viernes, 17 de noviembre de 2017

Motivos para defender a China



* Este esquemático artículo data del 2008 y puede comprobarse que los logros que registra ya son cosa de l pasado. Han pasado 9 años desde entonces, y las conquistas del pueblo, del partido y de la república no han dejado de aumentar exponencialmente. El ritmo de crecimiento y fortalecimiento industrial, tecnológico y científico; la expansión incesante de las coberturas sociales; el combate contra la corrupción; el combate contra la polución; el ejemplar ritmo de alivio de la pobreza; la cooperación y ayuda a países del tercer mundo... En todo esto, China es líder mundial y con gran diferencia de los enfermos crónicos países occidentales desarrollados. Sin duda, el futuro es para China, para la independencia de los pueblos y para el socialismo. Veamos sólo una parte de la naturaleza y de las hazañas (no lejanas en el tiempo) del modelo chino:

Los países socialistas y anti-imperialistas siempre han sido víctimas de calumnias y acusaciones por parte de los medios y la intelectualidad del colonialismo. La incesante cantinela “Violaciones de Derechos humanos” es una manida y vieja técnica usada para embaucar a la gente. Dijo Malcom X: “Si no tienes cuidado, los medios te harán odiar al oprimido y amar al opresor”.

Aquí presentamos cinco hechos importantes sobre China:

La vida en China es mejor desde la revolución:

La revolución china (1949) y el nacimiento de la Nueva China marcó el final del atraso feudal y acabó con un siglo de brutal dominación y vejación semi-colonial.
  • La esperanza de vida era de 35 años. Hoy es de 73 años.
  • La tasa de alfabetización antes de la revolución estaba por debajo del 20%. Ahora está por encima del 91% y para la gente joven (15-24 años) es del 99%. Cada niño chino recibe 9 años de educación gratuita y el 21% de los jóvenes van a la universidad.
  • En la China feudal, las mujeres sufrían una crueldad y opresión inadmisibles: analfabetas, con los pies vendados y condenadas a la esclavitud doméstica. La revolución trajo la igualdad para las mujeres. Las prácticas bárbaras y opresoras ya no son toleradas y las mujeres representan el 46% de los trabajadores y el 47% de los estudiantes.
  • La mortalidad infantil ha bajado de 300 por mil a 21 por mil.
  • El paro ha bajado del 25% al 4% (más bajo que en Gran Bretaña y con un desarrollo del sistema de seguridad social que busca asegurar que los parados sean debidamente ayudados).

China está liquidando la pobreza:
  • Las Naciones Unidas dicen que la estrategia de alivio de la pobreza en China llevada a cabo durante las últimas dos décadas es: “el más rápido descenso de la pobreza absoluta jamás visto en la historia”.
  • Desde 1980, China ha reducido la pobreza en un 75% a pesar de ser un país del tercer mundo. En todo ese tiempo, más de 400 millones de chinos (especialmente del medio rural) han sido sacados de la pobreza. Durante el mismo período, en Gran Bretaña, los niveles de pobreza aumentaron continuamente.

China apoya a los países del tercer mundo:

La República Popular es la líder del mundo en el combate contra el acoso colonial. Siempre ha sido un apoyo crucial para los países del tercer mundo que tratan de desarrollarse. A diferencia de los países colonialistas; China no impone términos comerciales injustos, ni monopoliza mercados, ni somete a deudas impagables, ni obliga a producir cultivos de sobreexplotación. La RPC está acabando con la constricción que los países colonialistas de occidente practican con África y Latino América.
  • China ofrece un mercado garantizado para diversos productos básicos como el cobre chileno, el trigo argentino, la soja brasileña, el gas natural boliviano o el petróleo venezolano. No está perpetrando ningún fraude o sobornando para endilgar contratos perjudiciales a ningún país.
  • China ha desplegado proyectos de ayuda sobre toda África durante décadas.
  • China ha apoyado activamente a los movimientos de liberación nacional contra el colonialismo y el apartheid.
  • China ofrece préstamos baratos y sin condiciones, así como se compromete con proyectos de infraestructura a precios bajos.

