lunes, 18 de agosto de 2014

En memoria de Soong Ching-ling, luchadora incansable, rompedora de cadenas, tesoro del pueblo chino, hija de la humanidad (I)

Por Alexandre García

Si existe un caso de personalidad histórica ligada a la historia del movimiento revolucionario y comunista internacional, que por un motivo u otro haya sido injustamente olvidada o relegada a un segundo plano, éste sin duda es el caso de Soong Ching-ling (también conocida como Madame Sun Yat-sen), una mujer que, entre otras muchas cosas, fue ni más ni menos que Vicepresidenta de la República Popular China entre 1959 y 1968, Presidenta de la República Popular China entre 1968 y 1972[1], y Presidenta de Honor de la República Popular China entre el 16 de mayo y el 28 de mayo de 1981, fecha de su muerte. 

Por regla general, en España todo aquel que tenga cierta simpatía por el comunismo o que tenga un mínimo de cultura general sabe quiénes fueron Mao Zedong, Zhou Enlai, Deng Xiaoping o incluso Sun Yat-sen. Pero cuando uno pregunta acerca de la figura de Soong Ching-ling, uno constata con asombro que prácticamente nadie quién era. Y lo cierto es que cuando uno llega a conocer su vida, uno no puede dejar de pensar que tal desconocimiento de la persona de Soong Ching-ling es sencillamente incomprensible. Más aún es que las organizaciones denominadas feministas de nuestro país nunca hayan hablado de esta mujer, al menos en los últimos años. El relato de la vida de Soong Ching-ling es como una epopeya que resume en la figura de una sola mujer toda la historia de la revolución del pueblo chino por su liberación nacional durante el siglo XX. Es una oda a favor de la lucha de los pueblos oprimidos y la esperanza en un futuro de paz mundial y justicia social en todos los países del mundo. A la tarea de honrar su memoria va dedicado este artículo.[2]  

Soong Ching-ling nació el 27 de enero de 1893 en el distrito de Pudong, Shanghái, en el seno de una rica e ilustrada familia burguesa de seis hermanos. Su entorno familiar era muy liberal para la China de aquella época. Al igual que el resto de sus hermanos, hablaba perfectamente inglés, al haber sido educada en ese idioma la mayor parte de su vida. Su padre, Soong Yaoru, natural de la provincia de Hainan, era un predicador cristiano metodista[3] que había estudiado en los Estados Unidos durante su juventud, y un estrecho colaborador de Sun Yat-sen, fundador del Kuomintang y primer Presidente de la República de China (1911-1949), considerado hoy como el padre de la China moderna. Soong Yaoru había conocido a Sun Yat-sen en los Estados Unidos en 1894, convirtiéndose enseguida en seguidor suyo y proveyéndole de un importante apoyo financiero. La madre de Soong Ching-ling, Ni Guizhen, natural de la provincia de Zhejiang, era descendiente de Xu Guangqi, un famoso científico de los tiempos de la dinastía Ming. Así relataba Soong Ching-ling su infancia, en los años previos a la Revolución Democrática de 1911: 

Mi padre instaló una impresora en el sótano de su casa para imprimir libros religiosos así como panfletos secretos para propagar la revolución. Al ser  jóvenes en aquella época, aún podemos recordar a nuestros padres diciéndonos que no hablásemos nunca con nadie de ello y prohibiéndonos llevarnos  algún panfleto revolucionario. Después, mi padre también ayudó al Dr. Sun Yat-sen financieramente para la revolución.”

Soong Ching-ling en 1911
 
Después de hacer sus estudios primarios en la escuela anglófona para niñas McTyeire de Shanghái, en 1907 Soong Ching-ling se fue a los Estados Unidos para estudiar en el Wesleyan College de Macon, Georgia, juntos con sus dos hermanas Soong Mai-ling y Soong Ai-ling y su hermano T.V. Soong. Aquellos cuatro hermanos eran el ejemplo típico de una nueva generación de jóvenes intelectuales chinos que quiso ir más allá de los clásicos del pensamiento ilustrado chino y aprender de culturas foráneas (notablemente del Occidente capitalista) para luego volver a China, una vez finalizados sus estudios en el extranjero, y así ejercer influencia en la sociedad china de manera a contribuir a las tan necesarias reformas que necesitaba la China feudal de la reinante dinastía Qing. Durante su estancia en los Estados Unidos, Soong Ching-ling desarrolla muy pronto una consciencia política, mostrando una gran preocupación por la suerte del pueblo chino, preocupación que nunca dejó de tener durante el resto de su vida. 

En octubre de 1911, le llega la noticia del levantamiento de Wuchang, que terminó provocando la caída de Aisin-Gioro Puyi, último emperador de China[4], e instaurando la República de China en enero de 1912. Aquel acontecimiento histórico supuso el fin de 4000 años de dinastías feudales, siendo la dinastía Qing (de origen manchú) la última. Soong Ching-ling siente una tremenda excitación. En abril de 1912 escribe en el periódico del Wesleyan College el artículo “El mayor acontecimiento del siglo XX”, cuyas palabras casi parecen premonitorias:

Uno de los mayores acontecimientos del siglo XX, el más grande desde Waterloo, en opinión de muchos educadores y políticos de renombre, es la Revolución China. Se trata de un hito de lo más glorioso. Supone la emancipación de 400 millones de almas de la esclavitud de una monarquía absolutista que había existido durante cerca de 4000 años, y bajo la cual “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad” habían sido negadas. Y puede que a China, la más antigua de todas las naciones, le toque ahora indicar el camino hacia la fraternidad. En otras palabras, China jugará su papel en el esfuerzo por elevar a la humanidad. Napoleón Bonaparte dijo: “Cuando China se mueva, ella moverá el mundo”.”

Tras finalizar sus estudios universitarios, Soong Ching-ling decide dejar los Estados Unidos para dedicar su vida a la revolución democrática y la lucha por la igualdad y la libertad en China. En agosto de 1913 llega a Tokyo, Japón, donde coincidían muchos revolucionarios chinos en el exilio debido a la traición de Yuan Shikai.[5] Allí conoce a Sun Yat-sen, con el que decide casarse el 25 de octubre de 1915, convirtiéndose así en su compañera de por vida y en su mayor apoyo para seguir con la labor de defender la joven República de China y llevar a buen término la revolución democrática. Como cristianos devotos, los padres de Soong Ching-ling se opusieron vehementemente a esta unión, debido a que Sun Yat-sen tenía 26 años más que ella, estaba separado desde hacía tiempo de su mujer Lu Muzhen (que se negaba a compartir su vida de activista político), y ya era padre de tres chicos adultos.[6] Por este motivo, rompieron relaciones con ella después de concretarse el matrimonio. Para entonces, la antigua Sociedad para la Regeneración de China, fundada por Sun Yat-sen, ya había pasado a llamarse Partido Nacionalista de China o Kuomintang[7], al fusionarse con otros grupos republicanos. 

Así lo relataba ella: 

No me enamoré. Él ya era un héroe que yo había admirado desde la lejanía. Irme a trabajar para él fue una romántica idea de joven mujer, pero una buena idea al fin y al cabo. Quería ayudar a salvar a China y el Dr. Sun Yat-sen era el único hombre que podía hacerlo, así que decidí ayudarle”.
No le faltaban tampoco ciertas dosis de humor: 

Soy feliz, intento hacer lo posible para ayudar a mi marido con su correspondencia en inglés... Así que se puede decir que para mí el matrimonio es como ir a la escuela, sólo que no hay “exámenes” de los que preocuparme.”

 Foto de la boda entre Soong Ching-ling y Sun Yat-sen (1915)

Durante sus diez años de matrimonio[8], Soong Ching-ling siempre se mantuvo al lado de Sun Yat-sen, pese a las dificultades y los reveses de la lucha. En ocasiones, esto incluso pudo haberle costado la vida. El 16 de junio de 1922, durante los preparativos de la Expedición del Norte[9] para reunificar a China, el ministro de la guerra Chen Jiongming se alzó en armas contra la República, bombardeando la casa donde se encontraban Sun Yat-sen y Soong Ching-ling en la colina Guanyin, provincia de Guanzhou (Cantón). Después de que Sun Yat-sen, Chiang Kai-shek (que por entonces dirigía la Academia Militar Whampoa, fundada por Sun Yat-sen con ayuda soviética) y otros importantes dirigentes fueran puestos a salvo, trasladándose en barco a Shanghái, Soong Ching-ling comandó ella misma a los guardias que quedaron en la mansión, luchando desesperadamente hasta agotar todas sus municiones. Finalmente logró escapar atravesando las líneas enemigas, bajo fuego intenso. Durante la huida, Soong Ching-ling tiene un parto fallido que la deja estéril de por vida. Después de aquella terrible experiencia, ella declararía: 

No he vuelto a ir allí desde aquel 25 de junio, debido a la terrible experiencia que pasé. Estuve muy nerviosa… Pese a que lo perdimos todo, ganamos una victoria moral, y la opinión pública empezó a apoyar firmemente nuestra causa, como nunca antes.”


 Soong Ching-ling (a la derecha) con Chiang Kai-shek. Para la anécota, pese a su rivalidad política, ambos terminaron siendo cuñados: su hermana Soong Ai-ling se casó con él

El 28 de noviembre de 1924, Soong Ching-ling viaja a Japón para dar un discurso sobre la emancipación de la mujer en la Escuela de Estudios Superiores de Kobe. Nótese que sus posiciones políticas eran muy avanzadas. Ella entendía el lugar que ocupaba la liberación del género femenino dentro de la transformación revolucionaria del mundo:

¡Mujeres de Oriente y de Occidente, uníos para cambiar el mundo! ¡Uníos para exigir el desarme universal y la abolición de las políticas de discriminación así como los tratados desiguales! Con toda certeza, las mujeres saldremos triunfando.”

