sábado, 16 de enero de 2016

Por qué Ursula Gauthier, de L'Obs, tuvo que irse de China, y por qué nos la s...

Por Maxime Vivas (Le Grand Soir)

Para leer sin prejuicios lo que viene a continuación, hay que subrayar que el autor de un artículo sobre los Estados Unidos (sobre una película, un libro, inundaciones, el Gran Cañon del Colorado...) nunca debe aclarar previamente que se desmarca del genocidio de los pieles rojas o de las masacres del ejército USA en Vietnam (o en otros muchos lugares, de eso no falta).

De la misma manera, debería ser posible escribir sobre la intervención rusa en Siria sin hacer una extensa denuncia del gulag. Por lo tanto, debería ser posible escribir sobre un acontecimiento concreto ocurrido en China sin verse obligado a marcar distancias con respecto a la Revolución Cultural, Mao, el culto a la personalidad, el sistema político, mediático, policial, judicial chinos, sin que el autor tenga que jurar que no ve en ello un modelo que desearía importar en Francia.

Sí, debería estar permitido evitar este tipo de preámbulos, pero, en realidad, es preferible tomarse esta molestia, porque de lo contrario los mentirosos, los tramposos, los manipuladores os atacan poniéndoos etiquetas en base a una supuesta simpatía política, para no tener que contra-argumentar sobre el fondo.

Y ahora hablemos de Ursula Gauthier
 

 El 18 de septiembre de 2015, extremistas uigures (que el ministro sarko-socialista Kouchner llamó "yogures"), habitantes de Xinjiang, la provincia autónoma china "geográficamente más cerca de Kabul que de Beijing", armados con hachas y otras armas blancas, asesinaron a unos 50 mineros de la etnia Han que trabajaban en una mina de carbón. La caza policial a los terroristas se saldó con la muerte de 28 de ellos.

Mientras que China está en estado de shock, Ursula Gauthier, corresponsal de la revista L'Obs en Beijing, niega el carácter terrorista del pógromo anti-mineros porque, según ella, lo que ocurrió en Xinjiang no tenía nada que ver con los atentados de París de enero y noviembre: se trató de una reacción a la política china, que hostiga a sus minorías étnicas.

El mundo entero expresó su emoción después de los atentados del 13 de noviembre en París. China también lo hizo, pero Ursula Gauthier detecta motivaciones ocultas en este país (y sólo en éste). Motivaciones que tendrían como objetivo crear "un amalgama entre la lucha contra el terrorismo internacional y la represión contra la minoría uigur en Xinjiang".

Esta toma de posiciones por parte de la periodista han molestado a las autoridades de Beijing y el visado de Ursula Gauthier no ha sido renovado. Ha tenido que irse de China.

La inmutable ONG pro-americana Reporteros Sin Fronteras (RSF) denuncia el "linchamiento mediático" y la "campaña de difamación e intimidación" contra la periodista. Su jefe, Christophe Deloire (un Robert Ménard 2.0, parece que los crían como ganado en RSF) exige al gobierno francés "una defensa firme", etc.

La mayor parte de los medios franceses se muestran solidarios con la periodista de L'Obs, pero se abstienen de publicar el artículo que irritó a Beijing.

La revista Challenge se sorprende aquí de la adhesión del pueblo chino a la reacción China:

"China: el 95% de los internautas "apoyan la expulsión" de la periodista francesa Ursula Gauthier, según la prensa oficial. Según un recuento realizado el lunes pasado, hubo 202.318 votos a favor de la decisión de expulsarla, es decir un 94,4% del total. No obstante, la mayor parte de los internautas chinos no pudieron leer el artículo de la periodista, que no fue fue traducido integralmente al mandarín y que desde entonces es inaccesible en su versión francesa en la red en China, donde las autoridades mantinene una estricta censura de los contenidos en línea."