China está centrada en el desarrollo ecológico y sostenible:

Mucho se ha dicho sobre que China ha adelantado a los EEUU como líder en emisiones de carbono, pero la gente olvida que en China habitan 4 veces más personas que en los EEUU, y que muchas emisiones provienen de empresas extranjeras que producen bienes de exportación. Además, la expansión industrial de China está dirigida a satisfacer las necesidades del pueblo, no para el despilfarro o el parasitismo colonialista. No obstante, China está comprometida con el desarrollo sostenible y se está convirtiendo en el líder mundial de la protección medioambiental.
  • ‘The Climate group’ afirma que China es la líder mundial en la producción de energía renovable, con ingentes inversiones en tecnología solar, eólica y de biomasa.
  •   La energía eólica china se ha doblado cada año durante 3 años y será la mayor del mundo para 2010.
  • China es el líder en energía solar.

China es un país socialista:
  • China ha introducido ciertos elementos del libre mercado con el fin de fomentar un rápido crecimiento; sin embargo, esto está pensado como una manera de fortalecer la base material para un futuro socialismo más consolidado (Al igual que la NEP de Lenin).
  • El estado chino representa al proletariado en alianza con el campesinado. El proletariado es la clase dominante del país. La política del PCCh consiste en “la confianza de todo corazón en el proletariado”.
  • Los sindicatos y las organizaciones de masas son tremendamente fuertes. La federación nacional de sindicatos es la corporación sindical más grande del mundo, con 134 millones de miembros en 1.7 millones de sucursales sindicales.
  • La movilización en respuesta al sismo de Sichuan demuestra ampliamente la superioridad del socialismo. Un gran número de trabajadores de auxilio, soldados, oficiales y voluntarios están todavía trabajando  sin descanso para proporcionar comida, agua potable, refugio, medicina y asistencia sanitaria para los supervivientes; más de 140.000 soldados del ejército popular de liberación fueron desplegados; y venía ayuda de todas las partes de la nación. Todo esto destaca en contraposición con la nefasta respuesta de los EEUU al huracán katrina.   

“Debemos seguir el método de análisis del materialismo histórico, que nos indica que los que hacen historia son aquellos que permanecen comprometidos con el servicio al pueblo de todo corazón y se adhieren a las demandas de las amplias masas”. – Secretario general Hu Jintao.

Fuente: Hands Off China 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

China está bien encaminada para cumplir con la reducción de las emisiones de CO2


Beijing, 15/11/2017 (El Pueblo en Línea)-China está en camino de cumplir los compromisos contraídos en virtud del Acuerdo de París sobre el clima sobre la disminución de las emisiones de CO2, sin embargo hay algunos países desarrollados que necesitan demostrar su sinceridad e impulsar el diálogo en curso”, afirmó Xie Zhenhua, representante especial de China sobre cambio climático.

Xie integra la delegación china que participa en la XXIII Conferencia de las Partes (COP 23) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC, por sus siglas en inglés) que sesiona desde este seis de noviembre en Bonn, Alemania.

"Somos capaces de lograr más de lo que prometimos", precisó Xie. "Aunque el Acuerdo de París no se puede cumplir sin los esfuerzos de todo el orbe."

En diciembre del 2015, representantes de 175 países acordaron disminuir las emisiones de dióxido de carbono, con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media global a 1,5 grados Celsius para el 2050, en comparación con los niveles preindustriales.

Xie añadió que China enarbolará su meta de reducción de las emisiones de carbono antes de la fecha prevista (2030) y pondrá en marcha un mercado nacional de comercio de carbono, previa aprobación del gobierno central.

“La preparación para la apertura del mercado de carbono ha entrado en la fase final”, puntualizó Xie.
El representante especial de China sobre cambio climático también subrayó que no hay necesidad de renegociar las promesas chinas.

"Ya todo está contemplado dentro delAcuerdo de París. La clave está en resolver los conflictos que tienen los aliados", insistió Xie.

Durante la XXIII Conferencia de las Partes (COP 23) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC, por sus siglas en inglés) que sesiona en Bonn, Alemania, los altos representantes ofrecen detalles y rinden cuentas sobre la implementación del acuerdo.

