martes, 19 de julio de 2016

China sacude la mesa del orden financiero mundial


Por Ariel Noyola Rodríguez 

China ya tomó la delantera frente a Estados Unidos en el financiamiento global de infraestructura. Las finanzas internacionales están en vías de transformación, pese a la fuerte oposición de la cúpula de poder norteamericana. El año pasado, desde Washington, funcionarios de alto nivel intentaron sabotear el lanzamiento del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII), pero no lo consiguieron.

De hecho, aquellos que eran supuestamente los aliados incondicionales del Gobierno de Estados Unidos, como Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido, a la postre tomaron la decisión de incorporarse a la nueva institución multilateral de crédito promovida por Pekín. El presidente Barack Obama no pudo concebir que, en unos cuantos meses, el BAII haya conquistado el respaldo de más de 50 países.

Es indudable, China está precipitando el declive estadounidense en escala mundial. En abril de 2015, Larry Summers, quien fue secretario del Departamento del Tesoro durante el Gobierno de Bill Clinton, apuntó que la exitosa convocatoria del BAII representaba uno de los episodios más dramáticos para la hegemonía norteamericana: “El mes pasado puede ser recordado como el momento en que Estados Unidos perdió su papel como garante del sistema económico mundial” [1].

Pekín posterga la gran ofensiva contra el dólar

Con todo, hasta el momento China ha actuado con extrema cautela. Gracias a ello, casi todos los países del Grupo de los 7 (G-7, conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) han recibido con beneplácito la puesta en marcha del BAII. Sin embargo, si bien es verdad que la extraordinaria capacidad de convocatoria de Pekín socavó la influencia de Washington en el financiamiento mundial de infraestructura [2], el BAII se resiste a desechar el dólar. Aunque muchos especularon [3] que los préstamos del BAII estarían denominados en yuanes, o quizás en monedas locales, hasta la fecha sus créditos han sido emitidos en la divisa estadounidense.

Por añadidura, cabe destacar que de los cuatros préstamos que fueron aprobados los primeros seis meses de este año por el BAII, por un total de 509 millones de dólares, tres de ellos están relacionados con proyectos de inversión en los que también participan las instituciones del viejo orden financiero mundial, ese que se construyó a imagen y semejanza de Estados Unidos tras la segunda posguerra. A mi juicio, los chinos quieren sacar provecho de las acciones que tienen invertidas en el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, así como de las excelentes relaciones que han sembrado con Europa.

Actualmente, el BAII financia un programa de mejora de vivienda en Indonesia junto con el Banco Mundial a través de un crédito de 216,5 millones de dólares; la construcción de una autovía en Pakistán, con un costo de 100 millones de dólares, se realiza en colaboración con el Banco Asiático de Desarrollo y el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido; un préstamo de 27,5 millones de dólares, financiado junto con el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, se utiliza para modernizar una carretera en Tayikistán; llevar energía eléctrica a las zonas rurales de Bangladesh, a través de un préstamo de 165 millones de dólares, es el único proyecto que el BAII ejecuta de forma independiente.

La vocación global del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura

Pese a todo, el nacimiento del BAII marca un punto de inflexión en la historia de las instituciones multilaterales de crédito por ser la primera (además del nuevo banco de desarrollo de los BRICS, integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en la que las economías emergentes son las principales accionistas [4].

Las aportaciones económicas de las tres potencias orientales de los BRICS son aplastantes: la de China es de 29,78%, seguida de la India con 8,36%, y en tercer lugar Rusia con 6,53%. En contraste, los 20 socios no regionales del BAII contribuyen solamente con una cuarta parte de los 100 000 millones de dólares del capital autorizado [5].

En un primer momento, el BAII se concibió bajo la idea de proveer financiamiento a los países de la región asiática principalmente, sin embargo, todo apunta a que China planea convertirlo en una institución con vocación global capaz de aglutinar las aspiraciones de todas las economías emergentes [6]. Bajo esta perspectiva, en la ceremonia de inauguración de su primera cumbre anual, celebrada en Pekín el mes de junio pasado, el presidente del BAII, el chino Jin Liqun, anunció que en la actualidad están evaluando la incorporación de 24 países más [7].

En la región latinoamericana, Chile, Colombia, Venezuela son los candidatos; en cuanto a África, presentaron su postulación Argelia, Libia, Nigeria, Senegal y Sudán. También destaca la candidatura de Canadá, que junto con México y Estados Unidos forma parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); en Europa, Chipre, Grecia e Irlanda están sumamente interesados. Si todo marcha tan bien como hasta ahora, es muy posible que para finales de este año el BAII cuente con más de 100 países miembros [8], es decir, tendría por lo menos 34 adherentes más en comparación con el Banco Asiático de Desarrollo, aunque todavía estaría lejos de alcanzar los 183 que posee el Banco Mundial.

Apostar por un mundo multipolar

El BAII tiene muchas tareas pendientes. Es que aunque la región asiática registró elevadas tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante las últimas dos décadas, no logró hacerse de un sistema de infraestructura de vanguardia. Sultan Ahmed Al Jaber, quien es el ministro de Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, reveló que en Asia-Pacífico casi 1 500 millones de personas carecen de servicios de saneamiento básico, 260 millones no tienen acceso a agua potable y por lo menos 500 000 no cuentan con electricidad en sus casas [9].

En conclusión, la primera cumbre anual del BAII puso de manifiesto la determinación de China para hacerse escuchar en las ‘grandes ligas’ de las finanzas internacionales. Por su compromiso con la construcción de la nueva “Ruta de la Seda” (‘Silk Road’) [10], el BAII constituye un poderoso contrapeso frente a la influencia geoeconómica de Estados Unidos y Japón en la región asiática. Sin embargo, para acelerar la construcción de un orden mundial multipolar es decisivo que los directivos del BAII se decidan finalmente a desechar el dólar y, sobre todo, que nunca abandonen la promesa de mejorar las condiciones de vida de la humanidad.

Fuente: Russia Today

[1] «Time US leadership woke up to new economic era», Lawrence Summers, Financial Times, April 5, 2015.

[2] «The AIIB: The infrastructure of power», The Economist, July 2, 2016.

[3] «China seeks role for yuan in AIIB to extend currency’s global reach», Cary Huang, The South China Morning Post, April 14, 2015.

[4] «Beijing, el crepúsculo asiático post-Bretton Woods», por Ariel Noyola Rodríguez, Red Voltaire , 1ro de noviembre de 2014.

[5] «Asian Infrastructure Investment Bank: Articles of Agreement», Asian Infrastructure Investment Bank.

[6] «President’s Opening Statement 2016 Annual Meeting of the Board of Governors Asian Infrastructure Investment Bank», Asian Infrastructure Investment Bank, June 25, 2016.

[7] «AIIB expansion plans underscore China’s global ambitions», Tom Mitchell, Financial Times, June 26, 2016.

[8] «AIIB will have 100 countries as members by year-end: Jin Liqun», Li Xiang, China Daily, May 31, 2016.

[9] «The AIIB has been designed to benefit all», Sultan Ahmed Al Jaber, China Daily, June 25, 2016.

[10] «China’s AIIB seeks to pave new Silk Road with first projects», Tom Mitchell & Jack Farchy, Financial Times, April 19, 2016.

jueves, 14 de julio de 2016

En defensa del pueblo chino. Respuesta a Elisseos Vagenas (4ª parte)

El presidente Vagenas, en lucha contra la "camarilla capitalista"

1. Introducción

En la anterior entrega de mi análisis del artículo “El papel internacional de China”, escrito en 2011 por Elisseos Vagenas, responsable de relaciones internacionales del Partido Comunista de Grecia (KKE), había hablado de la necesaria integración de China en el sistema económico internacional y en ciertos organismos internacionales, y en general de sus relaciones con el resto de países del mundo, tanto en el terreno económico como el político.

En esta cuarta entrega, voy a refutar una tesis en boga desde hace ya bastantes años, según la cual China sería una potencia imperialista. Esta grave acusación es recogida por Vagenas en su artículo, aunque por un motivo que ignoramos, no lo dice abiertamente, sino que lo insinúa por medio de rodeos e indirectas.

Será preciso, por lo tanto, hacer una breve reflexión sobre si China es un país capitalista, para poner en cuestión su naturaleza imperialista. Después, ofreceré datos sobre las relaciones entre China y los continentes de África y Latinoamérica, para demostrar que no se trata de relaciones coloniales. También hablaré del gasto militar chino para relativizar el supuesto militarismo de China así como las intenciones imperialistas que le atribuye Vagenas. Finalmente, haré un comentario sobre la Organización de Cooperación de Shanghái, citada por Vagenas en su artículo y que él califica como el “otro lado de la realidad imperialista”.

2. Acusaciones implícitas de imperialismo

La gran acusación que se ha puesto de moda desde hace una década en sectores de la izquierda dogmático-revisionista (maoístas, hoxhistas[1] y “pro-soviéticos” pasados al izquierdismo) es la de que China se comporta como un país imperialista. Esta acusación pretende fundamentarse en las relaciones comerciales y financieras que ha establecido con distintos países del mundo, en África y Latinoamérica principalmente. Lo más lamentable es que, en su artículo, Vagenas nunca lo dice abierta y sinceramente, sino que lo expresa a través de rodeos, insinuaciones y afirmaciones implícitas. Veamos algunos ejemplos.

En el apartado “En la economía”, Vagenas empieza afirmando que “cabe destacar la intención de China de controlar la mayor cantidad posible de recursos naturales que cada vez más pasan bajo el control de las empresas chinas. Este esfuerzo se centra en África”.

Después, en el apartado “Sobre su posición económica”, Vagenas dice lo siguiente:  

“A veces se oye por varios lados que, en oposición con las demás potencias imperialistas, China con sus inversiones en los países en desarrollo no pretende saquear los recursos naturales de estos países sino construir infraestructura […] China aplica en los países en desarrollo programas médicos especiales, programas de formación de cuadros de estos países, disminución de los aranceles para las importaciones de productos de estos países en China, absorbiendo el 50,1% de las importaciones de todos los países en desarrollo por países menos desarrollados mientras les ofrece préstamos a bajo interés. Algunos presentan estos elementos como prueba de la diferencia entre la China “socialista” y las demás potencias imperialistas.”