La mayor parte de los ciudadanos franceses tampoco pudieron leerlo. Ni siquiera es seguro que todos los periodistas que hayan expresado su solidaridad con Gauthier lo hayan leído. Probablemente no hayan leído más que extractos. Para colmar este laguna, Le Grand Soir os invita a leer el artículo en su integralidad aquí.

Ahora, vamos a examinar juntos algunos detalles.

Ursula Gauthier: "Sin embargo, por muy sangrienta que haya sido, el ataque de Baicheng [el 18 de septiembre de 2015] no se parece en nada a los atentados del 13 de noviembre [en Francia]. Se trató en realidad de una explosión de rabia localizada". En efecto, "Desesperado, un pequeño grupo de uigures armados con hachas atacó una mina de carbón y a sus obreros chino de etnia han, probablemente para vengar un abuso, una injusticia, una expropiación..."

Traducir "atacó" por "masacró a varias, decenas de...". Léase con el "probablemente" que la periodista no sabe absolutamente nada, pero que lo que importa es persuadirnos que los asesinos reaccionaron ante una posible agresión anterior sobre la cual los historiadores algún día nos dirán algo, pero que de la cual, parece ser algo asumido, los obreros masacrados con arma blanca no eran responsables.

Y más aún: "Pero para Beijing, que se niega a reconocer su propia responsabilidad en el auge de la exasperación de sus minorías, la reciente multiplicación de incidentes sangrientos en Xinjiang sólo puede ser obra de una organización yihadista internacional."

Si os gustan los juegos, sustituyan en la frase anterior Beijing por París, Xinjiang por Bataclán y calculad a qué hora el RAID[1] llegará a su casa, os echará contra el suelo y os dislocará el hombro delante de vuestros hijos.

Y más aún: "El problema es que muchos expertos dudan que el ETIM[2] [movimiento terrorista uigur] sea el grupo coherente y peligroso descrito por China. Algunos llegan hasta a dudar de sus existencia. Después de los atentados del 11 de septiembre, George Bush, deseoso por encima de todo de sellar una alianza con Beijing, había aceptado meter al ETIM en su lista de organizaciones terroristas. Hoy, ya no figura en esta lista."

Observen: "muchos expertos" (¿quiénes?) dudan de la existencia de este grupo antaño inscrito en la lista de organizaciones terroristas por G.W. Bush, a quien ya se conoce por la flaqueza, la ingenuidad o el rechazo a crear una CIA o una NSA para poder tener los ojos abiertos [Nota del Traductor: léase ironía]

Ursula Gauthier también invoca como explicación "la  radicalización de los jóvenes desesperados a causa de la represión implacable que aplasta todos los aspectos de la vida de los uigures: cultura, lengua, religión, acceso a la educación, al trabajo, véase un simple pasaporte.".

El problema es que este tipo de afirmación que ya se ha empleado para el Tíbet, y que los observadores para quienes el interés por la verdad importa más que la sinofobia ya demostraron que eran falsas (ver mi libro "El Dalai Lama, no tan zen", Editorial Max Milo, 2011). Se contradicen con otras informaciones. Por ejemplo, en su libro publicado en Denoël, titulado "Los chinos son hombres como los demás", Zheng Ruolin, gran amigo de Francia, donde ha vivido unos 20 años, revela que en Xinjiang, cuando se reúne la asamblea de diputados hacen falta cinco intérpretes para que se puedan entender entre ellos. Cinco lenguas practicadas, por lo tanto.

El artículo de Ursula Gauthier es un artículo por encargo contra el gobierno chino. ¿Y por qué no? Está en su derecho. Jamás se le ha pedido a los corresponsales de prensa occidentales que simpaticen con el PCCh.

Esta corresponsal de L'Obs incluso tiene el derecho (agarraos) a manipular un poco la  realidad, manipular al lector, darle un aire informativo a un texto de propaganda del cual no renegarían unos terroristas. En Francia, estamos acostumbrados a ello. Le Grand Soir, Acrimed, Investig'action (por no citar más que esos) lo demuestran con regularidad. 