Las conversaciones a entraron en su segunda semana. Las principales controversias se han verificado entre los países desarrollados y los países en desarrollo.

“Entre ambos bloques de países existen desacuerdos sobre cuestiones claves como el financiamiento y las acciones a implementar hasta el 2020”, detalló Xie.

Las naciones desarrolladas se comprometieron a proporcionar 100 mil millones de dólares para ayudar a los países en desarrollo a enfrentar el cambio climático. Sin embargo, la creciente brecha de financiamiento –debido en parte a la retirada de Estados Unidos- no ha sido asumida por otras naciones desarrolladas.

Algunas se niegan a poner más esfuerzos en la reducción de las emisiones de carbono, ya que no hay objetivos vinculantes establecidos en el Acuerdo de París.

"No hay tiempo para andar rezagados con los problemas del clima", advirtió Xie. "Necesitamos poner los asuntos sobre la mesa y trabajar sinceramente para resolverlos."

Los representantes de China, Unión Europea y Canadá, que representan tres bloques diferentes, celebraron este lunes una conferencia al margen de las conversaciones centrales, pero aún no se han divulgado los resultados del encuentro.

Por su parte, Miguel Arias Cañete, comisionado de la Unión Europea sobre el clima, aseguró que en los próximos días esperaba más resultados, ya que las conversaciones a nivel político se están llevando a cabo.

Chai Qimin, director del Departamento de Cooperación Internacional del Centro Nacional para la Estrategia y Cooperación Internacional contra el Cambio Climático, insistió en que los países desarrollados deberían dar más pasos concretos para las acciones previas al 2020.

"Sin el apoyo financiero continuo de las naciones desarrolladas, las naciones en desarrollo estarán expuestas a graves riesgos climáticos", argumentó Guo Hongyu, investigador principal de la ONG Greenovation Hub. "Si no se abordan los problemas durante este período, enfrentaremos muchas dificultades después del 2020".

lunes, 13 de noviembre de 2017

El porvenir del socialismo sigue siendo brillante (Jiang Zemin)

* El 21 de noviembre de 1993, el secretario general del PCCh, Jiang Zemin, mantuvo distendidas conversaciones con el Comandante en Jefe, Fidel Castro, en su visita a Cuba. En estos momentos, todos/as los/as comunistas del mundo recibieron un golpe letal; los países socialistas europeos y la Unión Soviética habían desaparecido.

La herida fue tan grande y profunda, que todo el movimiento comunista mundial quedó huérfano y desamparado... El faro mundial se había derrumbado como un castillo de naipes. Parecía entonces que el socialismo había fracasado completamente y que los pueblos habían de resignarse a no ser jamás dueños de su destino, porque después de todo, había sido un 'experimento fallido' (o eso vendieron los imperialistas).

Sin embargo, Jiang Zemin orgulloso de su condición revolucionaria, le expresó a su camarada Fidel que esto no era más que una piedra en el camino y que la victoria del comunismo en todo el mundo era ineluctable.

Los puntos esenciales de estas conversaciones han quedado recogidos para nuestra memoria:

El mundo está hoy en un periodo histórico con cambios drásticos. El socialismo mundial está en su punto bajo, pero sólo se trata de un fenómeno temporal en el largo curso de la historia. A raíz de la desintegración de la Unión Soviética y los cambios bruscos operados en Europa Oriental, en países occidentales algunas personas pregonaron que el marxismo-leninismo se había vuelto anticuado y el socialismo desaparecería de la Tierra. Sin embargo, sostenemos que el porvenir del socialismo sigue siendo brillante.

Primero, los países socialistas todavía siguen en pie. China está construyendo el socialismo, también lo hace Cuba y, además, algunos países asiáticos marchan por la vía socialista. Y muchos de Asia, África y América Latina aún suspiran por el socialismo. En el mundo de hoy, incluidos los países occidentales, de sobra hay gente que abraza el marxismo y el socialismo. Siempre que no caiga la bandera de China, habrá en el planeta una quinta parte de la población mundial que se adhiera al socialismo.

