miércoles, 21 de enero de 2015

China en el centro de la estrategia militar americana

Artículo de Marc Botenga, publicado en el nº107 de la revista Etudes Marxistes.

La filosofía militar china se basa tradicionalmente en los “Cinco principios de la coexistencia pacífica”, aprobados en 1954. Estos principios incluyen: el respeto mutuo de la soberanía y la integridad territorial, la no-agresión, la no-injerencia en los asuntos internos, la igualdad y el beneficio recíproco y finalmente la coexistencia pacífica. No obstante, la modernización militar y la emergencia económica china hacen pensar que China está tratando de dotarse de un ejército susceptible, según algunos, de poder dominar también el mundo, o según otros, de defenderse frente al imperialismo americano. Otros consideran que una guerra entre China y Estados Unidos ya es inevitable. ¿Cuál es la verdad? Nuestro análisis se basará en el examen de las estrategias de defensa de estos dos países en los mares de China oriental y meridional.

Los Estados Unidos: una dominación militar mundial incontestable

Hoy, los Estados Unidos son de manera indiscutible la primera potencia militar. En 2013, el presupuesto americano de defensa era de alrededor de 600 billones de dólares mientras que China no gastaba más que una quinta parte de esta cantidad, y Rusia algo más de una octava parte.[1]

Los Estados Unidos tienen bases militares en al menos 29 países (algunos dicen que en 60), una presencia militar en 150 países y entre 280.000 y 325.000 miembros de su personal militar activos en el extranjero. En 2013, los Estados Unidos tenían 7.700 ojivas nucleares, de las que 2.150 están activas, Rusia tenían ene 8.500 de las que 1.800 son activas, China tiene 250, es decir menos que Francia (300 de las que 290 son activas) y probablemente menos que Israel (¿400?).[2]

Las alianzas militares de los Estados Unidos multiplican su influencia. Aparte de los acuerdos concluidos con los países miembros de la OTAN, tiene acuerdos con Japón, Corea del Sur, Filipinas, Israel, Australia y Nueva Zelanda (ANZUS) y finalmente Canadá. Por su parte, la OTAN tiene acuerdos de colaboración como el Diálogo Mediterráneo y la Iniciativa de Cooperación de Estambul, así como asociaciones con países del antiguo bloque soviético y “socios en todo el mundo” entre los cuales están Mongolia, Pakistán, Afganistán, Japón, Corea del Sur, Irak, Australia y Nueva Zelanda.

Ni China ni Rusia tienen los medios para discutir la hegemonía militar americana. Rusia tiene bases en seis países solamente, todos situados cerca de sus fronteras, así como una cierta presencia militar en otros cuatro países: Vietnam (logística), Kazajistán (radar), Bielorrusia (radar y comunicaciones) y Siria (logística). Podría volver a abrirse una base de espionaje rusa en Cuba. China, en cuanto a ella, no tiene bases militares en el extranjero.

Cualitativamente, ninguna alianza alcanza la integración que existe en el seno de la OTAN. Cuantitativamente, las alianzas existentes son la Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS) para Rusia y China y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) concluido entre Rusia y cinco países de la antigua Unión Soviética. La OCS permite, desde hace alrededor de diez años, la elaboración de ejercicios militares conjuntos entre los ejércitos chino y ruso a fin de hacer frente a amenazas comunes. Hay que subrayar que China tiene un acuerdo de defensa mutua con Corea del Norte y una cooperación importante con Pakistán.

El objetivo de Washington: mantener la dominación

La versión preliminar del revelador texto Defense Strategic Guidance, escrito en 1992, no deja lugar a dudas: una vez terminada la Guerra Fría, la misión de los Estados Unidos sería la de hacer frente al surgimiento de una potencia hostil que pudiera suponer una amenaza a la seguridad mundial, comparable a la que suponía antaño la Unión Soviética, así como impedir una dominación hostil, no democrática, de regiones (Europa, Asia del Este y el Golfo Pérsico) fundamentales para sus intereses, y así reforzar las barreras contra el resurgimiento de una amenaza mundial.[3] En el año 2000, el think tank neoconservador republicano Proyecto para un nuevo siglo americano (Project for the New American Century, PNAC) confirma: “Hoy, los Estados Unidos ya no tienen rival mundial. Nuestra principal estrategia debe ser preservar esta posición ventajosa y extenderla lo más posible en el futuro.”[4]

Esta visión había sido confirmada por Zbigniew Brzezinski, futuro consejero de Barack Obama: “América es hoy la única superpotencia, y Eurasia constituye el centro de este mundo. Los deslizamientos de poder sobre el continente eurasiático serán de una importancia decisiva para la hegemonía americana… Una gran coalición entre China, Rusia, y tal vez Irán, sería la situación más peligrosa.”[5] En 2001, Henry Kissinger confirma: “Un bloque asiático hostil, combinando a las naciones más pobladas del mundo y vastos recursos sería incompatible con los intereses nacionales americanos, dice. América debe prevenir el reagrupamiento de Asia en un bloque hostil (lo cual sería el caso si esto se hiciera a iniciativa de una de sus principales potencias).[6] En 2010, Obama mantiene esta idea pero se centra en la “renovación del liderazgo americano para que en el siglo XXI podamos hacer avanzar nuestros intereses de manera más eficaz.”[7]

¿Una China que desafía la dominación americana?

La modernización militar china es un tema recurrente en los medios de comunicación. Naturalmente, en paralelo a su desarrollo económico, China aumenta su presupuesto militar.[8] No obstante, conviene relativizar esta modernización, incluyendo la de su fuerza aérea, que es junto con la marina una de las dos prioridades: sólo una tercera parte de los aviones pueden ser calificados de modernos.[9] Incluso, las nuevas capacidades balísticas y los 5.000 kilómetros de túneles que protegen sus armas nucleares permitirán a China el poder conducir guerras locales, pero de ninguna manera guerra globales.