Ante esta razonable objeción, Vagenas contesta:

“Incluso si aceptamos que existe diferencia en el modo que despliega China su actividad en África, Asia etc. en comparación con otras potencias imperialistas […] de hecho estas medidas no hacen que China sea diferente en cuanto al objetivo que sirven. El objetivo es la facilitación de las inversiones chinas en estos países, el allanamiento del “camino” para el capital chino que despliega su actividad; en breve el objetivo es la acumulación de capital. Esta actividad se refuerza por ejemplo cuando existe infraestructura moderna (carreteras, puertos, aeropuertos, edificios) así como infraestructura necesaria para la educación de la mano de obra que es necesaria para que funcionen las empresas. Los préstamos a bajo interés que ofrecen los bancos chinos o la absorción de las exportaciones de estos países por China están relacionados con el esfuerzo de China por asegurar por una parte mejores términos para la penetración de los capitales chinos en estos países…”

Después, en el apartado “Según los datos actuales”, Vagenas dice lo siguiente: 

“Actualmente, en China se desarrollan y predominan las relaciones capitalistas de producción, participa en organizaciones imperialistas como la Organización Mundial del Comercio y se ha integrado en el sistema imperialista. Su postura en asuntos internacionales no se diferencia de la postura de las potencias imperialistas.”
 
Y más adelante, cuando trata de refutar que los países BRICS representan un contrapeso a lo que él llama el “mundo monopolista de los EE.UU.”, Vagenas dice:

“Tras el derrocamiento del poder soviético y la destrucción de la URSS se intensificaron los antagonismos inter-imperialistas, en que los EE.UU. jugaban un papel protagonista debido a su fuerza. Al mismo tiempo, debido al desarrollo capitalista desigual, nuevas potencias imperialistas surgieron al lado de los EE.UU., la UE y Japón que pretendían lograr parte de las materias primas, de las rutas de transporte y de los mercados.” 

Quien ya conozca el estilo argumentativo de Vagenas, sabe que incluye a China entre estas “nuevas potencias imperialistas”, aunque no se atreva a decirlo.  

Finalmente, en el apartado “La supuesta apertura inevitable al mercado mundial”, Vagenas se hace la siguiente pregunta:

“¿Se puede considerar la “participación de China” en el mercado mundial como un intercambio obligatorio de productos de economías diferentes que se impone por la correlación internacional? No, ante todo porque se trata de exportación de capital acumulado en China a través de relaciones capitalistas de producción. Por eso no se puede comparar con las operaciones comerciales de la URSS con las economías capitalistas.”

Junto con una serie de otras acusaciones que ya hemos visto en otras ocasiones, como la de “agudizar el antagonismo capitalista”, la de que China es “carne de la carne del sistema imperialista internacional” y “participa en organizaciones imperialistas como la Organización Mundial del Comercio”, y otras que directamente producen una carcajada como la de “atar económicamente a Venezuela”, estas afirmaciones indican que Vagenas piensa que China es una potencia imperialista, aunque no se atreve a decirlo claramente, como quien tira la piedra y esconde la mano. Pareciera como si él mismo se diera cuenta de que esta afirmación es una aberración, y diera marcha atrás en el último momento, pero aun así se viera empujado a lanzar este tipo de insinuaciones, movido por su odio visceral contra el pueblo chino.

En realidad, Vagenas incurre en aquello que tanto le reprocha al Partido Comunista de China (PCCh), que fue el error de condenar de manera absoluta a la URSS, anticipando el restablecimiento del capitalismo y calificándola de “social-imperialista”. Tiene toda la razón Vagenas cuando denuncia que “el Partido Comunista de China se basó en la evaluación sobre los “tres mundos”. Según esta teoría el “primer mundo” incluía las grandes potencias (de hecho la URSS se caracterizaba como “potencia social-imperialista”)”

¿Pero por qué reproduce el mismo comportamiento contra China? ¿No sería mucho más correcto priorizar los elementos de socialismo que existen en China, en lugar de atacarla frontalmente? No podemos descartar que la actitud de Vagenas esté motivada por algún tipo de resentimiento hacia China por su pasada política anti-soviética. Pero esta actitud es absurda, puesto que la política exterior de China hoy ya no tiene nada que ver con la política maoísta de los años 60 y 70 e incluso de los años 80. De hecho, China y la URSS restablecieron relaciones diplomáticas en 1989 – ¡aunque claro, aquello se hizo en tiempos del “traidor” Gorbachov, con lo cual siempre puede ponerse un “pero”!

Hay que decir que la actitud de Vagenas hunde sus raíces en la tradición del revisionismo jruschoviano, que en algunos aspectos persistió durante el periodo de Brézhnev. Como respuesta a las críticas del PCCh, ambos dirigentes agitaron la bandera del “peligro amarillo”, tesis que había sido una constante en Occidente para perseguir objetivos coloniales. 

La teoría del “peligro amarillo” había sido ideada en 1895 por el emperador de Alemania Guillermo II para sembrar miedo con el fin de proseguir con el reparto del mundo por un puñado de imperialistas. Aunque empleara una fraseología diferente, Nikita Jruschov recuperó inconscientemente esta teoría reaccionaria durante los años 60, acusando al PCCh de tener posiciones favorables a la “creación de barreras raciales y geográficas”, de proceder a la “sustitución del punto de vista de clase por el punto de vista racial” y alertando contra la “inminente amenaza de Gengis Khan”, en alusión a supuestas pretensiones hegemonistas de China[2].

Posteriormente, Leonid Brézhnev, que se diferenciaba de Jruschov en una serie de cosas, pero no en su furiosa hostilidad contra China, recogió el testigo de su predecesor. Brézhnev siguió difundiendo falsas acusaciones sobre la “amenaza china”, llegando incluso a comparar el “hegemonismo” chino con el expansionismo hitleriano (lo cual no quita que se dijera exactamente lo mismo desde la parte china). En el XXIII Congreso del PCUS (1966) Brézhnev declaraba, en alusión a China, que “las desviaciones de la línea marxista-leninista, ya sean de derecha o de ‘izquierda’, se vuelven particularmente peligrosas cuando se confunden con manifestaciones de nacionalismo, chovinismo de gran potencia y hegemonismo[3]

Después, a principios de los años 90, con el triunfo extasiado del imperialismo ante la derrota parcial del socialismo, la teoría del “peligro amarillo” o la “amenaza china” fue resucitada. En aquellos años, el imperialismo inició una histérica campaña mediática en lo político y lo ideológico, aludiendo a la “amenaza china” en todos los terrenos: civilización, orden, alimentos, equilibrio militar, alimentos, etc. En las últimas décadas, también se ha puesto de moda la sinofobia por la cuestión medioambiental.  

Dicho esto, cuando Vagenas alerta sobre el aumento de la capacidad militar china, denunciando que “China ocupa la segunda posición a nivel mundial en términos de gastos de defensa” y que “las fuerzas armadas chinas son las más numerosas del mundo con 2.300.000 hombres”, está siendo cómplice de esta campaña. 

Esta no es una afirmación a la ligera. En otros lugares, Vagenas habla del “antagonismo feroz” entre China y otros países, de la “fuerza militar” y del “apetito del capital para nuevos mercados y materias primas”, en clara alusión a China. Por muy buenas que sean sus intenciones, estas posiciones son objetivamente reaccionarias, llegando a recordar las declaraciones hechas en 1965 por el ex-nazi Siegfried Müller, cooptado por la Escuela Militar Americana en 1950 para después servir a la OTAN y ser mercenario en el Congo en 1964: 

“…si existe un peligro que amenaza al Occidente cristiano, éste no puede venir más que de la vieja ciudad imperial de Beijing […] Beijing ya está empezando a poner sus manos sobre África. 750 millones de chinos se esmeran en su país. Avanzan sin prisa, pero sin pausa, en dirección hacia Estados Unidos. Se han instalado en Indonesia, Birmania y Hong Kong y en otros muchos lugares[4].”

Desde hace algunas décadas, estamos asistiendo al auge de China en lo económico, político y diplomático. Gracias a ello, y gracias a las relaciones comerciales más justas que ofrece a los países tercer mundo, China está haciendo posible el progresivo desalojo de la presencia imperialista en muchos países del continente africano y de otros lugares. Es evidente que estamos basculando hacia un mundo multipolar, cosa que impide dormir por las noches a los imperialistas. 

Esta es la razón por la cual se ve a menudo a reaccionarios de todo tipo inocular discreta e insidiosamente en medios de comunicación de derechas e “izquierdas” la teoría del “peligro amarillo”. Así se explica que súbitamente, la burguesía imperialista muestre ahora estar preocupada por la situación de los africanos. El 14 de julio de 2008, el diario belga De Standaard escribía que China “no tiene ninguna consideración por la situación de los simples africanos, mientras pueda buscar materias primas en África y darle salida a sus propios productos”

Eric Bruyland, del diario económico Trends, afirmaba el 6 de marzo de 2008 que China no tenía nada que envidiarles a las “aves rapaces occidentales”. Y no parece que Bruyland sea precisamente un marxista-leninista. 

Así se explicaba también la campaña propagandística financiada por la revista The Economist que inundó Reino Unido con carteles que decían: “El boom de las inversiones chinas en África es malo para los africanos”, explicando que China apoyaba a gobiernos dictatoriales y pagaba a los obreros sudafricanos por debajo del salario mínimo.  

Para que quede claro, en febrero de 2006, durante un viaje a Nigeria, el ministro británico de asuntos extranjeros Jack Straw tuvo la desfachatez de decir que lo que China estaba haciendo en África era lo mismo que lo había hecho Gran Bretaña 150 años antes. El 13 de junio de 2011, durante una gira por África, la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton invitaba al continente africano a mantenerse vigilante ante el “nuevo colonialismo” encarnado por China, que “saquea sus recursos naturales, corrompe a sus dirigentes y se va”

Por lo tanto, podemos afirmar sin dudarlo que Vagenas se ha convertido en un altavoz de la propaganda racista y neo-colonial, aunque pretenda hacerlo bajo un ropaje “marxista-leninista”. 

