal situación, no podemos permitir que el pueblo no esté vigilante.

(El autor es investigador Senior en el Instituto de Investigación de Seguridad y Cooperación de Haiyang, e investigador invitado del Centro de Investigación Global del Socialismo de la Academia China de Ciencias Sociales)

Fuente: http://chinacopyrightandmedia.wordpress.com/2013/08/07/constitutionalism-essentially-is-a-weapon-of-public-opinion-war/

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