Yao Yunzhu, comandante general de la Academia de ciencias militares, afirma que la distancia entre las fuerzas americanas y chinas es de “al menos 30 años, puede que incluso 50 años”. China, dice, no necesita estar militarmente al nivel de Estados Unidos. Pero tal vez, cuando nos convirtamos en un competidor en situación de paridad, los líderes de ambos países tendrán la sabiduría necesaria para afrontar el problema.”[10] Algunas estimaciones afirman que el presupuesto militar chino sólo sobrepasará al presupuesto militar americano alrededor del año 2050.[11]

Los Estados Unidos acusan a China de preparar una guerra cibernética, con el objetivo de espiar o sabotear los sistemas informáticos del enemigo.[12] China no niega que utiliza el espionaje, pero afirma que no hace más ni hace menos que los Estados Unidos. El periodista de investigación Seymour Hersh refuta la propaganda antichina: “Responsables de los servicios de información y seguridad, americanos principalmente, coinciden en que el ejército chino, como cualquier hacker independiente de hecho, es teóricamente capaz de crear un cierto grado de caos en el interior de América. Pero expertos militares, técnicos y de los servicios de inteligencia me dijeron que estos temores son exagerados.”[13]

El objetivo chino no es desafiar a los Estados Unidos, sino garantizar su propio desarrollo. China se siente vulnerable: importa una tercera parte de los gases naturales que necesita[14], es la mayor importadora mundial de petróleo[15], y buena parte de estas importaciones pasan por estrechos marítimos que teóricamente podrían ser bloqueados por otras potencias. Alrededor del 80% de sus importaciones petrolíferas pasan por el estrecho de Malacca, lo que representa el 40% de sus necesidades.[16] De hecho, también es el caso de Japón, Corea del Sur y Taiwán, que dependen en un 75% de esta bocana para su consumo en petróleo.[17]

Consciente de su vulnerabilidad en lo tocante a su aprovisionamiento en materias primeras, China otorga prioridad a su estrategia de defensa y diversifica sus fuentes de importación[18]. Desarrolla notablemente el gaseoducto centro-asiático con el objetivo de garantizar su acceso al gas turkmeno, que constituye la mitad de sus importaciones de gas, así como el oleoducto China-Myanmar que traerá petróleo y gas a China evitando las principales bocanas.

El Pentágono reconoce que China no busca un enfrentamiento con los Estados Unidos: “Los dirigentes chinos otorgan prioridad a la promoción de un ambiente exterior favorable, dando a la RPC el espacio estratégico suficiente para concentrarse en su crecimiento económico y en su desarrollo. Al mismo tiempo, buscan mantener la paz y la estabilidad en la periferia de sus países, extender su influencia diplomática para facilitar el acceso a los mercados para los capitales y los recursos y evitar la confrontación directa con los Estados Unidos y otros países.”[19] La visión china parece más bien equilibrada para el Pentágono: “China considera que relaciones estables con sus vecinos así como con los Estados Unidos son indispensables a su estabilidad y a su desarrollo. Sigue considerando a los Estados Unidos como el actor regional y mundial dominante, teniendo el mayor poder a la hora de sostener, y eventualmente, perturbar la emergencia de China.”[20] Ello exige una diplomacia activa. Lo que preocupa por tanto a los Estados Unidos es menos una cierta agresividad china que la amenaza que hace pesar sobre su hegemonía en la región la Organización para la Cooperación de Shanghái o la emergencia económica de China.

Una posición regional americana amenazada

Los Estados Unidos saben muy bien que una gran guerra entre China y Estados Unidos es hoy improbable, notablemente a causa de los importantes lazos económicos sino-americanos. No obstante, como atestiguan las palabras de Brzezinski, los Estados Unidos están preocupados por perder el control de la región.

China, consciente de la naturaleza intervencionista del imperialismo americano, “quiere que su ejército sea capaz de actuar como una fuerza llamada de no-acceso y de prohibición de zona (llamada A2/AD) – una fuerza que pueda disuadir de una intervención americana en caso de conflicto en la región de los mares cercanos a China, ya sea sobre la cuestión de Taiwán u otra cuestión, o que pueda, en caso contrario, retrasar la llegada o reducir la eficacia de la intervención de las fuerzas americanas.”[21]

La Quadrennial Defense Review americana (QDR 2014) confirma que la modernización china amenaza la superioridad tecnológica de los Estados Unidos, superioridad que les permite dominar el mundo: “Nuestra superioridad tecnológica ha permitido ampliamente el acceso sin trabas a la proyección de potencia en caso de que sea necesario. No obstante, esta superioridad es contestada por adversarios potenciales cada vez más capaces y económicamente sólidos, susceptibles de desarrollar y colocar obstáculos a algunas o a todas las tecnologías clave sobre las que se han apoyado los Estados Unidos.”[22]

Concretamente, “el desarrollo rápido de satélites punteros de reconocimiento, que permiten a China seguir a las fuerzas enemigas en tiempo real y guiar a los misiles balísticos, se ha convertido en la clave de la modernización de sus fuerzas.”[23] La modernización militar china se centra principalmente, aparte de su fuerza aérea y balística, en su fuerza marítima y naval.[24] En 2010, la llegada del misil antinavíos Dong Feng 21-D preocupó mucho a los Estados Unidos.[25] Los misiles ICBM (misiles balísticos intercontinentales) chinos son teóricamente capaces de alcanzar cualquier lugar del mundo. No obstante, estas capacidades, incluyendo las de desembarco anfibio,[26] siguen siendo limitadas en comparación a las capacidades americanas y rusas.[27]

China desarrolla una capacidad anti-satélite que ya le permite derribar satélites de otros países.[28] Para el ex-ministro de defensa Robert Gates, estos desarrollos podrían a largo plazo poner en peligro la capacidad de los Estados Unidos de llevar a cabo operaciones en el Pacífico.[29] Según el think tank RAND, “defender los navíos americanos contra misiles de largo alcance y submarimos silenciosos es difícil, costoso y sin duda fútil frente a la aceleración bien financiada de las instalaciones antinavales de China.”[30]