Los ataques contra China haciendo alusión al control de los recursos naturales por los monopolios, el reparto territorial del mundo, la dominación política y financiera de unos Estados sobre otros y  el gasto militar, se inspiran de las tesis de V.I. Lenin expuestas en la obra “El imperialismo, fase superior del capitalismo” (posiblemente la obra de Lenin más tergiversada por los dogmático-revisionistas). Tenemos que estudiar por lo tanto si las características de China se ajustan a las del imperialismo como fase superior del capitalismo, tal como se exponen en la obra del revolucionario ruso. 

Pero antes de ello, antes de hacer uso de frases aisladas de Lenin, como si su obra fuese un catecismo, hay que advertir que si se quiere demostrar la naturaleza imperialista de China, primero habría que demostrar si es un país capitalista. O mejor dicho, si es un país socialista. Lo cual haría del todo imposible que pudiera ser un país imperialista.

Puede leerse el resto del artículo pinchando aquí.

[1] Uno de los primeros en lanzar esta acusación fue Enver Hoxha, que en su obra El imperialismo y la revolución, escrita en 1978, decía cosas que curiosamente se parecen como dos gotas de agua a lo afirmado por Elisseos Vagenas:

“China autodenomina marxista-leninista la línea política que sigue, pero la realidad demuestra lo contrario. Precisamente los marxistas-leninistas debemos desenmascarar la verdadera naturaleza de esta línea. No debemos permitir que las teorías revisionistas chinas pasen por teorías marxistas, no debemos tolerar que China, en el camino en el que se ha metido, simule combatir por la revolución, cuando en realidad se opone a ella. China, con su política, pone aún más en evidencia que trata de reforzar las posiciones del capitalismo en el país e implantar su hegemonía en el mundo, convertirse en una gran potencia imperialista para que también ella ocupe, como suele decirse, el «lugar que se merece».” 

Y también: 

“El grupo que impera actualmente en China hace mucho hincapié en el «tercer mundo», en el cual incluye a la propia China, y esto no ocasionalmente y sin intención. El «tercer mundo» de los revisionistas chinos tiene un objetivo político bastante determinado. Forma parte de la estrategia que tiende a convertir China lo antes y lo más aceleradamente posible en una superpotencia. China pretende agrupar en torno suyo a todos los países del «tercer mundo» o los «países no alineados», o bien a los «países en vías de desarrollo», para crear una gran fuerza, que no sólo aumentará el potencial global chino, sino que también la ayudará a oponerse a las otras dos superpotencias, los Estados Unidos de América y la Unión Soviética, a tener un peso mayor en los chalaneos para el reparto de los mercados y las zonas de influencia, a asegurarse el status de verdadera superpotencia imperialista.” 

[2] “Apologistas del neo-colonialismo”, Polémica acerca de la línea general del Movimiento Comunista Internacional, Diario del Pueblo, 22 de octubre de 1963.

[3] L.I. Brézhnev, XXIII Congreso del PCUS, Ed. Agencia Novosti, 1966.

[4] Ludo Martens, Sobre algunos aspectos de la lucha contra el revisionismo, 1995.

domingo, 3 de julio de 2016

Por qué China no es "capitalista": el papel del Estado en el desarrollo económico de China (2ª parte)

Xiao Yaqing, director de Comisión para la Supervisión y la Administración de los Activos del Estado (SASAC)

Segunda parte de los extractos de la obra de Jonathan Clyne "El milagro económico chino –  ¿Un triunfo del capitalismo o de la economía planificada?" (2013). Es preciso aclarar que no nos hacemos responsables de todas las opiniones del autor. 

Utilización de precios de mercado

En 1978, el Estado chino fijaba los precios del 100% de las transacciones de bienes de producción, del 97% de las ventas al por menor y del 93% de los productos agrícolas. Para el año 2003, estos porcentajes había caído al 10%, el 2.6% y el 1.9% respectivamente.

Los precios de mercado y la participación en el mercado mundial, han cambiado el carácter básico de la economía china. Pero ha permitido que la economía planificada funcione mejor. En las economías planificadas deformadas los que se encargaban de las directrices sobre precios tenían un duro trabajo, transfiriendo riqueza de la agricultura para la construcción de una industria pesada de propiedad estatal. Esto puso las bases de una economía más avanzada. Pero a medida que la economía se volvía más sofisticada, la necesidad de precios de mercado se hizo más importante. Es difícil elaborar un plan que conozca los costes reales de varios centenares de mercancías, pero es imposible elaborar un plan que tenga que estimar el coste de millones de mercancías.

El hecho de tener precios de mercado como fundamento de la economía no debe confundirse con una adaptación pasiva al mercado, como ocurre en los países capitalistas. El objetivo del plan debe ser intervenir y modificar precios en una dirección social y económicamente deseada. En cierta medida, incluso los gobiernos capitalistas lo hacen, por medio de impuestos y subsidios. Pero carecen de la herramienta más importante, que es el control sobre la inversión. En los años 60 y 70, algunos gobiernos inspirados por Keynes, como el de Reino Unido y Suecia, intentaron influir sobre las inversiones. Pero al no controlar las palancas dirigentes de la economía, su margen de maniobra era muy limitado.

En cambio, en una economía planificada el estado puede modificar los precios drásticamente. Se suele considerar aconsejable aumentar los precios de los Ferraris y bajar los precios de los autobuses. En este caso el gobierno puede incrementar las inversiones en las fábricas de autobuses y disminuirlas en las fábricas de Ferraris. Pero pensar que se esto puede conseguir fijando precios con un bolígrafo, está destinado a terminar en corrupción, mercado negro y baja productividad.

Políticas post-Tiananmen

En la plaza de Tiananmen, la burocracia aplastó el movimiento de los estudiantes con decisión. Y pudo hacerlo porque aún tenía una papel que jugar a la hora de desarrollar la economía rápidamente. Sin embargo, le puso freno al tren del capitalismo, e incluso lo revirtió parcialmente.

En los años 80, la economía de mercado dio pasos de gigante, principalmente a través del desarrollo de millones de pequeñas empresas que operaban fuera del plan y que estaban localizadas en áreas rurales, las llamadas TVE (Township and Village Enterprises – TVE). De esta forma, siguiendo las tradiciones maoístas, el capitalismo moderno chino tuvo sus orígenes en el campo, y no en las ciudades. Pero esto también es una debilidad. Después de Tiananmen se impusieron una serie de restricciones a las empresas privadas, que se mantuvieron a lo largo de los años 90. No hubo otra "nueva liberalización" en los años 90, y algunas de las medidas de los años 80 (como el acceso fácil a los créditos del estado para las empresas privadas y el sector más o menos informal) se agotaron. En lugar de ello, el crédito estatal estuvo fuertemente centralizado y los financieros privados fueron suprimidos. La política "todoterreno" de apoyar a municipios, aldeas, y TVE familiares también fue abandonada. Una nueva ley sobre las TVE, aprobada en 1997, subrayaba la prioridad de las TVE de propiedad colectiva. Esto venía a codificar una práctica que ya había sido implementada anteriormente. A partir de 1995, el papel de las TVE en la economía disminuyó.

A causa del aumento de impuestos, en las áreas urbanas hubo una disminución significativa del número de negocios por cuenta propia, pasando de 32 millones en 1999 a 24 millones en 2004. Toda la economía fue redirigida hacia la reestructuración de las empresas de propiedad estatal (State Owned Entreprises  SOE) más importantes, destinada a hacerlas más competitivas en el mercado mundial. Formalmente, muchas de estas SOE se convirtieron en sociedades por acciones en aras de obtener capital, pero el Estado mantuvo el control de la mayoría. Las divisas fueron succionadas de todas partes de la economía y reinvertidas en la modernización de las empresas más grandes. Se hizo mucho énfasis en la privatización de las SOE medianas y pequeñas, siguiendo la implementación de la política de "quedaros con las grandes y dejad ir a las pequeñas", decididas en el XV Congreso del PCCh en 1997. Pero lo que raramente se dice es que fueron las pequeñas y medianas SOE quienes se hicieron cargo de la mayor parte de las pérdidas de las SOE. En realidad, las pérdidas fueron privatizadas. Algunas personas se enriquecieron especulando con estas empresas, pero su papel en la economía era y sigue siendo marginal.

El primer ministro Zhu Rongji impulsó a finales de los 90 la política de "dejar ir a las pequeñas"

En 1989, 1991, 1995 y 1997, el gobierno aprobó una legislación para apoyar y fortalecer a las SOE. Se les concedió ventajas fiscales, licencias de importación, un mayor acceso a las licencias domésticas y extranjeras, y se aumentó sustancialmente sus capacidad operativa. Los sectores económicos que las SOE podían abarcar se extendieron a toda la economía. En 2005, se prohibió que el personal pudiese adquirir participaciones en las grandes SOE. La burocracia trajo a la grandes multinacionales para que les ayudara con la reestructuración de las SOE. Esto fue lo que permitió que las grandes SOE pudieran competir en el mercado mundial y que el Estado acumulara una reserva gigantesca de divisas extranjeras.

Antes del año 2000, China solía tener un pequeño excedente o un déficit en su balanza comercial. El gobierno tuvo éxito a la hora de modernizar el sector estatal, pero bajo el dominio de la burocracia, la necesaria reestructuración se hizo a expensas de los trabajadores despedidos y de imponer fuertes impuestos sobre la población rural. Este año incluso [año 2013 – NdT], el gobierno ha dado más pasos para evitar que las grandes SOE acaben en manos privadas. La SASAC, que es el perro guardián de los activos del Estado, está prohibiendo que el personal de dirección pueda tener participaciones en las filiales y sucursales. El personal de inversión también tiene el acceso prohibido a empresas envueltas en negocios similares a los de las SOE donde trabajan. El personal de dirección de niveles altos y medianos de las SOE deben transferir sus participaciones o dimitir de sus puestos en el año que sigue a la publicación de las nuevas leyes. La nueva ley también estipula que las participaciones que poseen todos los empleados de las grandes SOE solo puede ser una parte minoritaria del accionariado, a fin de asegurar su carácter de empresas estatales. 