Después del fallecimiento de Sun Yat-sen en marzo de 1925, Soong Ching-ling recoge el testigo, dedicándose en cuerpo y alma a continuar con su obra y a defender las famosas “tres políticas principales” que él había propugnado: 

  1. Alianza con la Unión Soviética
  2. Cooperación con el Partido Comunista
  3. Ayuda a los campesinos y los obreros
En el II Congreso Nacional del Kuomintang en 1926, Soong Ching-ling es elegida miembro de su Comité Ejecutivo. Desde la provincia de Cantón, donde se encontraba el gobierno revolucionario opuesto a Wu Peifu, el “señor de la guerra” que gobernaba Beijing, Soong Ching-ling se desplaza a la provincia de Wuhan para la reubicación de la capital del gobierno legítimo de la República de China. En aquel momento la revolución nacional-democrática estaba en pleno auge. Sin embargo, en 1927 el ala derecha del Kuomintang dio un golpe sorpresivo, ocupando militarmente las ciudades de Nanjing y Shanghái y rompiendo con el Partido Comunista. En abril de 1927, Chiang Kai-shek, ya abiertamente pasado a la reacción, inició en Shanghái la campaña de “eliminación de los comunistas”, masacrando a decenas de miles de líderes sindicales, militantes del Partido Comunista y simpatizantes. En el mes de julio, el gobierno republicano de Wuhan, liderado por Wang Jingwei, también decidió romper la alianza con los comunistas. 

Soong Ching-ling se niega rotundamente a tomar parte en estas maniobras y protesta con energía, alegando que suponen una violación de los principios revolucionarios de Sun Yat-sen. En la famosa “Declaración de Soong Ching-ling sobre la situación actual”, también conocida como “Declaración del 14 de julio” proclama su ruptura con los renegados del Kuomintang y su “retirada temporal” del partido:

La política de Sun Yat-sen es perfectamente clara. Si los líderes de nuestro partido no pueden llevar esta política a cabo, entonces ya no son auténticos seguidores de Sun Yat-sen, el partido ya no es un partido revolucionario, sino una herramienta en manos de uno u otro señor de la guerra.

A partir de este momento, el acercamiento de Soong Ching-ling con el Partido Comunista se hace más y más estrecho. Después de la expulsión de los comunistas del gobierno de Wuhan, el 1 de agosto de 1927 el Partido Comunista desencadena la insurrección de Nanchang para contrarrestar la campaña anticomunista del Kuomintang. Para ello se forma el “Comité Revolucionario del Kuomintang”[10] formado por 25 miembros, en el que se encuentra un joven Zhou Enlai, por entonces con 29 años. Aunque se encontraba en Shanghái en ese momento, Soong Ching-ling fue elegida miembro de su Presídium. 

Tras la ruptura y expulsión de los comunistas por parte del Kuomintang, Soong Ching-ling prefiere exiliarse a la Unión Soviética antes que colaborar con la camarilla reaccionaria del Kuomintang, para defender desde allí su posición a favor de la “tres políticas principales” de Sun Yat-sen. En 1927, llega a la estación de tren de Moscú, siendo recibida por una multitud. Allí coincide con dirigentes del ala izquierda del Kuomintang como Deng Yanda. Después viaja por Europa. En diciembre de 1927, participa en Bruselas en la Conferencia de fundación de la Gran Liga por la Lucha contra el Imperialismo y la Opresión Colonial (también conocida como Liga Anti-Imperialista), junto con personalidades como Albert Einstein, Máximo Gorki, Romain Rolland, Henri Barbusse y otros. Tanto en la Conferencia de Bruselas en 1927, como en otra posterior Conferencia en Alemania en 1929, Soong Ching-ling fue nombrada Presidenta Honoraria del Presídium. Durante el mismo periodo, pasa a formar parte de la dirección del Comité Antifascista Mundial. 

En mayo de 1928, se instala brevemente en Berlín para estudiar teoría revolucionaria, y el 21 de septiembre de 1929 viaja a Francia después de un breve paso en China para asistir al traslado a Nanjing de los restos de Sun Yat-sen. Como consecuencia de ello, pasarán a ser cuatro los idiomas que ella dominará: chino, inglés, alemán y francés. Durante su breve estancia en China, mantuvo un encuentro con Dai Jitao, representante de Chiang Kai-shek, a quien le expresó de nuevo su rechazo a cooperar con el gobierno del Kuomintang. El 10 de agosto de 1929, ella publica las notas de aquel encuentro: “La única manera de mantenerme en silencio es metiéndome en la cárcel o matándome”. 

En julio de 1931, al fallecer su madre, regresa de nuevo a China, y se establece en Shanghái hasta 1937, año en que estalla la guerra sino-japonesa, cuando el ejército japonés, que ya controlaba Manchuria, invadió el norte y el este de China. 

En aras de promover los derechos democráticos del pueblo chino, en diciembre de 1932 Soong Ching-ling participa en la fundación de  la Liga China de Protección de los Derechos Civiles, de la que es elegida Presidenta. A través de esta organización, consigue por distintos medios la protección y el rescate de muchos prisioneros políticos, patriotas y revolucionarios. Un ejemplo: el 23 de noviembre de 1936, las autoridades del Kuomintang arrestan a siete líderes patriotas de la Federación de Asociaciones de Salvación Nacional de China. Los líderes patriotas, entre los cuales se encontraba una mujer abogada, habían formado un grupo de apoyo a una huelga de obreros (predominantemente mujeres) de la industria del sector textil de Shanghái y Tsingtao, de propiedad extranjera. Junto con otras personalidades importantes, Soong Ching-ling inicia la campaña “Salvar a China frente a las condenas a prisión”, declarando que “no podemos negarnos a amar y salvar a nuestro país porque tengamos miedo de ser castigados […] Movidos por nuestra consciencia, estamos listos para acompañar por siempre en la cárcel al Sr. Shen.” – uno de los arrestados. El 5 de julio de 1937, Soong Ching y otras 11 personalidades se dirigen al alto tribunal de Suzhou para entregar un documento pidiendo su encarcelamiento y cumplir condena junto con los otros siete líderes condenados por “ser patriotas”. Esto es un extracto de aquella declaración:

“¡Estamos listos para ir a la cárcel! ¡Queremos ir a la cárcel en aras de la salvación nacional! ¡Creemos que ésta es nuestra responsabilidad y nuestra gloria! Todos somos chinos. Todos queremos salvar a China de la destrucción. Siete líderes de la Asociación por la Salvación Nacional han sido arrestados, pero aún quedan 400 millones de personas, cuya ira patriótica y justa indignación no pueden ser eliminadas. ¡Que tengan cuidado los militaristas japoneses![11] ¡Pueden provocar el arresto de siete líderes, pero aún hay 400 millones de personas en toda China!

El 31 de julio de 1937, después del famoso “incidente de Xi’an”[12], el gobierno del Kuomintang se vio obligado a liberar a los siete patriotas.

El compromiso de Soong Ching-ling con las libertades era extensivo al ámbito internacional, notablemente en la lucha contra el auge de los fascismos. En 1933, junto con Cai Yuanpei, Yang Quan, Lu Xun y otros miembros de la Liga de Protección de los Derechos Civiles, Soong Ching-ling acudió al Consulado alemán en Shanghái para hacer entrega de una protesta oficial por la persecución contra los judíos por parte de los fascistas alemanes.
En septiembre de 1933, Soong Ching-ling preside el Congreso de Extremo Oriente del Comité Mundial Contra la Guerra Imperialista en Shanghái, desafiando las prohibiciones del gobierno del Kuomintang. En aquel Congreso recibió al conocido dirigente comunista francés Paul Vaillant Couturier. 

El 13 de agosto de 1937, el ejército japonés ataca la ciudad de Shanghái, iniciándose la guerra de resistencia del pueblo chino contra la agresión japonesa. Soong Ching-ling tiene que huir de Shanghái, partiendo primero hacia Hong Kong para refugiarse finalmente en Chongqing, que sería la capital del gobierno chino durante la guerra. En sintonía con el Partido Comunista, Soong Ching-ling era de la creencia que el pueblo chino debía unirse para resistir a la agresión japonesa. Por ello se opuso con vehemencia a la política del gobierno del Kuomintang, que abogaba por la “pacificación interna antes de resistir a la invasión extranjera”. En noviembre de 1937, Soong Ching-ling publica la “Declaración sobre la cooperación entre el Kuomintang y el Partido Comunista”, haciendo un llamamiento para que ambos partidos cooperen de nuevo. En una correspondencia con ella, Mao Zedong le escribe lo siguiente: 

Cada vez que hemos sabido de sus opiniones y actividades para la revolución y la salvación nacional, en periódicos y por boca de camaradas nuestros de otros lugares, ello ha inspirado en nosotros una infinita estima por usted. Después de 1927, sólo usted y nuestros camaradas pueden llevar hacia adelante el espíritu revolucionario y de salvación nacional del Dr. Sun Yat-sen.”

Oponiéndose con determinación a la agresión japonesa, y convencida de la futura victoria del pueblo chino, en agosto de 1937 Soong Ching-ling publica el artículo “China inconquistable”, que tiene una gran repercusión tanto en China como en el extranjero. 

La mayor fuerza de China reside en el despertar de sus masas. Con el inmenso territorio de China, rico en recursos naturales, con una población de 400 millones de habitantes, el poder del Japón no es más que un tigre de papel. Las estructuras económicas y sociales japonesas no pueden sostener una guerra de larga duración con el pueblo chino. ¡No! China no podría ser derrotada aunque tuviera que luchar sola contra el Japón. Y China no estará sola. Porque China goza de la simpatía de todo el mundo.”