Segundo, la desintegración de la Unión Soviética y las fuertes transformaciones de Europa Oriental no han afectado mucho a China como gran país socialista. Pues ella no se ha incorporado a la guerra fría, no se ha dedicado a la carrera armamentista ni ha formado parte de ningún bloque militar, por lo que la situación nuestra ha resultado relativamente buena. El término de la guerra fría y la desintegración de la Unión Soviética nos han ilustrado mucho. Lejos de abandonar la bandera del marxismo-leninismo, nos afianzamos aún más en la decisión de persistir en éste y en el liderazgo del Partido Comunista y seguir con firmeza el camino socialista con peculiaridades chinas, acorde con las condiciones del país.

Tercero, las fuerzas hostiles internacionales no van a cambiar su in- tención de urdir la “evolución pacífica” en China, pero en absoluto se van a salir con la suya. Al precio de sangre y sacrificio de varias generaciones, el pueblo chino ha llegado a una conclusión: sólo el socialismo ha podido salvar a China, y sólo con el socialismo es posible desarrollarla. En China el socialismo ya se ha enraizado en la conciencia del pueblo. A pesar de los grandes cambios sobrevenidos en la situación internacional en los últimos años, el país goza de estabilidad política, tranquilidad social, desarrollo económico acelerado y elevación incesante del nivel de vida del pueblo. He aquí un ejemplo evidente.

Cuarto, el capitalismo se ha desarrollado durante varios centenarios, mientras que el socialismo es una causa completamente nueva. Al igual que las demás cosas emergentes, éste no puede evolucionar viento en popa des- de su nacimiento hasta su desarrollo y robustecimiento, y en este proceso es inevitable que surjan algunos reveses, que no son nada de temer; lo importante es que los comunistas debemos sacar lecciones de ellos. Como comunistas, estamos firmemente convencidos de que el marxismo conseguirá sin falta la victoria final y el sistema capitalista acabará por ser sustituido por el socialista. Ésta es la ley inexorable de la historia en su desarrollo. Por consiguiente, tenemos plena confianza en el porvenir del socialismo.

Con la situación internacional en constante cambio y el socialismo mundial temporalmente en reflujo, tenemos que observar las cosas de forma serena y enfrentarlas con calma. Para llevar adelante firmemente el socialismo, ante todo es preciso procurar la existencia y el desarrollo del país y la nación. Debemos combinar los fundamentos del marxismo con la realidad concreta de nuestro país, concentrar los esfuerzos para llevar a buen término nuestros asuntos, y, sobre todo, desarrollar la construcción económica, logrando elevar constantemente el nivel de vida del pueblo, para demostrar a plenitud la superioridad del socialismo. Sólo de este modo consolidaremos y fomentaremos el socialismo y permaneceremos invictos. 

Toda cosa sale exitosa o fracasada en el curso de su desarrollo. El fracaso es madre del éxito. Vamos a ser capaces de manejar mejor los asuntos con tal que sepamos sacar experiencias y lecciones. Desde el punto de vista marxista, la historia la crea el pueblo. En China, los antiguos decían que los héroes crean situaciones, y las situaciones, héroes. No puede negarse que cuando el pueblo crea la historia algunas personas desempeñan un papel crucial para el éxito o fracaso de un suceso histórico. Resumiendo las experiencias acumuladas en varios decenios transcurridos, podemos tomar nota de que Lenin, Stalin y el camarada Mao Zedong contribuyeron de verdad a cambiar el mundo a raíz de la Revolución de Octubre de Rusia. Asimismo, debemos ser conscientes de que algunas otras personas han jugado a su vez un papel clave en la pérdida de la causa socialista en ciertos países. De esto deducimos que, al elegir cuadros, un país o un departamento deben tener en cuenta la práctica de éstos y ver si se han forjado en la lucha en los niveles de base y si mantienen vínculos con las masas. La flor de invernadero, fácilmente se marchita. 