El papel de la crisis

China también carece de otra característica típica del capitalismo: los ciclos de auge y depresión. Desde que el capitalismo se convirtió en modo de producción dominante en cada país, se ha visto acompañado de crisis de sobreacumulación. Estas crisis, que ya habían sido descritas en el Manifiesto Comunista, pueden aparecer cada 10 o 5 años. Pueden ser más profundas o más suaves, pero reaparecen continuamente. Son esenciales al funcionamiento del capitalismo. La creciente división internacional del trabajo ha supuesto que la crisis periódicas del capitalismo se expresen como crisis mundiales.

Pero la economía china no se ha visto afectada en absoluto por las crisis mundiales de 1991-1993 y 2001-2003. En la crisis de principios de los años 1991 a 1993, China creció un 9.2%, 14.2% y 13.5% respectivamente. Los índices de crecimiento durante la crisis siguiente fueron 8.3%, 9.1% y 10.1%. respectivamente. La India, por contraste, tuvo disminuciones de su crecimiento durante las dos crisis mundiales.

En la primera recesión del nuevo milenio, China estaba claramente integrada en la economía mundial, pero el gobierno contrarrestó los efectos de la desaceleración con un programa de inversiones masivas. El gobierno estadounidense también inyectó grandes cantidades de dinero en la economía por medio de pedidos de armas. De esta manera, China y los EE.UU. contribuyeron a "salvar" la economía mundial de una profunda recesión. Sin embargo, el resultado fue muy diferente en los dos países. Los EE.UU. se desplomaron ligeramente, pero terminaron con dos déficits gigantescos, un dólar en caída libre, y su competitividad en el mercado mundial entró en declive. China no se desplomó, aumentó su productividad, adquirió cuotas en el mercado mundial, e incrementó su balanza comercial. Esto es resultado de las diferencias fundamentales entre los dos modos de producción.

El plan de inversiones masivo lanzado en 2009 por Hu Jintao y Wen Jiabao ha permitido que China sortee los efectos de la crisis

En 1989-1990, la economía china se comportó de manera opuesta a la economía mundial. Mientras los países capitalistas desarrollados tuvieron una de las tasas de crecimiento más elevadas desde los años 70, el crecimiento en China disminuyó a aproximadamente el 4%. Esta había sido la tasa de crecimiento más baja desde 1976. Pero esto no se debía a una crisis capitalista, sino a los intentos del gobierno de introducir precios al por mayor de manera demasiado precipitada en 1988, generando una inflación galopante y el saqueo de tienda debido al pánico generado. 

Pese a que China fue golpeada más duro que nunca por la caída de la demanda global durante la crisis de 2008, el gobierno se las arregló para repetir la mismo receta empleado durante la crisis del sudeste asiático en 1997 y las recesiones mundiales en 1991-1993 y 2001-2003. Mediante una dosis masiva de inversiones estatales, los efectos de la crisis financiera internacional fueron contrarrestados. Con un plan bienal de inversión de cerca de 600 mil millones de dólares – que compiten en tamaño con los 700 mil millones del plan de EE.UU. pese a que la economía china sólo sea una fracción de la estadounidense. Pero los efectos fueron muy diferentes. Básicamente, el gobierno estadounidense ha pedido dinero prestado para llenar el agujero negro creado por los especuladores. Enormes cantidades de dinero fueron absorbidas por el sistema bancario sólo para evitar que colapsara y que se llevara consigo a todo el sistema capitalista. Tarde o temprano, cuando el gobierno haya inyectado dinero suficiente, los banqueros volverán a tener “confianza” y el sistema podrá volver a funcionar de manera relativamente normal. Pero el capitalismo estadounidense se verá enormemente debilitado después de esto. Los chinos y otros muchos que han prestado dinero a los EE.UU. preferirán compartir riesgos en el futuro. Y el gobierno estadounidense se quedará con un déficit gigantesco.

Los chinos, en cambio, podrán utilizar utilizar sur propias reservas. Puede que necesiten complementarlo con un incremento de los préstamos a gobierno, pero éstos son muy pequeños en comparación con otros países. Los bancos chinos no tienen problemas. Al contrario, están mejor que nunca. China es uno de los pocos países del mundo donde los préstamos bancarios, en relación al PIB, han bajado durante los últimos cinco años.


Cuando termine la crisis, China seguirá en su sitio gracias a su gigantesco paquete de estímulos: nuevas y mejores líneas férreas, aeropuertos, puertos y redes de suministro eléctrico; una maquinaria actualizada en las fábricas; una vivienda social más barata y una seguridad social más elevada; unos servicios sanitarios y un sistema educativo mejorados; ingresos medios más elevados, y para los campesinos un precio al por menor del grano más elevado. Durante los primeros seis meses de 2008, China contribuyó en un tercio al crecimiento del PIB mundial. Desde entonces, la parte de China ha crecido y los expertos del FMI predijeron que, pese a una caída de la tasa de crecimiento hasta el 8.5%, China contribuiría a la mitad del crecimiento mundial en 2009.

Por supuesto, no todo es color de rosa. Las manufacturas privadas de juguetes y zapatos están cayendo como fichas de dominó por el impacto de la crisis mundial (y por la tendencia de las manufacturas de juguetes chinas de meter toxinas a sus juguetes). Aquellos que han especulado en lujosos apartamentos en Beijing y Shanghái y en el mercado de valores se verán afectados. Pero todo esto no es necesariamente malo, y en particular esto último. Los juguetes y los zapatos suponen menos de un 5% del total de las exportaciones chinas. China ha pasado de ser un típico país exportador del tercer mundo (mercancías fabricadas con trabajo intensivo y materias brutas) a competir con el imperialismo en su propio terreno. La exportación de maquinaria y equipos de transporte representa casi la mitad de las exportaciones y sigue creciendo en términos de volumen a más de un 20% anual.

En cualquier caso, la economía china es impulsada principalmente por el consumo interno y la inversión. Entre 2005 y 2007, las exportaciones netas sólo contribuyeron en un 2-3% al incremento del PIB, mientras que el consumo interno contribuyó en un 8-9%. Estos datos nos indican que las exportaciones son cada vez menos importantes. Por lo tanto, aunque caigan las exportaciones, China seguirá experimentando un crecimiento considerable. Sin embargo, aunque parece que la tasa de crecimiento de las exportaciones va a caer, las exportaciones en términos absolutos seguirán creciendo considerablemente a medida que China adquiera cuotas en un mercado mundial en caída. En los primeros 10 meses de este año, las exportaciones fueron un 21% más altas que el año anterior, en comparación con un crecimiento del 26% durante el periodo correspondiente de 2007.

La razón principal que explica por qué el gobierno chino puede seguir adelante con su programa de estímulos no es que los bancos estén en buena forma, ni que el gobierno tenga un montón de reservas extranjeras. Un gobierno en un país capitalista no podría implementar un programa así, o sólo podría hacer muy parcialmente aunque quisiera hacerlo y aunque tuviera las mismas ventajas financieras que tiene China. Un gobierno capitalista no puede controlar el flujo de inversiones.

jueves, 30 de junio de 2016

Cumple 95 años el Partido que convirtió a China en potencia mundial



Por Iramzy Peraza Forte (Granma) 

China es hoy la segunda potencia económica mundial, solo superada por los Estados Unidos, que mira con atención cómo cada día aumenta la influencia del gigante asiático, bajo la dirección del Partido Comunista, fundado hace 95 años.

El futuro que hoy construye esa gran nación se comenzó a gestar desde su fundación, pero uno de sus momentos más significativo inició cuatro décadas atrás. Bajo la dirección del Partido Comunista de China (PCCh), el país emprendió un proceso de Reforma y Apertura que revitalizó su economía y fue capaz de lograr un fuerte crecimiento económico para el bienestar de los ciudadanos.

Bajo la aplicación de esa política, preconizada por Deng Xiaoping, China, aunque con enormes retos por delante, ha conseguido grandes éxitos, en el terreno de la economía nacional y del desarrollo social.

El PCCh es el encargado de proponer y comandar el nuevo rumbo que, según las autoridades chinas, es la garantía del desarrollo del país.

Desde su fundación, el Partido ha dirigido al pueblo en una ardua lucha por hacer de China un gran país.

Primero logró derrocar la dominación del imperialismo y superar un régimen de explotación feudal. Más tarde, en 1949, fundó la República Popular China, y luego trabajó por salvaguardar la independencia y la seguridad del Es­tado, para desplegar de manera planificada y a gran escala la construcción socialista, lo que permitió un desarrollo económico y cultural sin precedentes, de acuerdo con informaciones de Xinhua.

Estos 95 años le han servido al PCCh para entender las necesidades y deseos del pueblo chino y aprender cómo suplirlos de la forma más apropiada. En ese sentido mu­chos especialistas afirman que no sorprende, entonces, que ese mismo pueblo se haya mantenido fiel al Partido y a sus líderes, ni que lo rodee hoy, una vez más, para celebrar su aniversario.

Con cerca de 88 millones de miembros, el PCCh es la vanguardia de la clase obrera de China, del pueblo y la nación en general, y es el núcleo dirigente de la causa socialista del gigante asiático.

Durante los últimos 40 años, gracias a la Reforma y Apertura, el país ha ido creciendo a un ritmo sorprendente. En la actualidad los principales dirigentes de esa organización guían a China hacia lo que llaman una “nueva normalidad”. El objetivo principal del gobierno de Xi Jinping, secretario general del PCCh, es ajustar el ritmo y modelo de desarrollo. En lugar de buscar una tasa de crecimiento elevada priorizan un desarrollo constante que permita continuar el camino de la prosperidad.