Frente al imperialismo americano, China apuesta por tanto por la creación de estas zonas llamadas de no-acceso y prohibición (A2/AD) en los mares de China oriental y meridional. Una zona A2/AD tiene características más bien defensivas, y la técnica sólo se vuelve realmente útil en caso de conflicto o de amenaza de intervención extranjera.[31] La zona A2/AD tiene dos dimensiones: una dimensión operacional y una dimensión táctica. La dimensión táctica implica la destrucción directa de medios americanos en la región gracias a misiles balísticos, submarinos, etc. En lo que respecta a la dimensión operacional, “los chinos han llegado a la conclusión de que, en guerras futuras, la victoria reside en la capacidad de establecer la “dominación de la información” (zhi xinxi quan). El bando que pueda recoger, transmitir y explotar mejor la información, anulando la misma capacidad del adversario, será el vencedor. En la práctica, para el Ejército Popular de Liberación (EPL), esto significa atacar las redes de información americanas, y en particular sus capacidades espaciales. Combinando ataques físicos sobre sus satélites y ataques sin contacto que perturban y degradan su funcionalidad (por ejemplo, nublándolos por medio de lásers), con ataques cibernéticos sobre la información que pasa por estos satélites, el EPL espera impedir que los Estados Unidos golpeen objetivos lejanos, permitiendo que China defienda su territorio sacando provecho de la ventaja física que supone operar cerca de sus propias costas e infraestructuras.”[32]

China se inspira en la estrategia de las dos “cadenas de islas” (ver mapa[33]) para determinar donde debe establecer en primer lugar las zonas A2/AD.[34] La primera cadena es la más cercana a la China continental y va del sur de Japón a Vietnam, incluyendo Taiwán. La segunda, entre el Japón central y Borneo, incluye Filipinas. 