Algunos países occidentales suelen ejercer influencias en otros países con su propio concepto de democracia, libertad y derechos humanos y modelo de sistema político. Somos de la opinión de que el mundo es vario- pinto y existen distintas formas sociales. El camino que va a seguir un país debe elegirlo su propio pueblo según sus condiciones nacionales en distintos aspectos como las tradiciones históricas y el nivel económico y educacional. Hemos escogido el camino socialista de acuerdo con las condiciones chinas. La democracia, la libertad y los derechos humanos no son absolutos, sino relativos. En cuanto al sistema democrático, en Occidente suelen propagar sólo su sistema multipartidario. Cuando practicamos la economía de mercado socialista, ellos expresan su “aprecio” por la economía de mercado, porque habrá negocios que hacer, pero se oponen al atributo “socialista” que la modifica. Algunas personas de Occidente pretenden que en la reforma del régimen político demos los pasos tal como ellos esperan. En cuanto a la cuestión de los derechos humanos, el mayor de éstos para China es el derecho a la existencia y al desarrollo, o sea, lo más importante es dar solución al problema de alimentación y vestido de sus más de 1.100 millones de habitantes. A medida que se profundiza la reforma del régimen económico, también estamos emprendiendo la del régimen político, pero de ninguna manera vamos a seguir la modalidad del sistema político de Occidente; en cambio, lo que hacemos es reforzar constantemente el fomento de la democracia y la legalidad acordes con las condiciones de China, y mantener y perfeccionar el sistema de asambleas populares y el de cooperación multipartidaria y consulta política bajo la dirección del Partido Comunista de China. Al impulsar su sistema multipartidario, algunos occidentales siguen el objetivo de incorporar los países en vías de desarrollo a su modalidad de desarrollo, haciéndolos apéndices suyos.

En el proceso de explorar y establecer el régimen de economía de mercado socialista, nos opondremos tanto a quienes se atienen con terquedad al régimen de economía planificada como a los que intentan llevar China al capitalismo por medio de la economía de mercado. El fomentar la economía de mercado no significa desistir del macro control, y en el mundo no hay una economía de mercado ciento por ciento libre. Debemos adherirnos al desarrollo económico aprovechando el mecanismo de mercado en las condiciones del socialismo. 

Desde el inicio de la reforma y la apertura han vuelto a aparecer las drogas, la prostitución, los juegos de azar y otros problemas que remitieron hace años en China, cosas éstas que, como moscas, entran con la ventana abierta, y el quid de la cuestión reside en eliminarlas en vez de dejarlas re- producirse. Nuestro Partido toma muy en serio la lucha contra la corrupción y, para tal efecto, subraya que los cuadros dirigentes deben dar ejemplo con su propia conducta y educar a los cuadros para que sean honestos y rectos en la gobernación, a la vez que investiga y trata con decisión los casos de importante cuantía y gravedad. Conforme a la experiencia histórica, nos abstenemos de emprender campañas en la lucha contra la corrupción. Ésta debe llevarse a cabo de continuo y también tener fijadas exigencias de fase. Y, partiendo de las consideraciones a largo plazo, es necesario establecer un sistema de fomento de la moralización administrativa por medio de salarios apropiados. En resumen, debemos no sólo aprender de las tecnologías avanzadas y la administración científica de los países desarrollados occidentales, sino también resistir la influencia corrosiva de la caduca ideología capitalista. Sin lugar a dudas, es imposible resolver estos problemas de la noche a la mañana, y se requiere un trabajo arduo y duradero.

Fuente: Teoría china

viernes, 10 de noviembre de 2017

No hay contradicción fundamental entre el socialismo y el mercado. Entrevista a Deng Xiaoping.

*El histórico secretario general del PCCh, Deng Xiaoping, responde a las preguntas en una rueda de prensa de Time Inc. en 1985. Deng es conocido en el imaginario popular como una de las figuras más relevantes de la historia del país y del partido comunista, propulsó y modernizó a la nación a un ritmo nunca vistos; sin embargo, el viraje político que emprendió sigue suscitando las más virulentas críticas. Ante esto es necesario preguntarse: ¿Es el socialismo incompatible con el libre mercado? Deng nos aclara:

Henry A. Grunwald (Redactor en jefe de Time): El Partido Comunista de China siempre educó a la gente para que fuera desinteresada y sirviera al pueblo. Pero ahora, con la reforma económica, están ustedes enseñándola a enriquecerse, y han surgido algunos casos de corrupción y de abuso de poder. ¿Qué medidas se preponen adoptar ustedes para resolver estos problemas?