Reconocida por tutelar la fundación de la “Nueva China” y conducirla por la senda de la construcción del socialismo,  esta importante entidad política también ha sido responsable del logro de algunas de las metas más importantes de esa nación, entre las que sobresalen el haber sacado de la pobreza a más de 700 millones de personas en apenas poco más de 30 años, el ingreso del país a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la puesta en marcha del programa espacial.

UNA CELEBRACIÓN MERECIDA

Según informó en su página web el Diario del Pueblo, diversas acciones están preparadas en el territorio asiático para conmemorar este aniversario 95 del PCCh.

Entre ellas sobresale la organización de una campaña educativa nacional encaminada a estimular los valores socialistas y pretende exaltar los logros de esta nación en el impulso de la adaptación del marxismo.

La operación “Amar el Partido, el país y el socialismo”, lanzada por el departamento de publicidad del Comité Central del PCCh y el Ministerio de Educación, aprovecha la celebración de esta importante fecha para exponer los nuevos pensamientos y estrategias en la gobernanza del Estado y la práctica del PCCh en la administración del Partido, así como a fortalecer la confianza en el camino, la teoría y el sistema del socialismo con características chinas.

Muy próxima a cumplir un siglo de fundada, otra de las tareas más importantes que enfrenta la organización es la lucha contra la corrupción.

Recientemente el secretario general de su Comité Central, Xi Jinping, llamó a aumentar los esfuerzos para eliminar ese flagelo, el cual describió como la más letal fuente de contaminación para el ambiente político al interior del PCCh.

Xi enfatizó que un ambiente político serio, saludable y limpio al interior del Partido ha sido crucial para mantener el vigor, las ventajas, la creatividad y la unidad del mismo.

jueves, 23 de junio de 2016

China formará a especialistas cubanos para construir automóviles eléctricos

 

La República Popular China comenzará a preparar a especialistas cubanos para iniciar el ensamblaje de autos eléctricos en los próximos años, se conoció hoy en esta capital, durante la celebración de una ronda de negocios entre ambos países.

Salvador Pardo Cruz, ministro cubano de industrias, refirió que la estrategia responde a la política aprobada en los Lineamentos del Partido Comunista de Cuba, relacionada con el aprovechamiento de las energías renovables y el cambio de la matriz energética de la nación.

Esto no quiere decir que vayamos a tener los vehículos a la vuelta de unos años, son los primeros pasos que se dan en esa dirección y llevará tiempo y recursos definir los proyectos de inversión futura, precisó el titular cubano, que participa en la Segunda Convención Internacional de la Industria Cubana (CubaIndustria-2016).

Informó que con China se tiene definidos varios proyectos de inversión dirigidos a potenciar la producción de equipos electrodomésticos, el transporte ferroviario y de personal, así como también los bienes de consumo que permitirán reducir las importaciones.

Miao Wei, ministro de Industrias y Tecnologías de la Información del Gigante asiático, aseveró que próximamente se realizará en Cuba el primer curso sobre esta compleja actividad industrial que es fabricar autos eléctricos.

Significó que los vehículos fabricados pueden fácilmente desplazarse en un radio de 50 kilómetros y abastecerse en una red de plantas generadoras de energía dispersa por la ciudad.

Apuntó que el pasado año el Estado destinó seis mil millones de dólares a esta actividad, que representa un ahorro del 20 por ciento de la electricidad consumida.

China es la nación con mayor representatividad en la cita que agrupa a mil 600 delegados cubanos y 600 extranjeros procedentes de 29 naciones.

http://cartasdesdecuba.com/cuba-ensamblara-autos-electricos/

jueves, 16 de junio de 2016

[Entrevista] Apuntes históricos sobre la revolución china

Nueva entrevista hecha por escrito por el compañero de Red Press Óscar Díaz.

1. Muchos comunistas acusan a Deng Xiaoping de revisionista ¿Por qué estas acusaciones se lanzan contra el ex­-dirigente chino del PCCh (Partido Comunista de China)?

Estos prejuicios se deben a una ignorancia profunda de la historia. Son acusaciones que provienen del maoísmo afín a la "revolución cultural". El problema es que buena parte de la tradición marxista-leninista se ha quedado acríticamente con esta versión de la historia de China sin contrastarla. Deng es odiado por maoístas, hoxhistas y un sector de los “pro-soviéticos” a partes iguales. Cuando los ataques provienen de los maoístas, es hasta cierto punto lógico. Pero lo que es verdaderamente ridículo es que tanto hoxhistas como algunos autodenominados "pro-soviéticos" cargan contra el "maoísmo"... ¡al mismo tiempo que reproducen las tesis del maoísmo sobre Deng Xiaoping! Es mucho más coherente la actitud de José Antonio Egido, que siendo él muy pro-soviético, pro-Brézhnev incluso, al menos sabe apreciar lo que hay de justo en Deng.

2. ¿Era Deng Xiaoping como suelen decir algunos, antimarxista, antiestalinista y antimaoísta?

Antimarxista, es obvio que no. Al contrario, Deng se caracterizó por aplicar creativamente el marxismo a la realidad concreta de China. Si fuera antimarxista, Mao no habría decidido rehabilitarle en 1973, porque le consideraba el dirigente más capaz y el mejor preparado teóricamente del Partido.

Antiestalinista, también es obvio que no. Deng formó parte del grupo dirigente del PCCh que elaboró la crítica del XX Congreso del PCUS entre 1956 y 1963, al estar en desacuerdo con la crítica hecha a Stalin, entre otras cosas. Una vez en la cima del poder a partir de 1978, durante muchos años el retrato de Stalin siguió estando presente en Tiananmen durante las celebraciones oficiales. En 1980 Deng le dijo a la periodista Oriana Fallaci: "nosotros no haremos con Mao lo que Jruschov le hizo a Stalin".

Y antimaoísta, depende de lo que se entiende por "maoísta". Si por maoísmo entendemos el fanatismo y dogmatismo de la Revolución Cultural, entonces sí, Deng era un antimaoísta. En cambio si por maoísmo entendemos todo el legado teórico legado por Mao Zedong hasta los años 60, entonces podemos afirmar que Deng era maoísta. Pero los chinos suelen emplear la terminología más correcta de "pensamiento de Mao Zedong".


3. ¿Qué otras cosas positivas podemos ver de Deng Xiaoping?

Muchas cosas se pueden mencionar. En primer lugar se puede mencionar su inteligencia, cosa que fue reconocida por el propio Mao y todos los estadistas de los países occidentales que visitó. Desde la fundación de la República Popular China, Deng era conocido en el Partido por su experiencia, sus competencias y sus conocimientos en materia de economía política. 

Pese a ser un estratega del imperialismo, quisiera citar a Zbiniew Brzezinski, que declaró: "Desde el principio estuve muy impresionado por su perspicacia, su vivacidad y su capacidad para localizar los problemas. Era muy directo, iba al grano. Se veía claramente que tenía todas las cualidades de un gran dirigente". Incluso Fidel Castro, que no podía ni verle, declaró de él en 2012: “presumía de hombre sabio, y sin duda, lo era”.

De todos los dirigentes conocidos del PCCh, Deng es el único que ha conocido realmente la explotación, trabajando contra su voluntad como obrero metalúrgico en Francia. Después, cuando fue deportado a la provincia de Jiangxi en 1969, estuvo trabajando 4 años como obrero en una fábrica de tractores. Esto ha forjado su visión materialista dialéctica del mundo.

En mi opinión, dos son las grandes aportaciones de Deng Xiaoping. En primer lugar fue el primer dirigente de un país socialista que dio solución al problema de cómo construir el socialismo en un país muy atrasado y campesino, aprovechando las contradicciones del sistema capitalista (que aún deseando la destrucción de los países socialistas, no puede resistirse a una buena oportunidad de negocio). Por ello, creo que la vía china hacia el socialismo es la que tiene un carácter más universal, porque es la más aplicable a una mayoría de países del mundo, que sufren de un elevado atraso tecnológico con respecto a las potencias capitalistas. Las teorizaciones de Deng y su puesta en práctica han tenido suficiente trascendencia como para influenciar fuertemente a países como Vietnam y Laos e incluso a Cuba en la actualidad.


Creo que Deng también hizo una gran aportación al manejar con inteligencia el problema de Hong Kong y Macao, territorios que estaban bajo la órbita del sistema capitalista-imperialista. Este problema fue resuelto pacientemente mediante la fórmula de “un país, dos sistemas” que ya había sido teorizada por Mao. Fue un acierto establecer las primeras Zonas Económicas Especiales en la costa sureste de China, en la provincia de Guangdong, al lado de Hong Kong y Macao, y también en las zonas costeras frente a Taiwán en Fujian, de cara a preparar una futura integración económica de los territorios irredentos de China. Creo que las lecciones de la reunificación del territorio chino pueden ser útiles para el problema de la división de la península coreana y espero que servirán para la definitiva integración de Taiwán.

Para hacer un balance dialéctico del personaje, considero que es preciso mencionar también sus errores. Deng Xiaoping siguió defendiendo hasta principios-mediados de los años 80 la tesis de la “superpotencia más agresiva” que caracterizaba a la URSS como la principal fuente de una guerra mundial. Esto le llevó a alinearse incluso con el “primer mundo” de los Estados Unidos contra la URSS, con graves consecuencias para el campo socialista. Un "sinsentido", como él mismo reconoció más tarde.

Víctima del “vértigo del éxito” de las reformas en los años 80, Deng confió en gente inapropiada para estar en la dirección del PCCh, como Hu Yaobang, que muy probablemente era un derechista, y Zhao Ziyang, que demostró ser un liberal. Esto pudo haber puesto seriamente en peligro al poder comunista y al socialismo en China. Esto entronca con otro error: creo que subestimó el peligro de que surgiera una burguesía china al calor de las reformas.

4. ¿Qué fue la Revolución Cultural estallada en China en el año 1966 y finalizada en 1976?