En junio de 1938, cuando la guerra de resistencia contra la agresión japonesa ya ha alcanzado una escala global, Soong Ching-ling funda en Hong Kong la China Defense League (CDL – Liga de Defensa de China), cuyo presidente fue su hermano T.V. Soong. La CDL llamó a todos los amantes de la paz y la democracia a ayudar a China en su lucha contra los agresores japoneses. Al frente de la CDL, Soong Ching-ling trabajará constantemente por la victoria militar del pueblo chino, recabando apoyos financieros y material de guerra para China, inspeccionando el estado de las tropas, de las unidades sanitarias… a veces acudiendo a las mismísimas bases revolucionarias donde operaba el Partido Comunista. 


Soong Ching-ling visitando en Chongqing a a las tropas del Ejército Popular de Liberación, durante la guerra sino-japonesa

Con la CDL colaboraron muchas famosas personalidades, personas inolvidables, de este tipo de hombres y mujeres que han existido (y existirán), que por su solidaridad militante con los pueblos oprimidos del mundo son y serán imprescindibles para la liberación de toda la humanidad. Algunas de estas personas fueron: el escritor de origen polaco y naturalizado chino Israel Epstein, el médico canadiense Norman Bethune (que ya había estado en España durante la guerra civil, ayudando al gobierno republicano), la periodista estadounidense Agnes Smedley, el médico estadounidense de origen libanés George Hatem (primer miembro extranjero en la historia del Partido Comunista de China), el médico alemán Hans Müller, la estadounidense Talitha Gerlach, representante de la YWCA[13] en China, el escritor neo-zelandés James Bertram, etc. Algunos de ellos, como Norman Bethune, George Hatem y Hans Müller, estuvieron prestando asistencia sanitaria a los heridos de guerra en la base revolucionaria de Yan’an, provincia de Shaanxi, centro del gobierno comunista liderado por Mao Zedong entre 1936 y 1948. 

A través de la CDL, Soong Ching-ling también colaboró con el cantante comunista afroamericano Paul Robeson, con la producción de un disco de vinilo de canciones chinas antijaponesas, con música de Liuhong Mo. En el momento de sacar el disco, ella declararía: “Que nuestras viejas canciones folklóricas, que combinan la armonía entre el Este y el Oeste, sean otro puente entre los pueblos libres.” 


Paul Robeson

Asimismo, gracias a la ayuda de sus amigos Rewi Alley, Edgar Snow y otros amigos extranjeros, Soong Ching-ling promovió el movimiento cooperativo industrial “Gung Ho”, cuyo Comité de dirección fue establecido el 1 de enero de 1939 en Hong Kong. El movimiento “Gung Ho” tenía por objetivo reavivar la industria armamentística y resolver los problemas de desempleo en China poniendo en marcha cooperativas industriales. El movimiento “Gung Ho” logró una cuantiosa ayuda internacional para la guerra de resistencia del pueblo chino contra la agresión japonesa. 

El 1 de julio de 1941, Soong Ching-ling inicia en Hong Kong la campaña “Un tazón de arroz”, gracias a la cual consigue obtener cuantiosas donaciones, que entrega en su totalidad al movimiento “Gung Ho”, con el fin de socorrer a los heridos y a los refugiados de guerra.

Después de la victoria sobre los agresores japoneses, Soong Ching-ling reorganiza la CDL para reconvertirla en la China Welfare Fund (CWF - Fondo de Asistencia a China) en aras de participar a la reconstrucción pacífica de China. Pero en junio de 1946, el Kuomintang, aferrándose a su dictadura reaccionaria, desencadena de nuevo una guerra civil en todo el país. El 23 de julio, Soong Ching-ling publica su famosa “Declaración sobre la promoción de un gobierno de coalición y el llamamiento al pueblo americano para que detenga la entrega de ayuda militar al Kuomintang por parte del gobierno estadounidense”, mostrando de nuevo su posición a favor de un entendimiento con los comunistas para reconstruir una nueva China liberada. 

A través de la CDL y del CWF, Soong Ching-ling hizo lo posible para traer a las zonas liberadas por el Ejército Popular de Liberación (EPL) cuantiosas cantidades de equipamientos médicos y medicamentos para socorrer a los heridos. Entre 1938 y 1948, con la ayuda financiera de la CDL y después de la CWF, se establecieron un total de 8 hospitales internacionales de paz, 42 hospitales de rama y docenas de unidades móviles médicas en 8 zonas liberadas por el EPL. 

Antes de la liberación definitiva de China en 1949, con la CWF Soong Ching-ling también consiguió recabar fondos destinados a la asistencia social en China, gracias a los cuales se establecieron tres centros de beneficencia para niños así como un teatro infantil destinados a los niños empobrecidos o huérfanos a causa de la guerra. En Shanghái, Soong Ching-ling se dedicó a enseñar a leer a los niños huérfanos, participando en la creación de la Shanghai Children Reading Room (Salón de Lectura para Niños de Shanghái).



[1] Ambos cargos fueron compartidos entre 1959 y 1972 con el comunista Dong Biwu, que mantuvo el cargo hasta 1975 después de que Soong Ching-ling renunciara.
[2] La mayor parte de la información que aparecerá en este artículo y de las citas de Soong Ching-ling provienen del Museo Conmemorativo de Soong Ching-ling, ubicado en su antigua residencia en el distrito Xicheng de la ciudad de Beijing.
[3] Movimiento cristiano compuesto por diversos grupos protestantes, originado en la Gran Bretaña del siglo XVIII, que mediante a la actividad de sus misioneros convocó especialmente a trabajadores, granjeros pobres y esclavos. Su teología, basada en el pensamiento del teólogo holandés Jacobo Arminio, hace especialmente énfasis en el hecho de que la salvación es para todo aquel que la acepte. Su liturgia es muy sencilla y se clasifica, según la tradición anglicana, como propia de la Iglesia baja. Se calcula que tiene unos 80 millones de seguidores en todo el mundo.

[4] Cuya vida ha sido llevada a la gran pantalla en la maravillosa película El último emperador (1987), del director de cine comunista Bernardo Bertolucci, ganadora de nueve premios Óscar. 

[5] Pese a haberse proclamado la República el 1 de enero de 1912, la revolución democrática en China, liderada por la burguesía revolucionaria, no tenía fuerza ni efectivos suficientes para hacerse con el control de todo el país y de todos los resortes del poder estatal. La mayor parte del ejército permaneció leal al antiguo poder imperial. Sun Yat-sen se vio obligado a pactar con el oficial Yuan Shikai, que gozaba de un gran prestigio en el poderoso ejército de Beiyang, en el norte de China, nombrándole de manera temporal Presidente de la República. Pero incumpliendo con su deber de convocar elecciones presidenciales, Yuan dio un golpe de Estado derrotando a las tropas del Kuomintang, y nombrándose a sí mismo presidente por otros cinco años. Yuan ordenó la disolución del Kuomintang y la expulsión de sus miembros del parlamento chino. En enero de 1916, Yuan se nombró a si mismo emperador de China, restaurando el poder imperial, pero se vio obligado a abdicar a los dos meses por la oposición que esto generó entre sus colaboradores más cercanos y los gobernadores provinciales. Iniciándose en aquel momento la época de los llamados “señores de la guerra”.
[6] Debido a la oposición de los padres de Soong Ching-ling, ésta incluso se vio forzada a volver a Shanghái para establecer su residencia. Pero Soong Ching-ling consiguió escapar de Shanghái con ayuda de una de las amas de casa, para volver a Japón y casarse con Sun Yat-sen, poco después de que éste consiguiera el divorcio en septiembre de 1915. 

[7] En otro artículo, titulado En defensa del pueblo chino: respuesta a Elisseos Vagenas (cuya segunda parte verá la luz en 2015), yo había dicho que la escritura “Kuomintang” no era del todo correcta porque estaba basada en el sistema de transliteración Wade-Giles, ahora en desuso. Ahora, debo rectificar este punto de vista, y por dos motivos: en primer lugar, porque en el caso de esta palabra en concreto se suele hacer una excepción, siendo la transliteración basada en el Wade-Giles la más utilizada frecuentemente (de hecho es la que siguen empleando los propios chinos en el inglés para extranjeros), y en segundo lugar porque si bien es cierto que la transliteración basada en el sistema chino hanyu pinyin es más moderna, no necesariamente permite al lector una mejor comprensión de la pronunciación de las palabras chinas en general, ni mucho menos. Pues el alfabeto romanizado del sistema hanyu pinyin tiene su propia fonética, bastante distinta del alfabeto latino (por ejemplo, una “g” equivaldría a una “k”, una “q” a una “ch”, etc.). Por lo tanto, depende de la palabra o del nombre. Este es también el caso de Sun Yat-sen, que en el sistema hanyu pinyin se escribe Sūn Yìxiān.

[8] Sun Yat-sen falleció el 12 de marzo de 1925 en Beijing tras descubrírsele un cáncer de hígado en fase terminal, mientras se disponía a asistir a una conferencia de reunificación nacional tras el golpe de Estado del “señor de la guerra” de Manchuria Zhang Zuolin, con quien Sun Yat-sen pensaba llegar a un acuerdo. 

[9] La Expedición del Norte fue una campaña militar del Ejército Nacionalista Chino dirigida por Chiang Kai-shek en los años 1926-1927, con el objetivo de reunificar todos los territorios de China, que formalmente era una República, pero se encontraba troceada en territorios administrados por los “señores de la guerra”. El objetivo fue finalmente conseguido pero sólo de forma teórica y precaria, pues muchos señores de la guerra se unieron a los nacionalistas conservando sus tropas y el control sobre sus territorios.  