Deng Xiaoping: Los resolveremos fundamentalmente por dos medios: la educación y la ley. Estos problemas no se resuelven de la noche a la mañana, y tampoco con unas pocas palabras de unas cuantas personas. Pero confiamos en que nuestro Partido y nuestro país son capaces de ir reduciéndolos y de eliminarlos finalmente.

Grunwald: ¿Hablan estas prácticas de una contradicción latente y difícil de resolver, esto es, una contradicción entre la economía de mercado y el sistema socialista?

Deng: No hay contradicción esencial entre el socialismo y la economía de mercado. De lo que se trata es de cómo desarrollar con mayor eficacia las fuerzas productivas. En el pasado siempre practicamos la economía planificada, pero largos años de experiencia demuestran que, en cierto sentido, practicar de modo exclusivo este tipo de economía limita el desarrollo de las fuerzas productivas. Combinando la economía planificada con una economía de mercado se pueden emancipar aún más las fuerzas productivas y acelerar el desarrollo económico.

Desde la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido, hemos venido subrayando invariablemente la necesidad de persistir en los cuatro principios fundamentales, el más importante de los cuales es el sistema socialista. Sin embargo, para poder persistir en este último, lo más esencial es desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad, problema éste que durante largo tiempo no supimos resolver como era debido. La superioridad del socialismo tiene que expresarse, en último análisis, en un mejor desarrollo de las fuerzas productivas. Estos largos años de experiencia demuestran que apoyarse en la antigua estructura económica no era la solución indicada para desarrollar las fuerzas productivas. Por tanto, hemos de hacer nuestro lo que hay de útil en el capitalismo para desarrollar nuestras fuerzas productivas. Ahora se ve con claridad que es acertado el camino actual de aplicar una política de apertura al exterior y combinar la economía planificada con una economía de mercado, llevando a cabo toda una serie de reformas estructurales. ¿Es esto contrario a los principios del socialismo? No. Esto porque en la reforma persistimos en dos puntos: primero, mantener en su posición predominante la economía de propiedad social y, segundo, marchar en el desarrollo económico por el camino del enriquecimiento común, tratando de evitar en todo momento la polarización. El que atraigamos capitales del exterior y permitamos el desarrollo de la economía individual no resta consistencia a lo que es fundamental, o sea, a la posición predominante de la economía de propiedad social. Por el contrario, tanto la captación de capitales del exterior como el consentimiento de la existencia y el desarrollo de la economía individual tienen como objetivo, en último análisis, un desarrollo aún más dinámico de las fuerzas productivas y el fortalecimiento de la economía de propiedad social. Basta que el sector de propiedad social mantenga su posición predominante en la economía del país para que sea posible evitar la polarización. Desde luego, algunas zonas y algunas personas pueden enriquecerse antes que otras e impulsar y ayudar a éstas a marchar adelante, para así conseguir el enriquecimiento común. Estoy seguro de que a medida que se desarrolle la economía, se eleve el nivel científico, cultural y educacional del país y se refuerce la construcción del sistema democrático y jurídico, lo que hay ahora de negativo en el ámbito social no dejará de disminuir gradualmente hasta desaparecer de manera definitiva. En una palabra, la tarea de las tareas que enfrenta el país en este momento es dedicarse en cuerpo y alma a la obra de las cuatro modernizaciones. Hacemos valer lo que es propio del socialismo, y también hacemos nuestros algunos métodos del capitalismo (utilizándolos como simples métodos), todo ello con el objetivo de acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas. Es cierto que en este proceso han surgido algunas cosas negativas, pero lo más importante es el hecho de que esta reforma y este camino nos han dado resultados alentadores. China no tendrá más camino sino éste. Unicamente siguiendo este camino será posible llegar al enriquecimiento y florecimiento.

Donald F. Mchenry (Profesor del Instituto de Diplomacia de la Univer- sidad   de Georgetown  y  ex  delegado  de  Estados  Unidos  a  las  Nacione Unidas): ¿Se siente usted contento con los cambios en los actuales órganos de dirección y de dirigentes? ¿Cree usted que ellos continuarán la política de reforma?