Pero en este caso concreto se plantean tres problemas específicos:

1) Ursula Gauthier oculta la realidad de un terrorismo uigur. Las autoridades chinas, enfrentadas a una minoría de uigures musulmanes contaminados por los propagandistas de Al-Qaeda a través de sus cientos de kilómetros de frontera porosa con Pakistán (y otra, más corta, con Afganistán) deben hacer frente a un terrorismo real, sangriento, apoyado desde el extranjero. Los Estados Unidos despliegan (financian), a través del National Endowment por Democracy (NED), varios programas hacia Xinjiang (al igual que hacia Tíbet, las dos regiones que son el talón de Aquiles de China). La mayor parte de las figuras históricas de la CIA han ocupado en un momento u otro un puesto en el consejo de administración o la dirección del NED, como John Negroponte, nombrado después embajador en el Irak ocupado, y después, una vez regresado a los Estados Unidos, ha sido el jefe de todos los servicios de información estadounidenses (ocupando aquel cargo, era él quien tenía la responsabilidad de nombrar el director de la CIA).

- Fue establecida la responsabilidad de un comando uigur en el ataque a un puesto de policía en Xinjiang el 4 de agosto de 2008, durante los Juegos Olímpicos de Beijing: 16 muertos.

- El 28 de octubre de 2013, un comando uigur comete un atentado en la plaza Tian'anmen en Beijing: 5 muertos y 40 heridos.

- El 1º de marzo de 2014, un comando uigur comete un atentado en la estación de tren de Kunming, capital de la provincia de Yunnan: 29 muertos por cuchillo y 130 heridos.

- El 18 de septiembre de 2015, es el asesinato de unos 50 mineros. 

Policías, turistas y transeúntes, viajeros, trabajadores, éste es el tipo de víctimas por las cuales quedaríamos sorprendidos al aprender que han cometido un abuso, una injusticia, una expropiación en Xinjiang antes de ser reunidos, por una cuestión de mala suerte, hasta su lugar de muerte.

2) En un vídeo, Ursual Gauthier se defiende (aquí) diciendo que en ningún momento ha justificado el terrorismo. Es cierto, pero en ningún momento lo ha denunciado, en ningún momento ha mostrado tener compasión por las víctimas, en ningún momento ha tenido una onza de comprensión hacia el gobierno chino cuando toma medidas (¿demasiadas medidas?, ¿demasiado meticulosas, demasiado brutales?) para proteger a su población de atentados y masacres indiscriminadas contra inocentes.

En ningún momento ha tenido una palabra amistosa para el pueblo chino, sentimiento que reivindica un mes después de la publicación de su artículo militante, pocos días antes de la expiración de su visado.

En efecto, ¿cómo creer en la sinceridad de su amor (tardío y roto) que ella proclama en un vídeo (ver arriba) bajo la avalancha de reproches, y en sus palabras, que se contradicen con el tono de su artículo, dedicado a encontrar, si bien no excusas, al menos "justificaciones" a los actos sangrientos? ¿Cómo pudiera apostarse un yuan por su objetividad cuando no hay ni una sola palabra en su artículo que sea susceptible de irritar a los asesinos?

Si las palabras "terroristas" o "terrorismo" aparecen hasta 17 veces en su artículo, siempre es con comillas.

¿Y leyéndola, quién dudaría que haya combatientes uigures que se hayan unido al Daesh en Siria? ¿Para volver a encontrarse con su lengua o la casa que le han expropiado? ¿Por su ira contra la autoridad, desesperados por la imposibilidad de obtener un pasaporte? De eso se trata: evitemos, junto con L'Obs, el confundirlos con terroristas que asolan a Siria y que envía sus metástasis a Europa.