[10] Durante la segunda guerra civil china (1945-1949), ante los intentos de Chiang Kai-shek de apartar a Soong Ching-ling del Kuomintang, en 1948 el “Comité Revolucionario del Kuomintang” se constituyó como partido político, siendo elegida Soong Ching-ling Presidenta de Honor del mismo. Hoy el “Comité Revolucionario del Kuomintang” es uno de los 9 partidos políticas que constituyen el “Frente Unificado” representado en la Conferencia Consultativa Política del Pueblo Chino y la Asamblea Popular Nacional. Soong Ching-ling militó en sus filas hasta mayo de 1981, momento en que fue admitida como miembro de pleno derecho el Partido Comunista de China. 

[11] Cabe señalar que en virtud del Tratado de Versalles (1919), las potencias imperialistas sacaron provecho de la debilidad de la joven República de China, pese a su condición de aliada de las potencias vencedoras de la I Guerra Mundial. Así, fueron cedidos a Japón los territorios de Manchuria, así como numerosos privilegios comerciales en la provincia de Shandong, anteriormente concedidos a Alemania.  

[12] El incidente de Xi'an (1936) se caracterizó por el rapto de Chiang Kai-shek por parte del “señor de la guerra” de Manchuria Zhang Xueliang (hijo de Zhang Zuolin), expresando el hartazgo dentro del ejército nacionalista a la política de Chiang Kai-shek de priorizar la guerra contra los comunistas a la guerra contra los invasores japoneses, iniciada en 1937. El rapto se hizo con el propósito de obligarle a aceptar la formación de un segundo frente unido con los comunistas. Sólo la intervención del Partido Comunista, por mediación de Zhou Enlai, evitó que Chiang Kai-shek fuera fusilado por traición (lo cual indica el grado de madurez política que había alcanzado el Partido Comunista en aquel momento). Dicho esto, la liberación de los siete patriotas arrestados en 1936 fue una de las condiciones impuestas a Chiang Kai-shek para su propia liberación. 

[13] World Young Women's Christian Association (Asociación Mundial de Jóvenes Mujeres Cristianas).

jueves, 14 de agosto de 2014

Diario del Pueblo rechaza acusaciones contra China de "oportunismo" en Irak

BEIJING, 13 de agosto (Xinhua) -- Un editorial del Diario del Pueblo, el periódico oficial del Partido Comunista de China (PCCh), refutó hoy miércoles la calificación de China como "oportunista" en Irak realizada por parte del presidente estadounidense Barack Obama.

Obama, en una entrevista con el New York Times de principios de este mes, sugirió que China ha sacado provecho de los esfuerzos de los demás en Irak, diciendo que los promotores chinos en el país han sido "oportunistas durante los últimos 30 años, y les ha funcionado muy bien".

Las declaraciones salieron "de la nada" y han puesto de manifiesto la "lógica confusa" de las administraciones estadounidenses, que han cometido una cadena de errores en Irak y se han tenido que enfrentar con crecientes amenazas extremistas, según el rotativo.

Atribuyendo las dificultades que el pueblo iraquí ha sufrido en los últimos 11 años a la guerra contra Irak dirigida por EEUU, el artículo dijo que este país se está "avergonzando a sí mismo" al comparar el papel que ha jugado en Irak con el de China.

Estados Unidos es evidentemente el "invasor" y el "desertor" de Irak, mientras que China ha sido un "socio" y un "constructor", según el artículo, que lista los esfuerzos chinos para proporcionar asistencia humanitaria al pueblo iraquí y revigorizar la economía de ese país, y cita a empresarios chinos dedicados a proyectos petrolíferos y de telecomunicaciones para la reconstrucción de Irak.

Un enviado chino a Medio Oriente prometió en julio que China estará junto a los iraquíes en sus esfuerzos por preservar la soberanía y la independencia, así como por combatir contra el terrorismo, indica el editorial.

"La afirmación estadounidense de que China es un 'oportunista' en Irak es ridícula", concluye.

domingo, 10 de agosto de 2014

China, una visión desde fuera

Reflexiones críticas de Alejo Mancebo, de la Asociación Cultural Jaime Lago (www.jaimelago.org) tras una visita a China.

La visita a China, es para cualquier occidental, sencillamente impresionante. El país tiene colgado un letrero que pone “En obras, vuelvan en 5 años”. La cantidad de vías férreas, de alta velocidad gran parte, autopistas, edificios, rehabilitación de viviendas de campesinos, de asfalto, de obras de metro… es inacabable. Todo china está en cambio. Crecer a un 7.5% de PIB, significa mucho crecer. Y eso tiene un impacto real en la vida de los chinos.

Desde hace 30 años China ha sacado de la pobreza a 600 millones de personas. Estamos hablando de pobres absolutos: de menos de 1.25 dólares al día, no de los pobres europeos que ganan menos del 25% del salario mediano. En China 54.794 personas abandonaron el umbral de la pobreza absoluta cada día durante 3 décadas consecutivas. Pero todavía quedan 100 millones, sobretodo en el campo y en las regiones del oeste del país (que no he visitado).

La segunda impresión de China, es que no tiene nada que ver con los países de su mismo desarrollo económico (Rusia, India, Brasil, Sudáfrica): aquí no hay niños sin escolarizar, no hay niños descalzos pidiendo dinero, no hay favelas. La educación es gratuita y obligatoria durante 9 años, en la escuela primaria. Las familias apenas pagan una pequeña cantidad de dinero por los libros (mucho menos que aquí). Hay escuelas privadas, pero son minoría. Las confesiones religiosas no tienen escuelas a su servicio.

Las ciudades de Brasil están rodeadas de kilómetros de casas de cartón, semejantes a las de los barrios gitanos de la opulenta Europa. China no conoce eso. Las casas de los campesinos en la región costera, son de ladrillos y cemento. Las de los trabajadores sin cualificar en las ciudades, son apartamentos en gigantescos edificios que cuentan con aire acondicionado, luz y agua.

La tercera impresión, es que la costa oriental de China ha entrado en una etapa de desarrollo que en no muchos años alcanzará el “estándar” europeo. Son jóvenes educados, con teléfono móvil, conocimientos de inglés. Calles limpias. Papeleras de reciclaje en cada calle. Metros eficientes y modernos, más modernos que cualquier metro europeo. Cuentan con sus propias páginas webs chinas, su twitter y su facebook, que no forman parte del entramado de espionaje al servicio del pentágono, como desveló Snowden hace un año (en parte debido a la prohibición de gobierno del uso de facebook y twitter). El nivel de crítica es elevado, son jóvenes no occidentalizados, con sus propias costumbres. Alejados del ocio de estilo europeo. Alejados de las modas occidentales. Alejados de la “americanofilia” que asola continentes enteros y desculturiza a la población.

Pero no todo es de rosas en esa contradictoria sociedad:

- La sanidad sigue siendo un gran reto dentro de China. La esperanza de vida sube enormemente: ha pasado de 43.7 años en 1960 a 75.2 en 2012. Los campesinos pobres y los trabajadores emigrantes cuentan con un seguro médico básico gratuito por parte del estado. Pero a nivel general, aunque no hay nadie (teóricamente) sin sanidad, funciona un poco estilo americano: los empleados con buenos trabajos (oficinas) cuentan con buenos seguros médicos, que cubren hospitalización, radioterapia… El resto, según el seguro médico de su empresa, tendrán que desembolsar una buena cantidad de dinero en los especialistas.

- Los pisos están subiendo de precio al estilo “burbuja inmobilaria española”. La realidad es que son precios prohibitivos en las grandes ciudades como Pekin y Shanghái. Pero la realidad también tiene "características chinas": la política del hijo único hace que la costumbre del país sea que el piso se pague entre las familias de los jóvenes que se casan: entre los 4 padres y la pareja quienes entre todos compran un piso para los recién casados.

El sector privado está construyendo millones de pisos, en parte dentro de un plan del gobierno para poder alojar a los millones de campesinos que cada año llegan a las ciudades: 8.6 millones cada año. Los gobiernos locales venden terrenos para aumentar su presupuesto local. Los precios de los pisos aumentan muy por encima de la inflación y los salarios. El mecanismo de la burbuja, aún con características chinas, está sembrado.

¿Qué hace el gobierno? En primer lugar ha obligado a los bancos - todos, por el momento, en manos del Estado - a tener una alta cantidad de reservas, para evitar un sobreendeudamiento que alimente la burbuja. Ha prohibido tener más de 1 o 2 pisos por persona en una ciudad. Y ha marcado unos topes de los precios del metro cuadrado. Ha prohibido hipotecas por más de 30 años. Pero estas medidas, aunque enfrían el mercado, no parecen haber atajado de raiz el problema: los ricos chinos compran pisos a nombre de sus familiares, los precios se fijan a niveles muy altos… ¿Será capaz el Estado con su intervención de frenar la burbuja? Parece que las medidas que toman, podrían haberlo logrado en España. El tiempo dirá.

El gobierno también hace algo inaudito en España: millones de yuanes han sido invertidos en dar casas a los pobres en China. Casas subsidiadas, subsidios para construir o pisos del Estado. En China, a pesar de la burbuja, los pobres no se quedan sin casa.

- La clase burguesa se desarrolla en China, y busca su espacio. En la publicidad destinada a los ricos se observa el prototipo de hombre de negocios triunfador anunciando relojes o móviles. En la prensa pude leer la exigencia que le hicieron los mayores capitalistas Chinos al gobierno de liberalizar el sector público estatal (del 40% al 50% de la economía, según las fuentes).