La primera cadena de islas y la segunda

Nota: Los teóricos militares de la República Popular China conciben dos “cadenas” de islas como formando una base geográfica del perímetro de defensa marítimo de China.
En 2013, China anunció por primera vez el establecimiento de una “Air Defense Identification Zone” (ADIZ) en el mar de China oriental. Se trata de una “parte de espacio aéreo contiguo (o que a veces comprende parcialmente otro espacio) al espacio aéreo de un país en el cual se produce la identificación, la localización y el control de aeronaves extranjeras”.[35] Según los think tanks americanos RAND y CBSA: “China está en vías de tener en 2020 los medios para disuadir a los portaaviones y aviones americanos de funcionar en lo que se llama la primera cadena de islas.”[36] Hillary Clinton declaró en Asia que “la libertad de circulación en los mares es un asunto que releva de la seguridad nacional de los Estados Unidos.”[37]
¿Qué estrategia americana?
Obama es criticado en los Estados Unidos por no haber elaborado una estrategia coherente en relación a China.[38] En otras palabras, los Estados Unidos saben que para mantener su hegemonía tendrían que concentrarse en el sudeste asiático, pero no saben realmente cómo hacerlo. No obstante, la relativa emergencia regional de China ha provocado una adaptación de la estrategia americana.
En 1992 había sido prevista una disminución de la presencia militar americana en Asia, y entre 2001 y 2008, es decir durante 8 años, en el “estado de la Unión”, el discurso tradicional de comienzo de año del presidente, George W. Bush no menciona a China más que cinco veces: la menciona en 2002 y 2003, junto con Rusia e India (2002), en una perspectiva de colaboración; en 2006, India e China fueron mencionadas como competidoras económicas, pero China (2007) sigue siendo “un socio” por la cuestión coreana, y Bush declaraba estar dispuesto a ayudar a China e India a desarrollar una energía limpia (2008).
Desde la investidura de Obama, en cambio, China ocupa un lugar prioritario en los documentos estratégicos americanos. Entre 2009 y 2011, Obama ha mencionado cada año a China dos veces más en sus discursos sobre el estado de la Unión. En ellos, es presentada sobre todo como una competidora (inversiones ecológicas, diferentes comerciales, otras inversiones). La estrategia de seguridad nacional de 2010 hace una clara distinción entre China y Rusia, de una parte, y Brasil e Indonesia de otra[39]: con estas últimas, los Estados Unidos tienen “acuerdos de cooperación”, con China e India no tienen más que “relaciones”.[40]
En 2011, Hillary Clinton menciona la noción de “pivote hacia China” en la estrategia americana: observa que “una América próspera es buena para China y [que] una China próspera es buena para América”. También insiste en el hecho de que los Estados Unidos estarán en el centro de Asia (!) y que China debe clarificar sus intenciones militares.[41]
En 2012, la Defense Strategic Guidance confirma que hará falta que “[nos] reequilibremos por necesidad hacia la región Asia-Pacífico. Nuestras relaciones con los aliados y principales socios asiáticos son esenciales a la estabilidad y el crecimiento futuro de la región. Pondremos el acento en nuestras alianzas existentes, que constituyen una base esencial para la seguridad en la región Asia-Pacífico. También vamos a extender nuestras redes de cooperación con los socios emergentes en toda la región Asia-Pacífico para asegurar la capacidad colectiva y la capacidad de asegurar los intereses comunes.”[42]
En Washington, China es por tanto considerada ante todo como un peligro, sobre todo a largo plazo. “El mantenimiento de la paz, la estabilidad, la libre circulación del comercio y de la influencia americana en esta región dinámica dependerá en parte de un equilibrio entre capacidad militar y presencia. A largo plazo, la emergencia de China como potencia regional podría afectar a la economía americana y nuestra seguridad de múltiples maneras. […] El crecimiento de su poder militar deber ir de la mano con una mayor claridad sobre sus intenciones estratégicas a fin de evitar fricciones en la región.”[43]
La ex - secretaria de Estado de G.W. Bush, Condoleezza Rice, confirma: “También es cierto que China es un desafío para nosotros en términos geoestratégicos, pero sólo podría derrotarnos si cedemos terreno. En el océano Pacífico, somos una potencia militar sin parangón en la historia humana y debemos seguir siéndolo.”[44]
La Quadriennial Defense Review[45] (QDR 2014) propuesta por el ministro de Defensa Chuck Hagel insiste en la importancia de las asociaciones y las alianzas para conseguir estos objetivos y en una nueva dimensión de la carrera armamentística: la seguridad cibernética.
Preparar el encauzamiento de China sobre el terreno
Al preparar el encauzamiento de China, los Estados Unidos quieren colocarse en posición de limitar, en caso de necesidad, las importaciones energéticas chinas, el margen de maniobra de la flota china y por lo tanto el desarrollo mismo de China. Una serie de medidas concretas son desarrolladas por diversos círculos en Washington: cerco mediante una presencia militar, estrategias militares adaptadas, cerco mediante alianzas más o menos hostiles hacia China, preparación y fomento de conflictos locales y mantenimiento de la ventaja tecnológica americana.
El cerco mediante una presencia militar ya se observa en lo cuantitativo. En 2011, en Australia, Obama prometió que “reducciones en los gastos de defensa americanos no se harán – repito: no se harán – en detrimento de Asia-Pacífico”.[46] Al contrario, decidió intensificar la cooperación militar con Australia y mandar un contingente, aunque sea limitado, de marines.[47] Mientras que los Estados Unidos disminuyen a nivel global sus efectivos militares, su presencia en Asia aumenta proporcionalmente. Así, en marzo de 2009, el 15% de los efectivos americanos desplegados en el extranjero estaba estacionados en extremo oriente, y en septiembre de 2012 este porcentaje se había duplicado.[48] La mayoría de las misiones de reconocimiento marítimo americanas (60%) se hacen ahora en el océano Pacífico.