3) Si Ursula Gauthier hubiese escrito sobre los atentados terroristas de París (de enero y noviembre) lo que ha escrito sobre los atentados en Xinjiang, habría tenido que responder ante la justicia francesa y habría sido despedida de L'Obs, con la aprobación de los medios de comunicación y el silencio de RSF.

Porque, recordémoslo, Charlie Hebdo no fue hace tanto tiempo.

Unos locos hechos de la misma pasta que los fanáticos uigures cometieron la masacre odiosa de Charlie Hebdo. Y en una Francia invadida por el temor y la compasión, no hubo ninguna Ursula Gauthier a quien se le ocurriera escribir lo que escribió sobre las masacres indiscriminadas en China. ¡Ningún periodista puso comillas a la palabra terrorista!

En enero de 2015, el gobierno francés pidió que se observara un minuto de silencio en los colegios. Los casos de no-respeto fueron señalados. Veamos a la ministra de Educación Nacional Najat Vallaud-Belkacem, el 14 de enero de 2015, en la Asamblea Nacional (preguntas al gobierno), aquí:

"Tratándose del propio minuto de silencio, se nos ha informado de un centenar de incidentes. Los días que siguieron pedimos la misma vigilancia, y fuimos informados de otro centenar de sucesos. De hecho, unos cuarenta casos fueron transmitidos a los servicios de la policía, la gendarmería, la justicia, porque según algunos se trataba incluso de apología del terrorismo. No podemos dejar que esto ocurra."

La ministra de justicia, Christiane Taubira, publicó una circular pidiendo a los procuradores de la República que hagan prueba de una "extrema reactividad" y "firmeza".

- Un niño de 8 años fue llevado a comisaría por no haber querido "ser Charlie" y por haber hablado de terroristas, palabra cuyo significado en realidad no conocía. Un jugador de basket profesional, Akin Akingbala, pivote nigeriano del equipo de Rouen, fue expulsado de su club deportivo el 17 de febrero por un mensaje privado recogido en la red social Twitter. El mensaje, escrito anteriormente por un periodista británico, decía en inglés "Yo no soy Charlie, soy Ahmed, el policía muerto...".

- La revista mensual Le Monde Diplomatique de enero de 2015 señala que la represión va desde "la inculpación de jóvenes por hacer dibujos (¡sí!) hasta la condena en Grenoble a seis meses de cárcel para un deficiente mental".

- Un hombre de 28 años que había gritado a unos polícias "¡Han matado a Charlie, me he reído mucho!" fue condenado a seis meses de cárcel por el tribunal correccional de Bourgoin-Jallieu, departamento de Isère.

- El diario Ouest France del 14 de enero de 2015 nos desvelaba que "Más de 50 procesos sumarios por apología del terrorismo han sido abiertos en Francia desde los atentados de Charlie Hebdo hace una semana, según el ministerio de justicia". Los graciosos, borrachos y bravucones que se desahogan con bromas de mal gusto sobre el tema, son juzgados en el acto. Una decena de condenas - bastante duras - se pronuncian al cabo de unos días.

Era la Francia traumatizada de enero de 2015, la que olía a Patriot Act, la Francia en la que un mensaje privado, una palabra en la calle, un artículo podía conduciros hasta un tribunal.

Para Ursula Gauthier, si China, "una sociedad que demuestra muy poca simpatía por el resto del mundo" (pero que luego descubre que "adora" mientras hace las maletas) se unió en noviembre al dolor de Francia, fue para obtener "a cambio el apoyo de la comunidad internacional para sus propias disputas con su minoría más inquieta: los uigures del Xinjiang".

De aquí que el título del artículo de Ursula Gauthier en el L'Obs sea: "Tras los atentados, la solidaridad de China no deja de tener motivaciones ocultas."

Como si la reunión de los jefes de Estado por el atentado de Charlie Hebdo en París estuviera desprovista de motivaciones ocultas.