Por ahora la burguesía no cuenta con medios de comunicación, que permanecen en manos del Estado. Pero cuenta con la publicidad y la capacidad de sentarse con el gobierno.

Los ricos chinos son cada vez más ricos. Y por eso en parte no están en contra del gobierno. En parte porque temen empujar hacia la caída del PCCh por miedo a una “perestroika a lo gobiernos del este”, en la que las nuevas mafias pongan en peligro sus negocios o sencillamente se los arrebaten a punta de pistola.

Los ricos chinos tienen sus propios circuitos: colegios, tiendas de lujo, coches de lujo, viviendas caras. Es el otro lado del mercado.

¿Y desde el punto de vista político-ideológico?

La impresión en general no es alentadora. El mercado, que cumple su papel en el primer periodo de desarrollo de la sociedad socialista, en los países en vías de desarrollo, genera sus contradicciones.

Una contradicción es de carácter “aparente”: si el mercado ofrece desarrollo, cuanto más mercado más desarrollo. Por tanto: viva el capitalismo. Algunos de los gúias nos decían vivir en una sociedad plenamente capitalista. Otros, que es a lo que se iba. En todo caso, parece que “predicar marxismo y usar el mercado”, aunque sea en parte, es una contradicción difícilmente solucionable sin una buena explicación y formación. La distorsión ideológica en la juventud es evidente.

La segunda es más peligrosa: el desarrollo del mercado, implica la necesidad de gestionar de manera eficiente las empresas, negocios, el desarrollo. Y el sector privado se forma en escuelas idológicas liberales o neoliberales. Algunos estudian en EEUU. Otros en Europa. Las escuelas liberales de EEUU y Gran Bretaña son fuente de inspiración en universidades. Y la poca prensa que puede leer, en inglés para extranjeros, refleja en parte esa realidad.

La tercera es bastante desilusionante: la formación política de los miembros del PCCh a nivel de base e intermedio parece ser bastante pobre. Algunos guías nos decían que la gente que conocían que se apuntaban al PCCh lo hacían por mejorar sus expectativas de trabajo, ninguno por convicción. Igualmente tenían la impresión de que ser miembro del PCCh mejoraba las posibilidades de ascender en ciertos sectores.

Las declaraciones del PCCh promueven un cierto confucianismo (“sueño chino”, “armonía”…) que ayudan a despolitizar a las masas. La lucha de clases soterrada a nivel interior no es reconocida abiertamente (probablemente si a nivel de partido, frentes, lo desconozco). Y ese mismo lenguaje a nivel internacional (paz, equilibrio, peligros difusos…), comprensible por el papel de China prudente en la escena internacional para evitar una intervención de EEUU antes de que logren desarrollarse. Pero también fomenta la despolitización.

Esa realidad, se suma a la de la corrupción. Masiva y enquistada. Parte debida al hecho de que el control de la economía por el Estado “doblega al mercado”. Las empresas no pueden acceder al crédito bancario libremente, que está en manos del Estado. El Estado hace y deshace sectores según le convengan. En ocasiones deja que el mercado ocupe el lugar, en otras, promueve que sea el Estado el dirigente. Por eso, “ganarse el apoyo del Estado” es clave para la burguesía china. Y por eso compra y soborna a los cuadros del partido.

Xi Jinping, el presidente Chino, parece estar dando duro a esta escoria negra equipada en lo más alto del poder. Del politburó de 9 miembros del PCCh que dirigen el comité central, y son en cierta medida la dirección colegiada del país, 1 de ellos hasta 2012, esta siendo investigado por corrupto. Ha fusilado a dirigentes regionales del partido que tenían muebles de oro en su casa. Han metido a prisión al vicepresidente de sumistros del ejército, de la comisión de supervisión de las empresas estatales, del parlamento…

Hoy los jóvenes con mandar una foto de un cuadro del Estado comiendo en un restaurante de lujo provocan la airada respuesta de la comisón de supervisión del PCCh, que despide e investiga al funcionario en menos de 1 mes. Hay un “pánico” entre los corruptos por el acoso de los ciudadanos que les pueden denunciar. Una primera victoria, que parece estar dando duro.

¿Irá China hacia el socialismo o estamos ante el paso progresivo al capitalismo?

La dirigencia china aprobó en 2012 doblar la renta (ingresos) de las familias chinas en 10 años: entre 2012-2020. No solo pretende que el desarrollo se centre en aumentar la cálida de vida de los chinos, sino que tiene claro que la economía basada en la exportación con bajos salarios no ofrece salida. La política oficial es que el consumo interno sea la base de la economía. Desarrollar los servicios.

De hecho los salarios chinos se han multiplicado por 3 en los últimos 10 años. Y este año aumentarán un 8%, un 5% más que la inflación. La pretensión del gobierno es aumentar la seguridad social, para evitar que las familias ahorren por si hay enfermedades serias en los parientes.

Frente a la política del “hacer pagar la crisis a los trabajadores” que conocemos en Europa, lo menos que podemos es alegrarnos por la perspectiva de los trabajadores chinos.

Aunque a nivel internacional el papel de china es claramente antiimperialista. Basta ver la gira de Xi Jinping por America Latina ayudando a los gobiernos progresistas o la creación del banco de los países del BRICS en claro antagonismo con el FMI y el BM. África conoce más desarrollo que nunca gracias al comercio con China, que se basa en el intercambio comercial y no en la exportación de capitales (inversión + fuga de capitales), que ofreció durante dos siglos Europa y EEUU sin sacar a los africanos de la pobreza.

La dirigencia ha decidido en el III Pleno del PCCh de 2013 aumentar el papel del mercado. En ese sentido han abierto un área de libre comercio en Shanghái donde ensayan a abrir pequeños bancos privados, a abrir determinados sectores al mercado.

Del mismo modo el pleno reiteró la necesidad de mantener lo sectores estratégicos en manos del Estado. La presión es alta para privatizarlos. Parecen estar dejando entrar capital privado en algunos, pero no parece que esa entrada de capital deje que el capital tome decisiones. En todo caso la rentabilidad económica parece ser una piedra angular en ciertas empresas públicas. Otras, son mantenidas por su carácter estratégico sin más (militar por ejemplo,).

En octubre parece que habrá más noticias de por donde irán los tiros: si hacia más liberalización o hacia replanteamientos dentro del mismo modelo (40-50% en manos del Estado, control del mercado).

Preocupa que el PCCh no sea consciente de que los capitalistas en China tienen un papel histórico, pero ese papel histórico tiene un “fin”. Las teorizaciones del PCCh plantean que están en la primera fase del socialismo hasta 2050. Y es una incógnita si son conscientes del peligro de la burguesía en china, pues las declaraciones oficiales son “confucianas”: hablan de armonía, de desarrollo científico… pero no de lucha de clases o de alianza táctica con la burguesía. Fomentan la despolitización y la falta de vigilancia.

No parece que por ahora haya replanteamientos del papel del PCCh, de la democracia estilo liberal o de que los capitalistas privados abran sus medios de comunicación.

¿Y qué hay de la participación popular, de la democracia de base?

No hemos podido investigar mucho. Aparentemente los chinos tienen mecanismos de participación a muy diversos niveles. Los trabajadores escogen a sus representares, que son enviados a los organismos estatales para defender la causa de los empleados (mejores trajes, más pagas por peligrosidad...). A nivel vecinal se puede participar y escoger igualmente representantes. Existen mecanismos para, enviando una foto de un desperfecto barrial, que el ayuntamiento tenga que darte respuesta o arreglar el problema en unas semanas.

Pero no hemos visto nada parecido a la democracia de base, masiva, crítica y participativa existente en Cuba.

Los chinos parecen mas preocupados por hacer dinero y mejorar. No parecen politizados, y no sé si aguantarían por convicción un embargo que empeorase la calidad de vida como el que conocen los cubanos.

El tiempo dirá. La realidad, como su comida, es agridulce.

Alejo Mancebo, verano 2014

sábado, 9 de agosto de 2014

Lo que queda de Dersu Uzala

Ria Novosti 

Duele encontrarse con He Ruixin cuando uno ha llegado hasta la lejana frontera sinorusa buscando el espíritu de Dersu Uzala.

Dersu era aquel sobrio, huraño y dignísimo cazador que guió al explorador ruso Vladímir Arséniev por las taigas y estepas heladas y lamentaba al final del clásico de Akira Kurosawa que en las calles no podía disparar, montar su tienda ni respirar.

He viste un ridículo traje de bordados y tonos lisérgicos y regenta un restaurante en lo que se anuncia como un poblado hezhen y no es más que un parque temático, con un tótem salido de cualquier fábrica del Cantón, unos tipos que se esfuerzan con sus danzas regionales y tres tiendas de recuerdos que venden desde artículos locales hasta metralletas para niños.

Los hezhen o nanai son una etnia minoritaria repartida entre Rusia y China. En Rusia viven unos 12.000, según el último censo de 2002, alrededor del mar de Ojotsk. En China quedan menos de 5.000, concentrados en la norteña provincia de Heilongjiang, en un territorio encerrado entre los ríos Songhua, Wusuli y Heilong.

Hasta bien entrado el siglo XX vivieron de espaldas al mundo: nómadas, chamanistas y con una lengua propia de raíz manchú que ya sólo conoce un puñado de ancianos. Los hezhen, acostumbrados a los rigores siberianos, son supervivientes natos. La invasión japonesa de Manchuria redujo su población en un 80 o 90%, a apenas unos 300 miembros. Muchos murieron en los trabajos forzados en minas o en la construcción de las vías de ferrocarril.