Los Estados Unidos basan el cerco a China en una “cadena de bases aéreas y puertos militares”[49]. Este cerco no solo prevé un refuerzo de las bases en Guam, isla del océano Pacífico, una extensión de la presencia americana en Australia y sobre el atolón Diego García, en el centro del océano Indico, sino también el establecimiento de nuevas bases como la de Saipán, pequeña isla del Pacífico, o de Palau. En abril de 2014, durante una gira por Asia, Obama anunció simbólicamente la reanudación de un acuerdo con Filipinas, que había sido abandonado en 1992, acuerdo “que daría a los navíos y aviones americanos el mayor acceso a las bases desde el abandono de la base naval de Subic Bay en 1992”,[50] en combinación con una presencia militar en Corea del Sur y Japón.
Un segundo tipo de medidas que circulan por los pasillos del Pentágono concierne la preparación de una capacidad de primer ataque, notablemente en el combate aire-mar (Air-Sea Battle, ASB). Se trata de una estrategia de ataque sorpresa preventiva, que utiliza una fuerza aplastante para eliminar las defensas chinas.[51] Pero para Amitai Etzioni, analista israelo-amercano en política extranjera americana, se trata claramente de una estrategia ofensiva: “La estrategia consiste a entrar en el territorio de China continental, allá donde se encuentren los misiles antinavíos”[52] que habría que eliminar.
El think tank RAND sugiere otra opción: la instalación en algunos países estratégicos de misiles antinavíos tierra-mar (Land-Bases Anti-Ship Missiles[53]). Estos misiles tendrían como función primera la de instaurar una zona de de no-acceso y prohibición (A2/D2) en favor de los Estados Unidos. Estratégicamente colocados sobre algunas islas de los mares de China oriental y meridional, estos misiles, baratos y fáciles de colocar o desplazar, limitarían la libertad de navegación de los navíos chinos amenazándolos militarmente en caso de necesidad.[54]
En este marco, los diferentes territoriales de China sobre algunas islas con Japón, Filipinas, Vietnam y otros países de la región, adquieren toda su importancia. El control de islas como Xisha (o Paracels) o Spratly (Nansha en chino, Quan Dao Truong en vietnamita o Kapuluan ng Kalayaa en filipino) por aliados de los americanos, como Japón o Filipinas, facilitaría el aislamiento de los navíos chinos en el mar de China meridional. El control de las minúsculas islas de Senkaku (Diaoyuta) y Ryukyu (Nansei) permitiría cortar el paso de China entre Taiwán y Japón, y confinar su espacio de maniobra en el interior del mar de China oriental.
El tercer tipo de medidas que se baraja está estrechamente relacionada con las anteriores: rodear China de países aislados de los Estados Unidos o más o menos hostiles a China. Pese a que una guerra sea considerada improbable en lo inmediato, un buen número de observadores subrayan: “En ausencia de tal conflicto, el equilibrio militar sino-americano en el Pacífico podría no obstante influenciar las decisiones tomadas cada día por otros países del Pacífico, incluyendo las decisiones sobre la oportunidad de alinear más estrechamente sus políticas con China o con los Estados Unidos.”[55] En otras palabras, se trata para los Estados Unidos de reforzar su presencia militar a fin de “convencer” a los países vecinos a China de optar por el bando americano.
Pero esta estrategia no se limita a la dimensión militar. Desde la introducción de la noción de “pivote”, los Estados Unidos han hecho avanzar las negociaciones con los países de la región y han puesto en marcha el Transpacific Partnership, una zona de librecambio que une el este y el oeste del Pacífico, excluyendo a China.[56] También han abierto una nueva misión para la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), concluyendo un tratado de amistad y cooperación con estos países. Han tenido una participación sin precedentes en los foros regionales de la ASEAN y se han implicado en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Asia-Pacific Economic Cooperation, APEC). Además, Wahington ha empezado a implicarse más en encuentros “multilaterales” como la Lower Mekong Initiative que apoya la educación, la salud y el medio ambiente en Camboya, Laos y Vietnam, o el Pacific Islands Forum.[57] Finalmente, trabajan para la profundización de la cooperación con Mongolia, Indonesia, Japón y Corea del Sur, con el objetivo de establecer alianzas que puedan contribuir al aislamiento de China.[58]
El potencial alcance de estas alianzas se hizo claro en 2011. Zhou Chenming, del think tank chino Knowfar Institute for Strategic and Defense Studies, declara: “Alrededor de 172 ejercicios han sido realizados por los Estados Unidos en la región Asia-Pacífico, con una media de alrededor de uno cada dos días. El ejercicio Cobra Gold es un claro ejemplo que indica hasta qué punto la escalada ha sido rápida. Este ejercicio militar bilateral fue realizado por los Estados Unidos y Tailandia para continuar con la alianza entre las dos naciones de los tiempos de la guerra fría. Se ha transformado en un ejercicio militar multilateral después de que otros países como Singapur, Filipinas, Mongolia, Japón, Indonesia, Corea del Sur y Malasia hayan empezado a participar.”[59]
Una cuarta opción es el fomento de conflictos locales. Las alianzas descritas anteriormente pueden ser instrumentalizadas para arrastrar a China en una serie de conflictos locales a fin de debilitarla. Entre estos conflictos, están los diferentes territoriales en los mares de China oriental y meridional con Vietnam, Filipinas y Japón, entre otros.[60] En el oeste, están los conflictos con India, en el Himalaya, que habían llevado a estos dos países a la guerra en 1962. También en el oeste, en las provincias chinas de Tíbet y Xinjiang, diferencias étnicas, religiosas o lingüísticas pueden ser utilizadas por fuerzas externas.
Una quinta medida está ligada al mantenimiento de la ventaja tecnológica y la preparación de la guerra cibernética. En efecto, en su presupuesto de defensa para el año 2015, Obama ha intentado limitar los recortes presupuestarios en investigación y desarrollo. Esta investigación se concentra en “la cibernética, la defensa antimisiles, la disuasión nuclear, el espacio, los golpes de precisión, ISR (información, vigilancia y reconocimiento), la lucha contra el terrorismo y las operaciones especiales. Esta lista de prioridades responde a la idea […] de que las amenazas emergentes y asimétricas se encuentran allá donde los Estados Unidos son más vulnerables.”[61]