Deng: Ruego a nuestros estimados huéspedes que presten atención a lo que pasó en la reciente conferencia nacional de nuestro Partido. Esta adoptó dos medidas de gran importancia. Una de ellas consiste en haber hecho un balance de la experiencia de los siete años anteriores, establecido un ritmo apropiado para el desarrollo económico de nuestro país y creado, con el VII Plan Quinquenal, condiciones para un largo período de desarrollo estable y sostenido de China en el presente siglo y en el próximo. La otra medida que adoptó fue la solución, en el plano organizativo, del problema de la continuidad de nuestra política, o sea, el gradual rejuvenecimiento de los equipos de dirección a partir del nivel central, y esta vez, ante todo, de los organismos dirigentes del Comité Central y del Estado.

Para juzgar si tiene continuidad o no nuestra política, es preciso tomar en consideración, fundamentalmente, dos factores. En primer lugar, hay que saber si esta política es acertada o no, que es lo más importante. Pues, si la política no es acertada, ¿para qué continuarla? Si, en cambio, es acertada y contribuye a impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad socialista y a mejorar gradualmente las condiciones de vida del pueblo, entonces esta política es, en sí misma, una garantía de su propia continuidad. En segundo lugar, hay que saber quiénes son los que aplican la política. Desde el nivel central hasta los diversos niveles locales, hace falta un contingente de personas valientes en la exploración y dotadas de bastantes energías. A partir de la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido, hemos venido llevando adelante el gradual rejuvenecimiento del contingente de cuadros, además, claro está, de su revolucionarización y su dotación de conocimientos culturales y especializados. La decisión de celebrar dicha conferencia del Partido fue tomada en el XII Congreso Nacional del Partido realizado en 1982, que decidió efectuar antes del Congreso siguiente una conferencia nacional centrada en la tarea de rejuvenecimiento de los órganos dirigentes del Partido, que en ese entonces se componían de miembros de edad más alta de lo conveniente.

Karsten  Prager  (Redactor de la edición internacional de Time): Me gustaría hacerle una pregunta de orden personal. En su larga trayectoria revolucionaria ha cambiado usted una y otra vez el destino y el rumbo del pueblo chino. ¿Cómo desea usted ser recordado por el pueblo cuando ya no esté?

Deng: Deseo que nunca se me dé excesiva prominencia. Lo que he hecho no es más que reflejar los anhelos del pueblo chino y de los comunista chinos, y, por añadidura, estas políticas del Partido son obra de la colectivi- dad. Fui también uno de los dirigentes principales del Partido antes de la “revolución cultural” y debo cargar con parte de la responsabilidad por los errores entonces cometidos. Después de todo, no hay hombre infalible en el mundo.

Fuente: Teoría china

miércoles, 8 de noviembre de 2017

El Socialismo: una opción real y viable

Aquí, Adán Chávez, hermano mayor del fallecido ex-presidente Hugo Chávez. Profesor universitario, Físico, ex-ministro bolivariano y actual constituyentista en la ANC. 
Por Adán Chávez Frías

“Son los hombres y las mujeres
los que hacen la historia,
nunca al revés”

El Partido Comunista de China (PCCH), el más grande del mundo, recién ha culminado su XIX Congreso Nacional que marca un nuevo punto de partida para continuar llevando a la potencia asiática por la vía de la construcción del socialismo.

Este Congreso del PCCH es uno de los eventos políticos más relevantes de la última década, y es que en momentos en que poderosos grupos económicos transnacionales han emprendido una ofensiva internacional para la restauración del neoliberalismo como modelo, China señala que el socialismo es la opción real y viable para alcanzar su desarrollo económico y garantizar el bienestar del pueblo.

En la actualidad, hay una cruzada mediática-psicológica, impulsada por los “trabajadores intelectuales” del imperialismo, para descalificar la tesis del socialismo como único sistema que permite al ser humano alcanzar altos grados de producción sin sacrificar los derechos sociales de la mayoría.