Los hezhen son una de las etnias más características de China. El río les procuraba el alimento, calculaban su edad contando las veces que habían pescado y con la piel de los peces forraban sus cabañas y se vestían. La tribu de la piel de pez, les llamaban. Pero ya hace décadas que la pesca y la caza son insuficientes para el sustento familiar y la llegada de extranjeros ha difuminado su cultura. El budismo ha sustituido al chamanismo, el mandarín a la lengua propia, los tejidos sintéticos a la piel de pez y la vida ya no se articula en torno al río.

He colgó las redes tras veinte años en el río, pidió un préstamo y abrió el restaurante de gastronomía local. “No, no añoro el pasado ni la vida de mis ancestros. Ahora gano más dinero. Mi hijo trabaja de funcionario en la oficina de impuestos de la ciudad y tampoco quiere ser pescador”, señala.

Cuesta encontrar hoy a un pescador entre los hezhen. Cada vez es necesario faenar más lejos para perseguir a los salmones y esturiones que antes abundaban. El Gobierno ha prohibido pescar en dos temporadas durante el año para preservar las especies locales y ha dado el último empujón a los hezhen hacia la ganadería y el turismo.

La elaboración de vestidos con piel de pescado es un proceso laborioso y artesanal que exige arrancarla, secarla, barnizarla, cortarla, coserla y embellecerla. Se utilizan utensilios de bambú porque el cuchillo la dañaría. Son necesarios unos 250 kilos de lucios, carpas o salmones para elaborar un vestido.

Sun Yulin modela la piel en el pueblo donde vive desde que abandonó el río diez años atrás. Invierte un mes en cada vestido y lo vende por unos 8.000 yuanes. Sólo ha colocado un par en lo que va de año. “Es imprescindible tener mucha paciencia y rigor. Necesitas uno o dos años para aprender este trabajo, pero no todo el mundo puede hacerlo. Necesitas un don”, señala.

El turismo ha salvado una tradición milenaria cuando ya expiraba. Sun aprendió el oficio de su tío y lo enseña ahora en colegios. Hace años recibió otro espaldarazo cuando famosos diseñadores de moda quedaron cautivados por los vestidos Hezhen y los exhibieron en las principales pasarelas del mundo. Algunos japoneses y surcoreanos llegan hasta aquí sólo para llevárselos. “Alguna vez aún voy a pescar”, dice Sun cuando se le pregunta si echa de menos el río.

El cuadro de las minorías étnicas en China es más complejo del que se suele presentar. Los que acusan a Pekín de arrinconarlas y promover la uniformidad tienen un problema con las cifras: la etnia mayoritaria han representa hoy el 91,5 % de la población, pero décadas atrás alcanzaba el 95 %. Las 55 etnias minoritarias no están sujetas a la restricción del hijo único, disfrutan de cupos en las universidades y otros beneficios que a veces soliviantan a los han. Pero el progreso ha condenado a los hezhen y otras minorías a sobrevivir como elementos folclóricos.


viernes, 8 de agosto de 2014

[Ignacio Díaz] China y nosotros

Artículo de Ignacio Díaz (Buenos Aires) publicado el 1 de junio de 2014 para el nº 108 de la revista venezolana América XXI (www.americaxxi.com.ve). 

Liderazgo: sin estridencia pero con determinación China se abre espacio en América Latina. Lo hace a fuerza de grandes inversiones, acuerdos comerciales y financiamiento directo. La ya perfilada primera potencia económica mundial aprovecha así la dinámica de integración latinoamericana para tomar parte del lugar que antes ocupaba Estados Unidos. Sin intervenir en los asuntos internos, China va tejiendo alianzas políticas estratégicas con Brasil, Venezuela y el Alba, se acerca a los países más dependientes de Estados Unidos y apuesta a un vínculo de largo plazo con la Celac. Si bien todos aprovechan el crecimiento de China, las relaciones en muchos casos no están orientadas a reducir la dependencia de la exportación de materias primas ni contemplan posibles respuestas a la crisis capitalista.

Dos siglos después de que el presidente estadounidense James Monroe pronunciara ante el Congreso de su país el discurso que dio origen a la doctrina que lleva su nombre, con la famosa frase “América (Latina) para los (norte)americanos”, aquella proclama imperialista recorre su última fase descendente en la región, al ritmo de la crisis económica internacional.

No se trata sólo de la dinámica de unión latinoamericana profundizada bajo el impulso de Hugo Chávez y otros gobiernos del Sur en la última década, sino también de la creciente presencia económica de China a través del comercio, inversiones y préstamos cuyos valores aumentan año tras año en la región. El fuerte crecimiento del PIB chino ha llevado al país a una exitosa disputa por los mercados en todo el mundo, al punto que es el principal comercializador de productos –superó a Estados Unidos– desde 2013, cuando el volumen anual de importaciones y exportaciones superó los 4 billones de dólares.

Ese desplazamiento del cuadro internacional tiene su correlato en América Latina y el Caribe, donde el comercio bilateral de la región con China llegó a 270 mil millones de dólares el último año, una cifra 22 veces superior a la de 2000, según cálculos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que ubica a ese país como el segundo mayor socio comercial de la región (tercero si se toma al conjunto de la Unión Europea, a la que superaría en 2015) detrás de Estados Unidos, con quien el intercambio crece mucho más lentamente.

Variados análisis y lecturas se han publicado en torno a este viraje geoeconómico. Desde China, Ding Gang, editor del Diario del Pueblo –órgano de prensa del Partido Comunista de China (PCCh)– escribió: “Estados Unidos actúa en el ‘patio trasero’ de China, y China hace lo mismo en el de Estados Unidos… rompiendo el equilibrio original e intensificando la competencia entre ambos lados”. Es que mientras  Washington avanza en el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) con países de Oceanía, Suramérica y Asia-Pacífico, como Vietnam y Malasia, para instalar una amplia zona de libre comercio, China aumenta su presencia en América Latina: en 2012 sus inversiones no financieras en la región superaron los 54 mil millones de dólares y fueron la fuente principal de inversión extranjera para el continente. Otro tanto ocurrió el año pasado con los préstamos: mientras los de origen chino sumaron más de 15 mil millones de dólares, los otorgados por el Banco Mundial –dominado por Estados Unidos– fueron sólo de 5,2 mil millones. Los préstamos chinos a la región ya habían alcanzado en 2010 una cifra récord de 37 mil millones de dólares y llegaron a 73,3 mil millones en el conjunto de los últimos cuatro años, principalmente para proyectos de infraestructura, energía y minería en Venezuela, Argentina, Brasil y Ecuador, en ese orden.

Geopolítica regional

El crecimiento de estos números en comparación con años anteriores tiene su correlato en la política exterior. Tras la gira del ex primer ministro Wen Jiabao por la región en 2012, el presidente Xi Jinping visitó México, Costa Rica y Trinidad y Tobago en junio de 2013, y el canciller Wang Yi viajó recientemente a Cuba, Venezuela, Argentina y Brasil entre el 18 y 27 de abril como antesala de la segunda gira que en julio hará el presidente chino por América Latina. Además está en marcha la activación del foro de cooperación económica China-Celac, donde participan todos los países de América a excepción de Estados Unidos y Canadá, que tienen en la debilitada OEA y la ya agotada Cumbre de las Américas los instrumentos formales de diálogo político-económico con los países del Sur.

Los representantes de Costa Rica, Cuba y Ecuador, designados por la Celac, acordaron con el canciller chino el 4 de abril en Pekín la realización de una cumbre en Brasilia a mediados de julio entre los presidentes de China, Brasil, de aquellos tres países y de uno a designar por la Comunidad del Caribe (los cuatro últimos en representación de la Celac). Será en paralelo a la reunión de los Brics (Brasil-Rusia-India-China-Suráfrica), que se hará el 15 de julio en Fortaleza.

La iniciativa de China para la Celac ya fue enunciada por Wen Jiabao dos años atrás en la sede de la Cepal (Santiago de Chile), donde presentó cinco propuestas: la instalación de un Foro de Cooperación China-América Latina y el Caribe como mecanismo de diálogo periódico, ya en marcha; aumentar el volumen comercial de intercambio de 240 a 400 mil millones de dólares en cinco años (fue de 270 mil millones en 2013); el lanzamiento de un Fondo común al cual las instituciones financieras chinas aportarán inicialmente 5 mil millones de dólares para promover proyectos de inversión conjunta en industria, tecnología y desarrollo sostenible, y una línea de crédito de 10 mil millones de dólares del Banco de Desarrollo chino para la construcción de infraestructura (carreteras, ferrocarriles, puertos, electricidad y telecomunicaciones); la creación de una reserva de 500 mil toneladas de alimentos con fines humanitarios a resolver en el marco de un foro de ministros de Agricultura; promover el intercambio cultural, turístico, deportivo y la comunicación entre ambas partes. Todas estas iniciativas podrían ponerse en marcha este mismo año, posiblemente tras un encuentro de cancilleres de la Celac en Pekín, aunque todavía no tiene fecha.

Si bien los números muestran que China privilegió sus vínculos comerciales y económicos con Brasil, Venezuela e incluso Argentina, eso no significa que basa su estrategia para la región centralmente en el acercamiento a los países del Mercosur. También comparte un Foro de Cooperación Económica y Comercial con los países del Caribe y es país observador de la Alianza del Pacífico, diseñada en Washington y formada por México, Colombia, Chile y Perú. China es además el principal importador de productos de estos últimos dos países y está por lanzar la primera Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la región en Costa Rica, un ambicioso proyecto que estará conformado por un gran Parque Industrial y cinco más pequeños, distribuidos en distintos puntos del país y dedicados a variados ámbitos que van desde las tecnologías avanzadas hasta las manufacturas y la agro-industria. Tanto con Costa Rica como con Chile y Perú China tiene firmados Tratados de Libre Comercio (TLC).