Los Estados Unidos han puesto en marcha el TAO (Office of Tailored Access Operations), que es la sección de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) encargada de hacer la guerra cibernética contra China: “El TAO ha conseguido penetrar los sistemas informáticos y de telecomunicaciones chinos desde hace cerca de 15 años, generando así las mejores informaciones y los datos más fiables acerca de lo que pasa en el interior de la República Popular China.”[62] Los ejemplos como el del virus Stuxnet, que desajusta parte del programa nuclear iraní, indican que los Estados Unidos no se limitan al espionaje cibernético sino que libran una guerra cibernética activa: “La guerra cibernética implica la penetración de redes extranjeras con el objetivo de perturbar o desmantelar estas redes a fin de hacerlas inutilizables.”[63]
En mayo de 2010, un sub-comando encargado de la seguridad de la información para el ejército (US Cyber Command) fue activado, y desde 2012 los Estados Unidos hablan abiertamente de una estrategia ofensiva de la seguridad cibernética: “La Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) [es] el brazo de la investigación experimental del Pentágono. La financiación de la DARPA permitió la invención de Internet, de los aviones invisibles, del GPS, de un programa de reconocimiento vocal; su nuevo programa, bautizado plan X, es igual de ambicioso. Los responsables de la DARPA han declarado que el objetivo del plan X era el de “crear tecnologías revolucionarias para la comprensión, la planificación y la gestión de la guerra cibernética”. La US Air Force también ha señalado que está dispuesta a pasar al modo de ataque cibernético y anunció en agosto que estaba buscando ideas para “destruir, negar, degradar, perturbar, engañar, corromper o usurpar la capacidad de los adversarios […] para utilizar el terreno del ciberespacio en ventaja suya”.[64]
Concretamente, estas nuevas capacidades parecen estar en la medida de completar e incluso sustituir en un futuro algunos bombardeos: “En abril de 2009 por ejemplo, el general Norton Schwartz, que era entonces jefe del Estado mayor de la fuerza aérea, sugirió que podrían utilizarse armas cibernéticas para atacar el sistema de defensa aéreo del enemigo. “Hasta ahora, declaró, destruíamos las defensas aéreas integradas por medios cinéticos. Pero si fuera posible interrumpir los radares o paralizar los misiles tierra-aire por medios cibernéticos, ello sería una nueva herramienta muy potente para nuestras misiones aéreas.”[65] En 2013, el CNCERT (National Computer Network Emergency Response Technical Team), agencia china para la seguridad informática, informaba que “4.062 servidores informáticos basados en los Estados Unidos habían desviado 2,91 millones de ordenadores centrales en China”.[66]
¿Una China a la ofensiva regional?
Preocupada por evitar el aislamiento cerca de sus costas por los Estados Unidos, China también retoma más firmemente en mano los conflictos territoriales con Japón de una parte, y Vietnam y Filipinas de otra. Aunque no cabe duda alguna de que el objetivo prioritario de China es defenderse frente al imperialismo americano y garantizar su libertad de desarrollo, esta estrategia puede no obstante convertirse en el plano regional en una estrategia ofensiva hacia sus vecinos. En efecto, el presupuesto de defensa de China hace de ella un gigante militar regional.[67] Según algunas estimaciones, este presupuesto será en 2015 superior a los 238 billones de dólares, contra 66,6 billones para Japón, 44,9 billones para India, 35,5 billones para Corea del Sur y 27,5 para Australia; y otros países, como Vietnam (3,9 billones), están aún más lejos.[68]
El aislamiento de China en los mares de China oriental y meridional será imposible sin la colaboración entre Estados Unidos y algunos países de la región, de allí la política de alianzas descrita anteriormente. China se encuentra en una posición objetivamente difícil: por una parte, si ella obtuviera el control de algunas de las islas en disputa de los mares de China oriental y meridional, ello le permitiría poner trabas a esta estrategia de aislamiento; pero por otra parte, una posición demasiado firme aumenta los riesgos de ser considerada expansionista y empujar a sus vecinos hacia los brazos de los Estados Unidos. Por otro lado, los cantos de sirena de los Estados Unidos hacia Myanmar no son ajenos a las recientes tergiversaciones de este país con respecto al oleoducto Myanmar-China.[69]
China y sus vecinos parecen tener todo el interés del mundo en arreglar las discusiones de manera diplomática, mientras que el imperialismo americano tiene interés en exacerbar las tensiones. En este sentido, las tensiones alrededor de la reciente instalación de la plataforma petrolera china 981 en aguas territoriales disputadas, instalación que provocó manifestaciones antichinas en Vietnam, podrían haberse convertirse en un regalo divino para los estrategas americanos, que propusieron inmediatamente a Vietnam aumentar la cooperación militar.[70]
El revolucionario filipino José María Sisón expresa bien la complejidad de la situación: denuncia lo que llama “agresión china”[71] en las reivindicaciones territoriales chinas en el mar de China meridional; pero subraya que “la imagen de China, presentada como una amenaza para la seguridad de los demás países, es exagerada y utilizada como justificación para consolidar la potencia militar americana en Filipinas; y ello le ha dado a los Estados Unidos una oportunidad para desarrollarse militarmente en la región Asia-Pacífico.”[72]
Evidentemente, los pueblos de la región no tienen nada que ganar con un acercamiento a los Estados Unidos. El centro de investigación filipino IBON subraya así que el nuevo acuerdo de defensa mutua entre Filipinas y los Estados Unidos (EDCA), firmado el 28 de abril de 2014, podría permitir la expulsión de poblaciones de sus tierras para extender el tamaño de bases americanas, fomentar la prostitución para los soldados americanos, poner trabas al trabajo de los pescadores durante las maniobras de la flota americana y abolir los derechos de los trabajadores filipinos en favor de un sistema de sub-contratación militar.[73]
¿Un alcance global?
Si China se ha concentrado hasta ahora en la protección de sus intereses económicos en los mares de China, ello podría cambiar en un futuro. En efecto, desde 2004 incluye entre sus objetivos la defensa de sus intereses en todo el mundo, lo que en la práctica se limita hasta ahora a la defensa de sus intereses en el océano Indico (y Pacífico). Por otra parte, China rechaza tradicionalmente toda forma de injerencia en los asuntos internos de otros países pero, desde el año 2010, sus Libros blancos sobre la defensa y la seguridad nacional afirman que la estrategia de defensa es en primer lugar defensiva,[74] mientras que hasta 2008 China la definía como puramente defensiva.[75] Por lo tanto, la significación del término defensa ha evolucionado a lo largo de los años.