No es fácil explicarlo, pero fue un movimiento político lanzado por Mao y sus seguidores contra sus opositores en la cúpula del Partido, considerados injustamente como "capitalistas" y "revisionistas". Mao creía que los problemas de la "restauración capitalista" no sólo concernían a problemas políticos sino a una vieja carga cultural que pesaba sobre la sociedad china, y que por lo tanto también hacía falta una revolución en el plano cultural, para sustituir las viejas ideas feudales y burguesas por lo que se consideraba la "visión proletaria" del mundo.

5. En la época post-Mao, se hizo un juicio a la “Banda de los Cuatro” ¿Quién era esta banda y por qué crímenes se les juzgaba?

Era un grupo dirigente de la Revolución Cultural, compuesto por cuatro personas que se hicieron con grandes cuotas de poder tras la desaparición de Lin Biao. Estaba compuesto por la cuarta mujer de Mao, Jiang Qing, de profesión actriz y cinesta, que era una arribista total y con la que Mao apenas tenía relación; Yao Wenyuan, un crítico literario que había escrito para Mao la polémica que desencadenó la Revolución Cultural; Zhang Chunqiao, que había sido oficial de propaganda del partido en Shanghái, y Wang Hongwen, un joven trabajador del sector textil de Shanghái, que había dirigido la "toma del poder" por parte de los trabajadores rebeldes en esa ciudad (Mao incluso llegó a barajar la posibilidad de designarlo como su "sucesor"). Eran feroces opositores de los dirigentes más lúcidos como Deng Xiaoping y Zhou Enlai, pues querían subordinar el desarrollo de China a una "lucha de clases" más escenificada que real. Fueron responsables de retrasar el desarrollo económico y tecnológico de China.

En su juicio se les acusó de los siguientes cargos: persecusión y asesinato de un gran número de cuadros del partido y del Estado y de gente ordinaria; conspiración para derrocar el régimen de dictadura democrática-popular; conspiración para asesinar a Mao Zedong y organizar un golpe de estado contrarrevolucionario y preparación de una rebelión armada en Shanghái.

Me cuesta creer algunas de estas acusaciones, pero considero que otras muchas son ciertas por los testimonios que hubo en su juicio, y porque de hecho encajan con el perfil de estos individuos. Controlaban la policía secreta a través de Kang Sheng, otro miembro del grupo dirigente de la Revolución Cultural. 

Al final el juicio hizo una distinción entre errores políticos y crímenes reales, pero se les condenó por querer usurpar la dirección del partido y por perseguir a unas 700.000 personas, de las cuales 34.375 murieron entre 1966 y 1976. Se les echó la culpa de la muerte de Liu Shaoqi, cuya mujer, Wang Guangmei, estuvo encarcelada entre 1967 y 1979.

Juicio de la Banda de los Cuatro en 1981

6. Se dice que Lin Biao era un golpista y un traidor que intentó matar por la espalada a Mao Zedong. ¿Esto es cierto teniendo en cuenta que Lin Biao fue uno de los amigos mas respetados de Mao Zedong?

Es cierto que la versión oficial de la historia que ha perdurado es que Lin Biao intentó dar un golpe de Estado. Pero no fue exactamente así. En realidad fue su hijo Lin Liguo, que también era militar, quien realmente intentó dar un golpe de Estado ante el temor de que su padre perdiera la ansiada jefatura del Estado que le había prometido Mao. No se sabe con certeza hasta qué punto Lin Biao estaba al tanto de los movimientos del entorno de su hijo.

Lo cierto es que a partir de 1970 Mao fue progresivamente perdiendo la confianza en Lin Biao. Al ver que la posición de Lin Biao peligraba, Lin Liguo empezó a conspirar con otros oficiales para asesinar a Mao. Había previsto incluso planes alternativos como crear un gobierno opositor en la provincia de Guandong, en medio del caos de la Revolución Cultural, y una huida a la URSS. Sin embargo, no se llegó siquiera a empezarse los preparativos de un plan de eliminación de Mao.

Mao se enteró de que había "ruido de sables", pero no sabía con certeza quién estaba detrás de los preparativos del golpe. Cuando los planes de Lin Liguo, la familia de Lin Biao estaba descansando en Beidaihe, donde se había celebrado la boda de su hija. Aún si Lin Biao hubiese sido absuelto de toda culpa, en un sociedad como la china si su hijo Lin Liguo hubiese sido apresado, aquello habría supuesto su fin político y social. La familia de Lin Biao escapó en avión, sin que probablemente él conociera de antemano su destino. El avión se estrelló en un aterrizaje forzoso en Mongolia, con toda probabilidad por falta de combustible.

7. Según los maoístas, Deng Xiaoping desarrolló la teoría de los tres mundos. Muchos la acusan de revisionista. ¿De qué va esta teoría y en qué se basó para hacerla?

Contrariamente a lo afirmado por los maoístas, esta teoría fue reivindicada por todo el PCCh, incluyendo Mao Zedong.

El documento "La teoría de la diferenciación de los tres mundos del presidente del Presidente de Mao es una gran contribución al marxismo-leninismo" fue publicado por la redacción de Diario del Pueblo en noviembre de 1977 y se puede consultar en el siguiente enlace: 

https://www.marxists.org/subject/china/peking-review/1977/PR1977-45.pdf

En aquel momento el máximo dirigente del PCCh era Hua Guofeng, que había sido designado por el propio Mao como su sucesor. Por lo tanto, sólo quien nos tome por imbéciles puede hacernos creer que Mao Zedong no tenía nada que ver con esto, y que los propios seguidores de Mao idearon esta teoría contra su voluntad después de su muerte. Esto es lo que pasa cuando se idealiza a los líderes como seres irreprochables y libres de todo defecto: que se llega a debates absurdos e infantiles que tienen que ver más con hermenéutica que con marxismo. Lo que importa no es quien haya dicho o escrito tal teoría, sino si esta teoría es justa o no. Lo demás son tonterías.

Esta teoría dice básicamente que:

1. Las dos superpotencias (la URSS y los EE.UU.) son los principales enemigos de los pueblos, y que la URSS en particular es la principal amenaza a la paz mundial. Esto es una tesis descabellada que deriva de la caracterización de la URSS como "social-imperialista".

2. Los países y los pueblos de Asia, África y Latinoamérica son el "tercer mundo" y son la principal fuerza anti-imperialista.

3. Las potencias imperialistas de segundo orden en Europa y otros países como Australia, Japón y Canadá son el "segundo mundo" y en su interés está el aliarse al "tercer mundo" contra el hegemonismo de las dos superpotencias.

Obviamente, esta teoría contiene elementos incorrectos. En primer lugar la clasificación de la URSS en el "primer mundo" como superpotencia "social-imperialista" es un error grave. Después, la clasificación de otros países como "segundo mundo" también es problemática:  considerar que países de capitalismo desarrollado como Francia, Reino Unido, Canadá, etc. sean potencias interesadas en una alianza contra el "primer mundo" de los EE.UU. es erróneo y pierde de vista totalmente la contradicción entre socialismo y capitalismo: por mucho que sean potencias imperialistas de segundo orden, en ellas prima mucho más su oposición feroz contra el socialismo y el comunismo que contra la hegemonía de los EE.UU. El campo occidental estaba muy unido y compacto en su voluntad de destruir los países socialistas durante la Guerra Fría y en la actualidad en su voluntad de recolonizar el mundo.

Mao con Richard Nixon en 1972

Dicho esto, el acercamiento de China con los EE.UU. a partir de 1971, en el marco de su choque contra la URSS, es otra historia totalmente diferente. De hecho, los chinos nunca dijeron que un país no podía llegar a compromisos con el "primer mundo" si sirve a los intereses del movimiento revolucionario (cosa que equivocadamente creían los dirigentes chinos). Esto lo digo para evidenciar la incoherencia de los hoxhistas, que ponen el grito en el cielo por la teoría de los tres mundos, que según ellos era la fuente del compromiso de China con los EE.UU. y Occidente. Pero lo que Enver Hoxha y sus seguidores criticaban no era sobre todo y en particular el hecho de que China se aliase con el imperialismo estadounidense, sino el hecho de que se aliase con una de las dos "superpotencias". Es decir, que si China hubiese tenido una política exterior filo-soviética, Enver Hoxha habría atacado exactamente igual al PCCh. Los hoxhistas criticaban la teoría de los tres mundos de los chinos, pero ellos también clasificaban de manera reaccionaria a la URSS como social-imperialista.

Casi prefiero la actitud de los dirigentes chinos, que al menos se mojaban y tomaban partido por una de las dos "superpotencias". La actitud de Enver Hoxha era la del típico nini-trotskismo que no está "ni con unos ni con otros".

8. ¿Tu crees que la revolución cultural pudo aportar algo positivo a la RPCh y al movimiento comunista? Algunos datos expuestos por las páginas como Cultura Proletaria, Cuestiónatelo todo, Gran marcha hacia el comunismo, Dazibao Rojo dan información muy interesante sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria y los que la apoyaron.

No he estudiado particularmente la cuestión, porque creo que en términos globales la Revolución Cultural fue una desgracia para China. Se puede admitir que durante la Revolución Cultural se defendían valores e ideas de igualitarismo, vida en colectividad, defensa de la clase obrera, critica del burocratismo, etc. que hoy se echan en falta. Puedo admitir que el desarrollo de las fuerzas productivas no puede serlo todo en un país socialista: la ideología, tener presente el objetivo final, es fundamental para no perderse en el camino.

Desde el punto de vista del marxismo, hay cosas planteadas por Mao que pueden ser justas en el plano teórico, como la lucha de clases entre burguesía y proletariado en el socialismo. Pero estas teorizaciones deben hacerse siempre sobre bases muy sólidas, y no en base a ver capitalistas donde no los hay, como así ocurrió.

9. ¿Es verdad que en el CC del Partido Comunista de China todos son millonarios?

No. Esta es una de las grandes imbecilidades que se dicen sobre China con los ojos cerrados. En el siguiente enlace se puede ver la lista de miembros del Comité Central del PCCh:

http://www.china.org.cn/china/18th_cpc_congress/2012-11/15/content_27122568.htm

10. ¿Por qué el partido Comunista de China ahora se castiga con pena de muerte los casos de corrupción tan graves?