Pieza por pieza

Más allá de las asociaciones estratégicas que promueve con América Latina a través de los distintos organismos de integración, en los últimos años China ha profundizado aceleradamente las relaciones bilaterales con la mayoría de los países de la región, principalmente a través del comercio exterior, grandes inversiones y crédito.

Brasil, clave geopolítica

El principal socio chino es Brasil, que entre 2005 y 2013 recibió inversiones por más de 32 mil millones de dólares en los sectores energético y metalúrgico. Para Brasil, primera economía regional, China es el primer destino de sus exportaciones desde 2009. El intercambio comercial entre ambos superó los 85 mil millones de dólares el último año, cuando además firmaron un histórico acuerdo monetario para reemplazar paulatinamente al dólar en el intercambio bilateral, como ya hicieron Venezuela y Bolivia con China y el conjunto del Alba a través del sistema Sucre.

Además de la importación de soya, hierro y alimentos, el capital chino ha puesto especial interés en el petróleo brasileño, principalmente a través de la estatal Sinopec (la compañía más grande del país en el rubro) que compró en 2010 el 40% de la española Repsol en Brasil por 7.100 millones de dólares y el 30% de la portuguesa Galp por más de 5 mil millones de dólares en 2011, para expandir sus operaciones en el país. China también estableció una asociación estratégica con Petrobras, la principal compañía brasileña de hidrocarburos, a la que otorgó en 2009 a través de su Banco de Desarrollo un préstamo por 10 mil millones de dólares para la explotación de las grandes reservas petroleras del país en el mar (offshore), que comenzaría recién en la próxima década.

Lejos de reducirse al ámbito económico y comercial, el vínculo entre ambas naciones tiene también fines políticos en el plano internacional, donde China busca contrarrestar el peso de Estados Unidos y liderar un bloque de países que pueda frenar su dominio bajo el principio de la multipolaridad (la cumbre del G-77 más China que se celebrará el 14 y 15 de este mes en Bolivia será un paso más en esa línea). En la reciente visita del canciller Wang Yi a Brasilia sobresalieron las exigencias de reformar el FMI y del ingreso de Brasil al Consejo de Seguridad de la ONU, así como el fortalecimiento de los Brics, que en julio aspiran lanzar un Banco de Desarrollo del bloque.

Venezuela, el socio antimperialista


Otra alianza estratégica es la que mantienen Venezuela y China desde la consolidación del liderazgo internacional de Hugo Chávez y su política antimperialista. En los últimos años las inversiones y el crédito procedente de ese país han sido fundamentales para la economía venezolana. En los últimos cuatro años el financiamiento chino de proyectos venezolanos superó los 50 mil millones de dólares y los acuerdos alcanzados fueron mucho más allá del sector petrolero para incluir los ámbitos de vivienda, transporte, producción agrícola, desarrollo industrial, minería, vialidad, electricidad, ciencia y tecnología. En septiembre ambos países firmaron convenios de cooperación e inversiones por más de 20 mil millones de dólares, entre ellos un préstamo de 5 mil millones del Banco Estatal de Crédito Chino y la creación de una empresa mixta entre Pdvsa y Sinopec para la explotación petrolera del bloque Junín 10 en la faja del Orinoco, donde se espera alcanzar una producción de 200 mil barriles diarios. Otra compañía que opera en Venezuela es la Corporación Nacional Petrolera de China (Cnpc), que anunció el año pasado inversiones por 28 mil millones de dólares para un nuevo proyecto en la faja del Orinoco.

“Son las mejores condiciones de financiamiento que se consiguen en el mercado internacional”, explicó el presidente venezolano Nicolás Maduro, que aseguró haber conseguido “condiciones especiales” para el país. Venezuela devuelve estos créditos a China principalmente a través de la exportación de petróleo.

Los últimos convenios firmados entre ambos países fueron en abril entre Siderurgia del Orinoco (Sidor) y la Industria Venezolana del Aluminio (Venalum) con las compañías chinas Minmetals y Chalieco a través del Fondo Conjunto binacional con el fin de elevar la producción. Sidor renovará su tecnología e instalará una nueva línea de producción de palanquillas mientras que Venalum readecuará su planta de licuado y de electricidad.

Argentina, otra apuesta central
Argentina también recibió importantes préstamos desde China, por más de 14 mil millones de dólares desde 2010. El país asiático apunta principalmente a los sectores de energía y transporte para sus inversiones en el país (que sumaron 15 mil millones de dólares entre 2005 y 2013), mientras importa soya en primer lugar. A partir de 2010, con la compra del 50% de la petrolera Bridas por parte de Cnooc (la tercera mayor petrolera china) en 3.100 millones de dólares, China ingresó con fuerza en el sector de los hidrocarburos argentinos. Tras esa primera compra, Bridas –ya con mayoría de capital chino– se hizo con el 60% de Pan American Energy por 7 mil millones de dólares y luego esta compañía adquirió a su vez el 100% de Esso Argentina por poco más de 800 millones para la comercialización de combustibles. A este crecimiento de Cnooc hay que agregarle la compra de la estadounidense Occidental Petroleum hecha por Sinopec en 2.450 millones de dólares en 2010, que termina de demostrar el gran crecimiento chino en el sector energético argentino. Esta compañía ya opera además en el gran yacimiento de Vaca Muerta para la explotación de petróleo de esquistos.

Los ferrocarriles también son un rubro clave para China, que invierte en infraestructura y exporta trenes por millones de dólares, tanto para el sistema ferroviario urbano del Gran Buenos Aires –que depende del gobierno nacional– como para el metro de la capital. Recientemente la empresa china Locomotoras Eléctricas de Zhuzhou del grupo CSR ganó una licitación para la adquisición de 688 locomotoras de tracción de trenes de alta tecnología en la línea interurbana Roca de Buenos Aires, que se entregarán en julio de 2015. La compañía Sifang, también de CSR, ya había firmado un contrato con el Estado argentino en 2013 para la fabricación de 709 trenes urbanos de alta velocidad por mil millones de dólares, en lo que es hasta ahora el mayor pedido de exportación de este tipo de trenes chinos.

En los últimos años las inversiones chinas en el país se diversificaron también a otros rubros como el financiero (el Banco Industrial y Comercial de China, la empresa más grande del mundo, compró Standard Bank en Argentina), la agricultura (compra y arrendamiento de tierras para producir soya, algo que China realiza sistemáticamente en otros países de la región y el mundo), el sector automotriz y la alta tecnología a través del crecimiento de la compañía Huawei que firmó convenios con nueve universidades para la formación técnica en telecomunicaciones y planea la fundación de un centro de innovación en conjunto con la Universidad de Buenos Aires. Pero no sólo se trata de economía: en marzo se inauguró la primera escuela pública bilingüe argentino-china en la ciudad capital.

El Alba, sociedad antimperialista

Ecuador es el cuarto país de la región (después de Venezuela, Brasil y Argentina) que mayor financiamiento recibió desde China durante los últimos cuatro años, con préstamos que suman casi 10 mil millones de dólares desde entonces. Tras la investigación de su deuda externa en 2008, el gobierno de Rafael Correa ha puesto la mira en China, que se convirtió en el mayor inversor del sector petrolero y en el principal importador. Cuba es otro país del Alba al que se acercó el capital chino, con inversiones en diversos rubros –como energía, transporte e industria– y un fuerte apoyo a las reformas económicas puestas en marcha por el gobierno de Raúl Castro. En Nicaragua se destaca el enorme proyecto de inversión –valuado en 40 mil millones de dólares– para la construcción de un canal de 280 kilómetros, más amplio que el de Panamá, que permita el paso de grandes buques. Con Bolivia la principal apuesta china es la industrialización de las reservas de litio, sector en el que habrá importantes inversiones, al igual que en la exploración y explotación de yacimientos de gas, aunque también se firmaron convenios de cooperación agrícola, financiera y en telecomunicaciones, entre otras áreas.

También en el Pacífico

Pero China no sólo ha aumentado sus relaciones económicas y diplomáticas con los países que abiertamente se oponen a la política exterior estadounidense. También multiplicó el intercambio comercial con aquellas naciones cuyos gobiernos se supone están o estaban directamente alineados a la Casa Blanca, al punto que desplazó a Washington en varios rubros. Un caso es el de Perú, destino de gran importancia para las inversiones chinas, especialmente en el sector minero, en el que participa desde hace más de 20 años y donde un consorcio chino liderado por MMG –filial externa de la estatal China Minmetals– acaba de concretar la mayor operación de compra en la historia de ese país suramericano al adquirir en abril último la mina de cobre Las Bambas por 5.800 millones de dólares. Allí se comenzará a producir en el segundo semestre de 2015 con una estimación anual de 400 mil toneladas de cobre durante los primeros cinco años. China reafirma así su liderazgo como primer inversor externo para la minería peruana y controla un tercio del sector según datos oficiales, aunque algunas de sus compañías enfrentan denuncias por contaminación y afecciones en la salud de sus trabajadores.

En Chile, el país asiático realizó una decena de acuerdos bilaterales de cooperación en ámbitos como la agricultura y la tecnología, además de ser uno de los principales importadores del cobre chileno. Si bien por ahora tiene escasas inversiones en el país se destaca la construcción de una infraestructura para el tratamiento de aguas y riego de la producción agrícola, así como del puente Canal de Chacao. Y en México China planea penetrar con fuerza en el sector petrolero, tras la reforma energética promovida por el gobierno de Enrique Peña Nieto. El país es también el mercado de la región más importante para la producción industrial china, al ser a su vez la puerta de ingreso al mercado estadounidense.