Las directivas de defensa activa de Jiang Zemin (Military Guidelines for the New Period 1993) tenían como objetivo principal el desarrollo de la protección de los centros económicos chinos y la limitación del acceso de Estados Unidos a los mares más allá de Taiwán. A fin de poder ganar una “guerra local bajo condiciones de alta tecnología”, la marina del Ejército Popular de Liberación también ha desarrollado capacidades ofensivas[76].
El documento estratégico de 2013, El empleo diversificado de las fuerzas armadas chinas, afirma claramente: “Con la integración progresiva de la economía de China en el sistema económico mundial, los intereses en el extranjero se han convertido parte integrante de los intereses nacionales de China. Las cuestiones de seguridad son cada vez más importantes, implicando la energía y los recursos del extranjero, las líneas marítimas estratégicas de comunicación (SLOC), las personas morales y los residentes chinos en el extranjero.”[77]
Este desarrollo ha tenido como base, entre otros, la “nuevas misiones históricas” del EPL, presentadas por el presidente Hu Jintao en 2004, que incluyen las de jugar un papel importante “en la salvaguarda de la paz mundial y la promoción del desarrollo común”.[78]
En esta perspectiva, China desarrolla actualmente sus fuerzas aeronavales: además del Liaoning, adaptación de un portaaviones soviético comprado a Ucrania en 1998, dispone de al menos dos nuevos portaaviones.
Desde 2013, China también habla de manera cada vez más abierta de sus intereses de ultramar,[79] lo que no sólo incluye el aprovisionamiento en energía, sino también la protección de ciudadanos y empresas chinas en el extranjero, teniendo como ejemplos recientes la evacuación de ciudadanos chinos de Libia en 2011, o las operaciones militares anti-piratería cerca de las costas somalíes (donde China ha desplegado en hasta 13 ocasiones, hasta diciembre de 2012, 34 navíos de guerra, 28 helicópteros y 910 miembros de las fuerzas especiales).
La participación de China en las misiones internacionales de Naciones Unidas también aumentó de manera importante: según las cifras chinas, el país ofreció 3.362 soldados para 13 misiones de la ONU en 2004 y 22.000 soldados para 23 misiones en 2013.
Algunas voces en el interior de China se levantan a favor de una estrategia meditada de bases militares en todo el mundo.[80] Una teoría popular en la India y en Occidente afirma que existe una estrategia china llamada “cadena de perlas”, que consistiría en establecer puertos alrededor del Océano Indico.[81] Aunque el rumor de una base naval china en Pakistán (Gwadar) haya resultado ser falso y China lo haya desmentido,[82] esta teoría no parece carecer de sentido. En efecto, la utilización por parte de China de puertos comerciales para sortear eventuales bloqueos sería lógica. Y esto inquieta mucho a Occidente. El analista Robert D. Kaplan, especialista del océano Indico, señala que China habría ayudado a Sri Lanka a combatir a los rebeldes tamules para obtener allí una influencia más importante.[83] Según RAND, las evoluciones militares actuales permitirán a China extender su influencia en el océano Indico e incluso en el Golfo Pérsico de aquí a 2015-2020.
No obstante, según el prestigioso Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), aunque China haya aumentado su papel internacional por la evacuación de sus ciudadanos o las intervenciones diplomáticas en los conflictos de Sudán del Sur, sólo unos acontecimientos inesperados podrían hacer que China renuncie a su estrategia de no-injerencia en los asuntos internos de otros países, porque esta estrategia de no-injerencia constituye una poderosa herramienta diplomática y comercial.[84]
Conclusión
La emergencia militar china preocupa a los Estados Unidos. Primera potencia imperialista del mundo, deseosa de mantener una posición militar absolutamente dominante, consideran que China es una potencia regional emergente que a largo plazo podría desafiar su dominación. Y en lo inmediato, por su desarrollo tecnológico y notablemente por sus misiles antinavíos o sus capacidades satelitales y cibernéticas, China podría complicar esta dominación en el sudeste asiático.
Frente a estos desafíos, los Estados Unidos buscan colocarse en una posición de fuerza para poder limitar el progreso del poder económico y militar de China, sin por ello ponerle totalmente trabas a su desarrollo, lo que, teniendo en cuenta los lazos entre las economías de ambos países, no les beneficiaría. Para hacer realidad estos objetivos, desarrollan una serie de medidas concretas como el cerco mediante alianzas más o menos hostiles, el cerco militar, la preparación de un golpe preventivo, la preparación de conflictos locales y el mantenimiento de su ventaja tecnológica.
Por su lado, China es, económicamente hablando, un país en plenas vías de desarrollo. Frente al imperialismo americano, su objetivo principal es garantizar su desarrollo mediante, entre otras cosas, un desarrollo militar ante todo defensivo, ya sea naval, cibernético o balístico. Muy inferior militarmente hablando a los Estados Unidos, no deja de ser por ello un gigante en su región. Y lo que puede parecer una medida defensiva, destinada a evitar el aislamiento en los mares de China oriental y meridional por parte del imperialismo americano, es percibido a veces por los países vecinos como una política agresiva e injusta con respecto a ellos.
Pasando de una estrategia militar puramente defensiva a una defensa proactiva, China afirma hoy que, para hacer efectiva su integración en la economía mundial, es necesario defender sus intereses comerciales en el plano mundial. En la práctica, este objetivo se sigue limitando a una defensa no-militar de sus intereses en el océano Indico, lo cual no sólo está ligado a la visión china de no-injerencia en los asuntos internos de otros países, sino también a las evidentes limitaciones de su fuerza militar. Con el aumento de las inversiones chinas en el extranjero y el innegable impacto de las grandes empresas chinas sobre la política exterior china, no hay que descartar que en el futuro, China reinterprete su visión de “no-injerencia en los asuntos internos de otros países”.
Marc Botenga (botenga@gmail.com) es doctor en ciencias políticas. Es coordinador en Medicina para el Tercer Mundo (www.m3m.be). 