Nunca me he molestado en indagar si existe un documento del PCCh que intente justificar éticamente la pena de muerte, porque tampoco es un tema que me preocupe mucho. Pero hay que decir que la corrupción hace un daño terrible a la sociedad china. No solamente porque supone la perversión de los valores morales del socialismo y/o el robo de la propiedad del pueblo, sino también porque es la principal amenaza a la existencia y la legitimidad del PCCh y por lo tanto del propio socialismo. Por ello se puede comprender que se tomen medidas drásticas.

Precisamente el propio Deng Xiaoping se pronunció a favor de no abolir la pena de muerte, especialmente en el caso de delitos económicos particularmente graves, razonando de la siguiente manera: "si continúan deteriorándose las costumbres sociales, ¿qué sentido tienen los éxitos económicos?".

Pero debo advertir que los casos de corrupción graves también se condenaban con la pena capital en la URSS, al menos en la época de Stalin que yo sepa. Algunos casos de corrupción en Cuba, como el famoso caso de Arnaldo Ochoa en 1989, supusieron la aplicación de la pena capital.

11. Nostálgicos de la Revolución Cultural afirman que Deng Xiaoping encabezó un golpe de Estado aniquilando a muchos cuadros seguidores de Mao y restableciendo el capitalismo. ¿Qué opinas de esta acusación? ¿Se sostiene históricamente? 

Opino que es una acusación sin fundamento que no se corresponde con la verdad histórica. Y eso se puede comprobar fácilmente en el hecho de que el famoso “golpe” (con “golpe” se refieren al arresto y posterior encarcelamiento de la “Banda de los Cuatro”) no lo hizo Deng Xiaoping en particular, sino la inmensa mayoría de la dirección, lo cual incluye por supuesto a los partidarios de Deng (como el mariscal Ye Jiangying), pero también Hua Guofeng, que fue designado por Mao para ser su sucesor al frente del PCCh. Un Hua Guofeng cuyo pensamiento se inscribía en la continuidad de la “Revolución Cultural”. Y de haber vivido, Zhou Enlai también habría apoyado el arresto de la “Banda de los Cuatro”.

Deng no pudo preparar este “golpe” ni participar en el mismo porque estaba (por segunda vez en su vida) bajo arresto domiciliario desde 1976 después del llamado “incidente de Tiananmen” (la “Banda de los Cuatro” le acusaba –por supuesto era mentira– de estar detrás de ellos). Había sido apartado de los puestos de poder, y por lo tanto no pudo participar en nada. De hecho, Deng y su familia se volvieron locos de alegría cuando se enteraron de los hechos, porque temían por la integridad física de Deng en caso de que la “Banda de los Cuatro” se hiciera con las riendas del poder. Claro que los partidarios de la “Revolución Cultural” te sacan el argumento de que Deng “lo preparó en la sombra”. Pero cuando les pides que te den una prueba, no te dan ninguna.

Y después del llamado “golpe”, no se restableció el capitalismo, pues aún si aceptamos que hoy China es “capitalista”, cuando se iniciaron las reformas a partir de 1979, pese a que se abrieron la zonas económicas especiales que permitieron la entrada de capital foráneo, se mantuvo la propiedad pública sobre los medios de producción.

12. Se dice que en el “gran salto adelante” de la RPCh hubo una hambruna. ¿Algunos historiadores llegan a afirmar la muerte de 50 millones de personas en “el gran salto adelante”? ¿Esta cifra es cierta? ¿Esta hambruna fue provocada realmente por Mao Zedong y el PCCh? ¿Es verdad que en esta hambruna hubo canibalismo? Muchos lo suelen comparar en ocasiones con el Holodomor de Ucrania en el año 1932­-1933.

No, por supuesto que no fue provocada intencionadamente. Sólo una mente enferma podría afirmar algo así. El profesor Julio Díaz Vázquez de la Universidad de La Habana da una cifra de entre 15 y 20 millones de víctimas. Aunque esta cifra fue ofrecida por primera vez en 1980 por Hu Yaobang, líder derechista que llegaba a comparar a Kang Sheng con Félix Dzerzhinksi, lo cual es un ataque muy antisoviético y por lo tanto anticomunista. Por lo tanto, hay que desconfiar.

Hay que añadir que no todas estas víctimas fueron provocadas por la acción del hombre: también se debieron a las inclemencias climáticas. En cuanto a si hubo canibalismo, la respuesta es sí.

Millones de campesinos abandonaron los cultivos para fundir acero durante el Gran Salto Adelante

13. Algunos comunistas acusan al PCCh de tener liberales dentro de su partido ¿Esto es cierto? En caso de que sí, ¿por qué? ¿Hay más voces ideológicas dentro del PCCh como anarquistas, socialdemócratas, maoístas...?

Todo depende de lo que se entiende por “liberal”. A veces las acusaciones son fundadas y otras veces no lo son. Algunos dicen por ejemplo que el primer ministro Li Keqiang es un neoliberal, y que su supuesto mentor, Wen Jiabao, también lo era. ¿Pero qué significa esto? ¿Que están a favor de los postulados de Von Hayek y Milton Friedman, que abogan por el restablecimiento del capitalismo, o que simplemente abogan por privatizar empresas estatales? ¿Ser liberal en el PCCh significa tener tendencias socialdemocratizantes? ¿Significa abogar por el mercado como mejor forma de asignar recursos? En este último caso, se trataría de algo que puede ser muy criticable pero que no justificaría la etiqueta de "neoliberal". Por lo tanto, este tipo de calificativos tienen que ser explicados.

Por ejemplo, se ha dicho que el ex-primer ministro Zhu Rongji era un neoliberal porque promovió la privatización de unas 300.000 empresas estatales a finales de los años 90. Es cierto que en aquel momento, su principal asesor era el economista Wu Jinglian, que es un entusiasta defensor del capitalismo. ¿Esto pudo haberlo influenciado? Posiblemente, ¿pero es esto suficiente para acusar a Zhu de neoliberal? La privatización de empresas estatales puede ser discutible, pero hay que reconocer que aquello se hizo bajo la consigna de "quedaros con las grandes empresas y dejad ir a las pequeñas", para dejar en manos privadas a empresas deficitarias no estratégicas y centrarse en los sectores estratégicos para que se volvieran más eficaces y más rentables. Desde entonces el tiempo le ha dado la razón a Zhu: las empresas estatales empezaron a generar beneficios a partir de 2002 y su valor global ha crecido exponencialmente. Entonces, ¿hasta qué punto es correcto calificarle de "neoliberal"?

Para terminar diré que el PCCh es objeto de la lucha de clases, y forzosamente debe de tener un ala derecha así como un ala izquierda. Así que por supuesto que habrá “liberales” en el seno del PCCh, al igual que había yeltsinitas en el PCUS, al igual que también habrá socialdemócratas. Aunque evidentemente nadie se va a identificar como liberal o socialdemócrata. En cuanto al anarquismo, hace ya mucho tiempo que no existe en China.  

Los maoístas existen dentro y fuera del PCCh, pero son algo totalmente residual.

14. Para finalizar la entrevista, sobre la cuestión de Tiananmen ¿Hubieron presos políticos después de eso?  


Sinceramente no tengo ni idea.

15. ¿Que pasó realmente en la plaza en Tiananmen en la protesta del año en 1989?

En la plaza de Tiananmen se inició un movimiento, al principio heteróclito, en el que se mezclaban comunistas sinceros, ex-simpatizantes de la “revolución cultural” y liberales pro-capitalistas, que protestaron por la corrupción y la inflación galopante que había en aquel momento, fruto de las reformas de mercado que se estaban implementando. Con ocasión del fallecimiento de Hu Yaobang en abril de 1989, que contaba con la simpatía y la admiración de los estudiantes liberales, el grupo de los liberales pro-capitalistas y pro-occidentales fue quién abanderó el movimiento. Sus exigencias eran el establecimiento de una economía de mercado, el fin del poder del PCCh y el establecimiento de un sistema democrático occidental pluripartidista. Aceptar estas demandas habría supuesto la destrucción del país.


16. ¿Es verdad que se reprimió brutalmente a los manifestantes y se aplastaron a los jóvenes manifestantes con los tanques? Hay una estatua del escultor José Antonio Elvira erigida en Ávila por Amnistía Internacional en conmemoración de los 10 años del suceso.

No, eso es totalmente pese a que se haya repetido machaconamente por la propaganda imperialista. El gobierno chino siempre negó estas acusaciones y alegó que la plaza fue desalojada pacíficamente. Esto fue confirmado en junio de 2011 por un cable de Wikileaks que reveló que no hubo masacre alguna en Tiananmen.

James Miley, que era corresponsal de la BBC en Beijing en aquella época, admitió en 2009 que había reportado noticias falsas, y que los manifestantes que estaban en la plaza cuando llegó el ejército pudieron abandonarla después de negociaciones con las tropas, señalando no obstante que sí hubo violencia en los aledaños de la plaza para que el ejército pudiera llegar a ella.

Me abstengo de hacer comentarios sobre lo que diga o haga Amnistía Internacional.

16. Y ya para acabar, compañero. Algunos comunistas acusan a la República Popular China de imperialista, basándose muchas veces en las enseñanzas de Lenin y otros comunistas. Personalmente, ¿tú qué opinas de esta crítica y en que se basa para sostenerse?

Pues opino que esta afirmación es trotskismo puro. Aquellos que dicen eso no tienen ni puñetera idea de marxismo-leninismo. Es falso lo que dices de que lo hacen basándose en las enseñanzas de Lenin: al revés, lo hacen tergiversando de la A a la Z las tesis enunciadas por Lenin sobre el imperialismo.

En realidad, los que dicen que China es imperialista están contribuyendo a embellecer y des-criminalizar el imperialismo, al poner a China y al imperialismo estadounidense en un mismo plano. En este sentido, para mí son colaboracionistas del sistema capitalista. De todas formas, pronto voy a publicar la cuarta entrega de mi crítica al KKE, donde voy a tratar esta cuestión.