Perspectivas e interrogantes

La gran mayoría de las exportaciones que se hacen desde la región hacia China son las mismas que signaron históricamente las relaciones comerciales de América Latina y el Caribe con el resto del mundo, con un marcado predominio de los recursos naturales, principalmente cobre, hierro y soya, cuyos precios se definen en el mercado internacional. Las exportaciones de productos agrícolas representan alrededor de un 35% del total y la de minerales y derivados un 25% de todo lo que se vende a China.

Si bien las inversiones chinas en el continente se diversificaron y multiplicaron, superando los 100 mil millones de dólares entre 2005 y 2013, sólo en algunos países como Brasil, Argentina y hasta cierto punto Venezuela han ido más allá de la energía, minería, infraestructura básica y la compra o arrendamiento de tierras, para incluir sectores industriales y el desarrollo en ciencia y tecnología.

La posibilidad de establecer una nueva dependencia comercial y financiera, en este caso con China, es otra preocupación central en gobiernos y organizaciones de la región. Es cierto que a pesar de la desaceleración de su crecimiento económico el país asiático sostiene una expansión de su PIB por encima del 7% anual, pero una disminución mayor en el ritmo de crecimiento de las importaciones e inversiones tendría impactos directos en las economías locales. De hecho en los primeros cuatro meses del año las inversiones directas no financieras de China en el exterior cayeron un 12,9% en términos interanuales, en sintonía con la situación económica mundial.

En el marco de la crisis capitalista global, los eventuales límites del crecimiento chino tarde o temprano pondrán a prueba la estrategia económica de los organismos regionales multilaterales y de cada país en particular.
¿Primera potencia mundial?

China desplazará este año a Estados Unidos en el liderazgo económico mundial, aseguran organismos internacionales de estadística. De concretarse las previsiones, el país asiático pondría fin a 142 años de supremacía del PIB estadounidense, fuertemente afectado desde el estallido de la crisis capitalista en 2008 y con un crecimiento total de 7,6% entre 2011 y 2014. En el mismo período la economía china se expandió un 24%, según cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

China considera sin embargo que alcanzará ese primer lugar recién en 2025 si mantiene un crecimiento anual de 7,5% en promedio los próximos años. La diferencia surge por la forma de medición que se adopte. El Banco Mundial, a través de su programa de Comparación Internacional, acaba de actualizar sus estimaciones –que utilizan el FMI, entre otros organismos– por primera vez en nueve años y corrigió al alza los tamaños de las llamadas “economías emergentes”, como la china, a partir de la medición del PIB en función de la paridad del poder adquisitivo (PPA), que toma en cuenta ahora el costo real de los bienes y servicios en vez de la comparación de la evolución de los tipos de cambio. Pero según los técnicos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, aquella forma de medición subestima los precios reales en el país y en consecuencia sobreestima el valor del PIB. Según Deming Huo, profesor del Instituto de Investigación de Desarrollo Nacional, dependiente de la Universidad de Pekín, en los países occidentales el nivel de producción equivale al nivel de ingresos de la población, pero en China hay una brecha entre ambos y los ingresos representan sólo entre el 70 y 75% del PIB. Según la medición tradicional, en 2013 el PIB estadounidense fue de 16,8 billones de dólares y el chino de 9,3 billones, aunque el primero tiene una tasa de crecimiento del 0,1% y el segundo de 7,4% según datos oficiales del primer trimestre de este año.

Más allá de las diferencias metodológicas, la cuestión que se debate es cuándo sucederá lo inexorable: el fin de la supremacía económica estadounidense a manos de China. Tal cuestión, que reiteradamente aparece en la prensa comercial occidental, es sin embargo un tema secundario para los medios de comunicación chinos y la dirigencia política del Partido Comunista, más preocupados por la calidad y sostenibilidad que por el tamaño de la economía nacional. Por ejemplo la propia prensa estatal china destaca que es urgente resolver el problema de exceso de capacidad y el reemplazo de las viejas fundiciones en la industria del hierro y el acero –ejes de la economía nacional años atrás– para disminuir el elevado consumo de energía (que principalmente se importa) y la contaminación del medio ambiente. También remarcan en Pekín que la brecha del país con Estados Unidos y algunos países europeos sigue siendo muy grande en cuanto a la calidad del desarrollo económico y al PIB per cápita, que ubica a China en el puesto 99.

“Los viejos buenos tiempos de las manufacturas de bajo costo de China se han ido. Ahora se sienten en apuros debido a factores que incluyen la excesiva capacidad instalada, los crecientes costos de la mano de obra y la cada vez mayor competencia internacional”, resume la agencia estatal Xinhua en un artículo de abril. Lejos de la celebración, el modelo económico chino se encuentra en pleno proceso de reformas y con limitaciones estructurales por resolver.

Presentan en China serie de TV sobre Deng Xiaoping


BEIJING, 7 de agosto (Xinhua) -- Una serie de televisión de 48 episodios que narra la historia de Deng Xiaoping y la histórica transformación de China a fines de la década de los 70 hizo su debut hoy en conmemoración del aniversario 110 del natalicio del difunto líder.

La serie fue realizada por la Televisión Central de China (CCTV), la televisión nacional del país, bajo la guía de la oficina de investigación de literatura del Partido del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), y del comité del Partido en la provincia de Sichuan, donde nació Deng.

La presentación de la serie se llevó a cabo en el Gran Palacio del Pueblo. Funcionarios de las tres unidades, familiares de Deng, críticos y el equipo de producción de la serie recordaron la vida del difunto gran líder chino.

La serie de televisión, cuya realización requirió cinco años, describe las experiencias de Deng entre octubre de 1976, cuando la "Banda de los Cuatro" fue purgada, hasta 1984, cuando el país aplicó completamente la política de reforma y apertura.

El fin de la "Banda de los Cuatro" constituyó el final de la desastrosa Revolución Cultural de 10 años y los siguientes años son considerados ampliamente como un hito histórico para China.

En 1978, encabezado por Deng, el PCCh tuvo una sesión plenaria clave para decidir la nueva política, lo que dio inicio al "Socialismo con Características Chinas". Deng, junto con sus camaradas en armas también convirtió los errores de la Revolución Cultural en aciertos.

La serie será transmitida a partir del viernes en CCTV-1 en horario estelar.

jueves, 7 de agosto de 2014

China pide objetividad a EEUU sobre inversión china en África

BEIJING, 6 de agosto (Xinhua) -- Estados Unidos necesita reconsiderar su actitud respecto a la inversión de China en África, señaló hoy la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, afirmara que su país sería un mejor socio para África que China.

"Esperamos que Estados Unidos, el mayor país desarrollado del mundo, pueda desempeñar un importante papel para apoyar el desarrollo de las naciones africanas", añadió la vocera. Además, pidió al país norteamericano que observe el desarrollo y la inversión de China en África de manera objetiva y racional.

Obama argumentó durante la Cumbre de Líderes de Estados Unidos y África que su administración tiene un interés a largo plazo en el éxito de África y que no busca simplemente extraer sus recursos para su propio beneficio.

Sin embargo, Hua replicó que China tiene una historia estable de cooperación con África. Como país en desarrollo, China ha proporcionado asistencia a África en la medida de sus capacidades y ha cooperado en una base de beneficio mutuo con países africanos, dijo.

La inversión de China ha desempeñado un papel positivo en África para mejorar el desarrollo social y económico, fortalecer la capacidad de desarrollo autónomo, mejorar el nivel de vida de la población y erradicar la pobreza, señaló la vocera.

"La política africana de China siempre se ha caracterizado por la sinceridad, amistad, trato igualitario, beneficio mutuo y desarrollo común", dijo Hua. "Ésta es la razón fundamental por la que la cooperación entre China y África es bienvenida por los países y la población de África", aseguró.

Fidel Castro elogia de nuevo al presidente Xi Jinping

Declaraciones extraídas del último artículo del compañero Fidel Castro, publicado en Granma el 5 de agosto (http://www.granma.cu/cuba/2014-08-05/holocausto-palestino-en-gaza). En dicho artículo, titulado "Holocausto palestino en Gaza", el compañero Fidel habló, entre otras cuestiones, del genocidio contra el pueblo palestino en Gaza.  No obstante, al final del mismo artículo dejó unas pocas reflexiones sobre los llamados países BRICS, entre los cuales se encuentra China, e hizo unas declaraciones cuanto menos llamativas sobre el presidente Xi Jinping, que con toda seguridad irritarán a cierta gente que se hace llamar "marxista-leninista". Que a nadie le quepa la menor duda de que se escudarán en la "demencia senil" de Fidel Castro. Por su interés las reproducimos aquí. 

"Cuando la Gran Guerra Patria los ciudadanos rusos defendieron su país como espartanos; subestimarlos fue el peor error de los Estados Unidos y Europa. Sus aliados más cercanos, los chinos, que como los rusos obtuvieron su victoria a partir de los mismos principios, constituyen hoy la fuerza económica más dinámica de la tierra. Los países quieren yuanes y no dólares para adquirir bienes y tecnologías e incrementar su comercio.

Nuevas e imprescindibles fuerzas han surgido. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, cuyos vínculos con América Latina, la mayoría de los países del Caribe y África, que luchan por el desarrollo, constituyen la fuerza que en nuestra época están dispuestos a colaborar con el resto de los países del mundo sin excluir a Estados Unidos, Europa, Japón [...]

Veintiseis millones de rusos murieron en la defensa de la Patria contra el nazismo. Los combatientes chinos, hombres y mujeres, hijos de un pueblo de milenaria cultura, son personas de inteligencia privilegiada y espíritu de lucha invencible, y Xi Jinping es uno de los líderes revolucionarios más firme y capaz que he conocido en mi vida."