"Fortalecer la modernización de nuestro ejército" (1980)



[5] Z. Brzezinski, The Grand Chessboard : American Primacy and Its Geostrategic Imperatives, Basic Books, 1997.
[6] H. Kissinger, Does America Need a Foreign Policy?, Simon & Schuster, 2001. 
[8] S. Perlo-Freeman, « Mar. 2014 : Deciphering China’s latest defence budget figures », SIPRI, marzo de 2014, http://www.sipri.org/media/newsletter/essay/perlo-freeman-mar-2013. 
[9] A. Cordesman & N.S. Yarosh, Chinese Military Modernization, Revisited 30 July 2012,
[10] The Economist, « The Dragon’s New Teeth », 7 de abril de 2012, http://www.economist.com/node/21552193 
[13] S.M. Hersh, « The Online Threat », The New Yorker,  de noviembre de 2010, http://www.newyorker.com/magazine/2010/11/01/the-online-threat?currentPage=all 
[18] Mapa : Military and Security Developments Involving the People’s Republic of China 2011 [Annual Report to Congress], extraída de http://www.lib.utexas.edu/maps/middle_east_and_asia/china_transit_routes-chokepoints-2011.png 
[19] Department of Defense, Annual Report to Congress : Military and Security Developments Involving the People’s Republic of China 2012,http://www.defense.gov/pubs/pdfs/2012_cmpr_final.pdf 
[20] Department of Defense, Annual Report to Congress: Military and Security Developments Involving the People’s Republic of China 2013, http://www.defense.gov/pubs/2013_China_Report_FINAL.pdf 
[21] R. O’Rourke, « China Naval Modernization : Implications for U.S. Navy Capabilities — Background and Issues for Congress », Congressional Research Service, 10 de abril de 2014, http://www.fas.org/sgp/crs/row/RL33153.pdf
[24]  R. O’Rourke, op. cit. 
[26] R. O’Rourke, op. cit. 
[27] Department of Defense, Annual Report to Congress: Military and Security Developments Involving the People’s Republic of China, 2012, http://www.defense.gov/pubs/pdfs/2012_CMPR_Final.pdf. 
[28] Beijing carried out a watershed anti-satellite test in January 2007, using a ground-based missile to knock out one of its inactive weather satellites in high polar orbit. http://www.reuters.com/article/2011/01/14/us-usa-china-gates-idUSTRE7090CA20110114 
[30] RAND Research Brief 2013, The Future of Sea Power in the Western Pacific, http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/research_briefs/RB9700/RB9709/RAND_RB9709.pdf 
[31] D. McDonough, « China’s naval strategy—from sea denial to sea control? », 1º de agosto de 2013, http://www.aspistrategist.org.au/chinas-naval-strategy-from-sea-denial-to-sea-control/ 
[32] D. Cheng, « Countering China’s A2/AD Challenge », The National Interest, 20 de septiembre de 2013,  http://nationalinterest.org/commentary/countering-china%E2%80%99s-a2-ad-challenge-9099 
[33] China — Military — The First and Second Island Chains 2009 (323K) From Military Power of the People’s Republic of China 2009 [Annual Report to Congress] U.S. Department of Defense, c/o the University of Texas Libraries, The University of Texas at Austin. 
[34] Department of Defense, Annual Report to Congress: Military and Security Developments Involving the People’s Republic of China 2012,http://www.defense.gov/pubs/pdfs/2012_CMPR_Final.pdf 
[35] M.D. Swayne, « Chinese Views and Commentary on the East China Sea Air Defense Identification Zone », China Leadership Monitor, no. 43, 14 de marzo de 2014, http://media.hoover.org/documents/CLM43MS.pdf 
[36] The Economist, « The Dragon’s New Teeth », op. cit. 
[37]  A. Etzioni, « Who Authorized Preparations for War With China? », Yale Journal of International Affairs, Summer 2013, pp. 37-51.
[38] Ibid.
[40] La diferencia terminológica es importante, porque, en estos textos estratégicos, cada palabra cuenta. Cuando China habla de su relación con la RPDC como una de "dientes y labios", es muy diferente de "lazos fraternales", "alianzas" o, como hemos visto recientemente, "relaciones normales de Estado a Estado". La evolución del discurso indica una innegable evolución de la visión estratégica.  
[41] H. Clinton, « America’s Pacific Century », Foreign Policy, 11 de octubre de 2011, http://foreignpolicy.com/2011/10/11/americas-pacific-century/ 
[42] Documento guía para el Pentágono, escrito por el ministro de Defensa de la época, Robert Gates, http://www.defense.gov/news/defense_strategic_guidance.pdf 
[43] Ibid. 
[45] Un informe sobre el Departamento de Defensa, su estrategia, su funcionamient y sus medios, publicado cada cuatro años, www.defense.gov/pubs/2014_Quadrennial_Defense_Review.pdf 
[46] Remarks By President Obama to the Australian Parliament, 17 novembre 2011, http://www.whitehouse.gov/the-press-office/2011/11/17/remarks-president-obama-australian-parliament 
[49] J. Reed, « Surrounded : How the U.S. Is Encircling China with Military Bases. », The Complex, Foreign Policy, 20 de agosto de 2013, http://foreignpolicy.com/posts/2013/08/20/surrounded_how_the_us_is_encircling_china_with_military_bases/ 
[50] J. Glaser, « The US Is ‘Encircling China With Military Bases’ », 22 de agosto de 2013, http://antiwar.com/blog/2013/08/22/the-us-is-encircling-china-with-military-bases/ 
[51] T.K. Kelly, A. Atler, T. Nichols & L. Thrall, « Employing Land-Based Anti-Ship Missiles in the Western Pacific », RAND Technical Report, Rand Arroyo Center, 2013. 
[52] C.P. Cavas, « Defining Air-Sea Battle : From Interservice Cooperation to Nuclear Confrontation, or Somewhere in Between », 27 de julio de 2013, http://www.defensenews.com/article/20130727/DEFREG02/307270008/ 
[53] T.K. Kelly et al, « Employing Land-Based Anti-Ship Missiles in the Western Pacific », 2013 http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/technical_reports/TR1300/TR1321/RAND_TR1321.pdf 
[54] Anti-access, area denial. 
[55] R. O’Rourke, op. cit.
[57] H. Clinton, « America’s Pacific Century », Foreign Policy, 11 de octubre de 2011, http://www.foreignpolicy.com/articles/2011/10/11/americas_pacific_century
[60] Heritage Foundation.
[62] M. M. Aid, « Inside the NSA’s Ultra-Secret China Hacking Group », National Security, Foreign Policy, 10 de junio de 2013, http://foreignpolicy.com/articles/2013/06/10/inside_the_nsa_s_ultra_secret_china_hacking_grou 
[63] T. Gjelten, « First Strike: US Cyber Warriors Seize the Offensive », World Affairs, enero-febrero 2013, http://www.worldaffairsjournal.org/article/first-strike-us-cyber-warriors-seize-offensive 
[64] Ibid.
[68] M. Duchâtel et al., «Protecting China’s Overseas Interests », SIPRI Policy Paper 41,Stockholm, junio de 2014, http://books.sipri.org/files/PP/SIPRIPP41.pdf 
[73] The Diversified Employment of China’s Armed Forces, 2013 http://news.xinhuanet.com/english/china/2013-04/16/c_132312681.htm, China’s National Defense in 2010 http://news.xinhuanet.com/english2010/china/2011-03/31/c_13806851.htm 
[75] C.A. Cooper, « The PLA’s Navy’s “New Historic Missions” : Expanding Capabilities for a Re-emergent Maritime Power », Testimony presented before the U.S.-China Economic and Security Review Commission on June 11, 2009,http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/testimonies/2009/RAND_CT332.pdf 
[76] The Diversified Employment of China’s Armed Forces, 2013 http://news.xinhuanet.com/english/china/2013-04/16/c_132312681.htm 
[77] J. Mulvenon, « Chairman Hu and the PLA’s “New Historic Missions” », China Leadership Monitor no. 27, Hoover Institution, http://media.hoover.org/documents/CLM27JM.pdf 
[78] The Diversified Employment of China’s Armed Forces, 2013 
[83] C.A. Cooper, « The PLA’s Navy’s “New Historic Missions” : Expanding Capabilities for a Re-emergent Maritime Power », Testimony presented before the U.S.-China Economic and Security Review Commission on June 11, 2009,http://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/testimonies/2009/RAND_CT332.pdf 
[84] M. Duchâtel et.al., «Protecting China’s Overseas Interests », SIPRI Policy Paper 41, Stockholm, junio de 2014, http://books.sipri.org/files/PP/SIPRIPP41.pdf

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