¿Y en qué se basa esta afirmación? Pues los motivos difieren: por una parte tienes a los maoístas y los hoxhistas, que en el pasado habían desarrollado el concepto, en mi opinión revisionista, de "social-imperialismo", aplicado a la URSS. Tenían una concepción metafísica de lo que es el imperialismo, alejada de las condiciones materiales que permiten que un país sea de hecho imperialista: para ellos, el que un país sea imperialista es una cuestión de actitud política. Ahora repiten el mismo tipo de "análisis" con China. Hay que decir que en el caso de los hoxhistas, eso caló mucho cuando en 1978 Enver Hoxha escribió "El imperialismo y la revolución", donde, en el culmen de su delirio, especulaba con la idea de que China se estaba encaminando hacia el "social-imperialismo". No es una categoría científica, es simplemente una etiqueta que esta gente le pone a un país cuya política exterior les parece imperialista.

En el fondo, se trata del mismo tipo de análisis idealista que hacía Kautsky. Según él, el capitalismo (en su fase monopolista) y la política imperialista eran dos cosas distintas. Esto le permitía justificar su política reformista de evolución gradual, pacífica, hacia el socialismo en los países de capitalismo desarrollado. Lo mismo ocurre con aquellos que dicen que no les gusta la Unión Europea tal y como es, pero que les gustaría "otra Unión Europea". Separan la política de las bases económicas. Pues eso mismo hacen los hoxhistas y los maoístas cuando acusan a la URSS y a China de "social-imperialistas", sólo que al revés.

Y en cuanto a los que yo llamo dogmático-revisionistas "pro-soviéticos" (quiero dejar claro que no hablo de todos los pro-soviéticos, sino de su sector "izquierdista"), por una parte se debe a que como mutación izquierdista del viejo revisionismo de Jruschov, el dogmático-revisionismo tergiversa por completo el marxismo-leninismo en sentido "izquierdista" (pero no por ello menos contrarrevolucionario). Así, constatan por ejemplo que China exporta capitales, y entonces ya está: "China imperialista".

Pero aparte de esta cuestión, la raíz principal de esta desviación es que esta gente establece una contradicción antagónica entre la URSS y la República Popular China, de tal forma que para ellos ser pro-soviético equivale a lo mismo que ser hincha de un equipo de fútbol. Por ello sienten un odio profundo hacia China, porque no le perdonan, por una parte, que el PCCh criticara el revisionismo de Jruschov, y por otra parte tampoco perdonan algunos errores graves del PCCh, poco disculpables efectivamente, cometidos principalmente durante la época de la Revolución Cultural e incluso hasta principios de los años 80, en los que el PCCh seguía acusando a la URSS de "social-imperialista" y "hegemonista". Entonces, por algún tipo de resentimiento, y tal vez de manera inconsciente (habría que consultarlo con un psiquiatra) ahora atacan a China para "vengarse" y no pierden la oportunidad de decir que es imperialista. Huelga decir que esta actitud es totalmente reaccionaria.

martes, 14 de junio de 2016

¿Tiene China sistema de pensiones? Sí. Y el gasto público no es cero


Xavier Fontdeglòria (El País) -- La protección para los jubilados en el gigante asiático es reducida en comparación con la española, pero en contra de lo que afirma insistente Mariano Rajoy, hay un sistema estatal

Ante las críticas de los líderes de la oposición por los problemas y riesgos del sistema de pensiones español, el presidente en funciones Mariano Rajoy acudió en el debate electoral celebrado anoche a una comparación que ha realizado ya en multitud de comparecencias y entrevistas: aseguró que hace poco había viajado a China y que allí "el gasto en pensiones es cero". Al margen de que la comparación resulte lejana (podría haber acudido quizá a otro país de la Unión Europea, con una realidad social y económica más semejante a la de España), la afirmación de Rajoy no es cierta.

En China el sistema de pensiones es relativamente reciente, con mensualidades muy pequeñas y no alcanza al 100% de la población. Pero sí supone un gasto importante para las arcas públicas. Según cifras de la OCDE, en el informe anual relacionado con pensiones en todo el mundo, China desembolsaba en 2014 el equivalente al 3,4% de su PIB. Es cierto que el porcentaje es inferior a la media de la OCDE (7,9%) y al de España (10,5% del PIB). Pero no es cero.

Según datos oficiales, unos 800 millones de los 1.300 millones de ciudadanos chinos ya están incluidos en el sistema de pensiones, mientras que hace 15 años solamente eran 200 millones. Sin embargo, la cobertura es muy básica y cambia dependiendo del lugar donde vive cada persona (ciudades o zonas rurales) y hasta de su empleo, ya que los trabajadores públicos suelen cobrar pensiones más altas que los que trabajan en empresas privadas. Un ciudadano de Pekín puede percibir de media unos 3.000 yuanes mensuales (405 euros al cambio actual) por este concepto, mientras que en el campo el montante puede bajar hasta unos irrisorios 80 yuanes (10,8 euros al cambio actual). La población suele ahorrar desde la juventud para afrontar la vejez.

La paga mensual puede ser de 10 euros o de 400 euros, según el empleo, la provincia y si se vive en el campo o la ciudad

"China tiene un sistema de pensiones de doble caja, constituido por una pensión básica y una contribución obligatoria por parte de los empleados a una segunda caja. El sistema, que fue introducido en 1998, fue significativamente revisado en 2006. Cubre a los trabajadores de zonas urbanas y muchos de sus parámetros dependen de los ingresos de la provincia, además de los nacionales", explica la OCDE en el informe de 2015. La cotización mínima exigida es de 15 años y los pagos están unidos a un índice variable que depende de la inflación, entre otras cosas.

Los analistas reconocen los logros del país en este ámbito, pero aún queda mucho camino por recorrer. Casi 500 millones de personas siguen sin estar dentro del sistema y los subsidios deberían incrementarse, especialmente en las zonas rurales. También hay que regularizar la delicada situación de los cientos de millones de trabajadores migrantes, que en su gran mayoría llegan a las ciudades sin cobertura alguna, no solamente en términos de su futura pensión, sino también en cuanto a sanidad o la educación de sus hijos.

Además de lograr un sistema unificado y universal, uno de los principales problemas es la edad de jubilación. Actualmente las mujeres chinas se retiran entre los 50 y los 55 años, dependiendo de si su trabajo requiere más o menos esfuerzo físico. En el caso de los hombres, el umbral es de entre los 55 y 60 años. Ante el envejecimiento de la población y con el aumento de la esperanza de vida, las autoridades ya han sugerido que la edad de jubilación deberá retrasarse de forma progresiva para asegurar la sostenibilidad del sistema, aunque de momento no ha habido un anuncio oficial al respecto. Se espera que la reforma se aborde el año que viene.

lunes, 6 de junio de 2016

Académicos chinos piden más cursos de economía marxista en las universidades

Estudiantes a la salida de la Universidad de Henan, ciudad de Kaifeng

Por Bai Tiantian (Global Times)

31/05/2016 -- Un grupo de economistas marxistas ha solicitado al ministro de educación que incremente inmediatamente el número de cursos marxistas para los estudiantes de economía, para salvaguardar lo que ellos llaman la "seguridad ideológica" del país

La carta, co-escrita por el académico de la Universidad de Henan Xu Xingya y por He Ganqiang, profesor jubilado de la Universidad de Finanzas y Economía de Nanjing, afirma que los cursos de economía marxista deben constituir al menos la mitad de los cursos básicos para estudiantes de economía.
Afirma que la disminución del número de cursos de economía marxista, que supone apenas la mitad o un tercio del número de cursos de economía occidental, ha "desviado seriamente la educación de los institutos de economía de la dirección socialista".

La carta dijo que muchos estudiantes graduados y no-graduados ahora carecen de conocimientos sobre metodología marxista, y algunos, incluyendo los que han trabajado y trabajarán para el gobierno, han sufrido un "lavado de cerebro por las teorías occidentales", lo cual representa una seria amenaza para la seguridad nacional del país.

"La occidentalización del pensamiento económico fue una de las razones del colapso de la Unión Soviética, motivo por el que hemos escrito esta carta", dijo He a Global Times en una entrevista telefónica el lunes.

Dijo que al menos algunas docenas de académicos apoyan su petición, que aboga por un incremento inmediato de los cursos de economía marxista después de las vacaciones de verano.

"El incremento del número de cursos de economía marxista será inevitablemente desalentado por las fuerzas occidentales establecidas en las universidades. Es en esencia una lucha ideológica de clases en la que la clase burguesa se enfrenta a la clase proletaria en la educación", anotó.

Xu dijo a Global Times que están decepcionados de que la economía marxista sea dejada de lado en la China de hoy y que quisieran ver al ministro de educación publicar un comunicado llamando a una reactivación de los cursos.

El ministro de educación de China Yuan Guiren dijo en 2015 que las universidades chinas deben mantener la integridad política y rechazar los libros de texto que promuevan los valores occidentales.

La carta también dijo que desde que el marxismo nació, las escuelas de pensamiento económico se han dividido en dos campos, a saber, el campo de clase obrera y el campo de la clase burguesa.

No obstante, el profesor de economía de la Universidad de Beijing Cao Heping dijo que no está de acuerdo con los académicos marxistas.

Cao dijo a Global Times que lo que la carta considera "escuelas occidentales de economía" son en realidad herramientas para el estudio de la economía y que se pueden utilizar para resolver muchos problemas prácticos.

Dijo que la economía marxista habla más de los valores y que el desarrollo de las herramientas sirve para complementar el estudio de los valores.

"Si China realmente quiere prevalecer en el pensamiento económico, debería centrarse en promover investigaciones relevantes y ganarse el respeto en este campo, en lugar de obligar a los estudiantes a ciertos cursos", dijo Cao.

La carta fue enviada después de un discurso del presidente de China, Xi Jinping, el 17 de mayo, en el que pidió reforzar el papel guía del marxismo en el terreno ideológico.