Si la prensa francesa está pasando por una grave crisis, si se ve obligada para sobrevivir a venderse a industriales y banqueros, a solicitar al Estado importantes ayudas financieras, no todo se debe a la coyuntura: la profesión está siendo fuertemente desprestigiada y comprendemos mejor por qué, gracias a Ursula Gauthier. El pecado mortal de un periodista es creer que es intelectualmente superior a todos sus lectores, que éstos no tienen ningún medio de verificar lo que escribe, ni de notar, bajo una presentación parcial de los hechos, un discurso militante y un frío corazón.

¡Y los silencios!

¿Cómo hacer comprender al lector el nerviosismo de Beijing frente a los terroristas islámicos y los separatistas si no se le dice que Xinjiang es la segunda región productora de petróleo del país, que provee un tercio del consumo nacional de gas natural, que es el primer productor de carbón con un 40% de las reservas nacionales? Allí se encuentra el mayor yacimiento de uranio del país. Añadid a esto el paso de gasoductos y oleoductos y sabréis algo más sobre Xinjiang.

Ah... de verdad, no es necesario sentir nostalgia por la Revolución Cultural, el Gran Timonel, Gran Comandante en Jefe y Gran Piloto, querer importar en Francia el sistema político, mediático, policial, judicial, culinario (me refiero a los insectos fritos o a las brochetas de escorpiones, no a la cerveza Tsingtao) chinos para desmarcarse de esta periodista y no unirse a la jauria que lamenta su expulsión, cuando es necesario denunciar lo que escribe y su falta de honradez, que por cierto es señalada por gran parte de los internautas... en la página web de L'Obs.

Ah... señora Gauthier, usted dice que se la s... los 50 mineros masacrados con hacha, 50 obreros que trabajaban para alimentar a sus familias, pero quienes, ante los ojos de "asesinos a quienes temen las panteras y ante quienes tiembla un puñal cuando su mano lo ha tocado" (Louis Aragon), presentaban los defectos excluyentes que atizan los odios y que les fueron señalados mediante gritos de "¡Estamos en nuestra casa!" y "¡Allahu akbar!". Probablemente, como diría usted.

P.D: Hay algo que hiela en la sangre en el razonamiento de Ursula Gauthier, para quien unos obreros chinos que extraen carbón en Xinjiang sin ser originarios de esta región china no merecen más compasión (¡o sino que lo diga!) que la que manifestaba la extrema derecha durante los pógromos asesinos anti-italianos de 1893 en Aigues-Mortes, o en la época del racismo anti-polaco en el norte o durante las recientes exacciones córcegas contra lugares de culto musulmanes.

Pese a una hostilidad hacia China de los que dan fe sus anteriroes artículos, Ursula Gauthier sin duda habría obtenido de nuevo la prolongación de su visado si no se le hubiese ocurrido trazar las fronteras de China, dar o quitar el derecho de suelo, insinuar que hay chinos menos chinos que otros (los Han) y que harían mejor en quedarse en su casa, hacer pasar por patriotas (hasta el punto de absolverles) a terroristas contaminados de nacionalismo, racismo, integrismo religioso, salvajería y desprecio por la vida de los demás chinos.

Pero, ya que vuelve a Francia, aconsejo a L'Obs (por cortesía) que no le encargue artículos sobre terrorismo que estén calcados sobre su visión beijinesa del problema. 

[1] El RAID (Recherche, Assistance, Intervention, Dissuasion) es una unidad de élite de la policía nacional francesa. 
[2] ETIM: siglas en inglés del Movimiento Islámico del Turquestán del Este, ahora más bien conocido como Partido Islámico del Turquestán (TIP) o Partido Islámiso del Turquestán del Este (ETIP), ligado entre otros a Al-Qaeda.

http://www.legrandsoir.info/pourquoi-ursula-gauthier-de-l-obs-a-du-quitter-la-chine-et-pourquoi-on-s-en-f.html

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