Este año la humanidad conmemora el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, y en todo el mundo se realizarán actos para honrar el acontecimiento histórico más transcendental del siglo XX, al poner en evidencia que el capitalismo no es invencible y que los pueblos, con una teoría y una práctica revolucionarias, pueden edificar una sociedad superior, sin explotación del hombre por el hombre.

La Revolución de Octubre fue producto de la acumulación de fuerzas en la lucha de clases del pueblo ruso, que logró girar la rueda de la Historia hacia la liberación de los explotados, los excluidos, los oprimidos. Por primera vez, los obreros y los campesinos materializaban el sueño de sentar las bases para construir una sociedad de igualdad y de justicia social.

Hoy más que nunca cuando el capitalismo global atraviesa una crisis estructural que genera cada día mayor desigualdad, las ideas de Carlos Marx, Vladimir Ilich Lenin, Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chávez, entre otros grandes pensadores, son fundamentales para fortalecer la convicción de los pueblos de seguir en batalla por un mundo mejor y posible, donde se respete la soberanía y la libre determinación de las naciones.
 
Los países que han emprendido proyectos socialistas de liberación nacional, como la Venezuela Bolivariana y Chavista, son los únicos en el mundo que tienen planes de gobierno centrados en mantener y elevar la calidad de vida del ser humano y en derrotar la pobreza, el hambre, la miseria, el desempleo, la falta de atención sanitaria, la deserción escolar, entre otros flagelos propios del sistema capitalista.
 
El PCCh consolida entonces, un nuevo liderazgo que llevará a la nación con mayor peso en la economía mundial a convertirse en un gran país socialista moderno. El Presidente Xi Jinping, fue reelecto como secretario general del Comité Central del PCCh y anunció una importante hoja de ruta para el advenimiento de una nueva era del socialismo con peculiaridades chinas.
 
El objetivo estratégico según pudimos leer en su discurso, es alcanzar la modernización socialista para 2035, a la vez que perfiló un país “próspero, fuerte y democrático y una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos” para el 2050.
 
Igualmente, en el año 2019 se celebrará el 70º aniversario del establecimiento de la República Popular China y el PCCH garantizó en este Congreso, dar continuidad al compromiso con la filosofía de desarrollo centrada en el pueblo para lograr un progreso sostenido en el que todos los ciudadanos disfruten de la prosperidad.
 
También se enfatizó que China continuará cooperando y trabajando con el resto de las naciones para contribuir a la noble causa de la paz y el desarrollo de todos los habitantes del planeta. Hace siete décadas, China era un país con un régimen semi-feudal y su decisión de asumir la vía socialista lo ha convertido en una potencia.
 
Nuestro proyecto bolivariano, reconoce en los documentos del Congreso del PCCh, puntos en común que ratifican la vigencia del socialismo como única alternativa viable para la construcción de un mundo mejor y de una sociedad que garantice la mayor suma de felicidad posible a nuestros pueblos.
 
Precisamente por eso, uno de los primeros líderes mundiales en saludar los resultados de XIX Congreso del PCCh fue nuestro Presidente Nicolás Maduro, quien recalcó la importancia del aporte del Presidente Xi Jinping a la teoría del desarrollo del socialismo con particularidades chinas, como ejemplo de lo que debe implementarse en la lucha de la humanidad toda por la convivencia pacífica.
 
En Venezuela, transitamos una coyuntura histórica que nos demanda la máxima exigencia para avanzar en este camino de dignidad y soberanía que sigue siendo muy difícil, porque el enemigo, interno y externo, no cesa en su empeño de destruirnos. Pero nada ni nadie nos detendrá, seguiremos la senda de nuestro Socialismo Bolivariano; y con la cooperación de pueblos y gobiernos como el ruso y el chino, cumpliremos con el legado de Chávez de construir ese mundo multicéntrico y pluripolar que terminará de derrotar los empeños imperialistas.
 
Acá en Venezuela, ya hemos demostrado que la única garantía de paz y estabilidad para el país es el Socialismo, que no es otra cosa que el poder transferido a las manos del pueblo y las comunidades organizadas; que es la práctica de los valores de solidaridad, humanismo y bienestar colectivo.
 
Vamos compatriotas a seguir avanzando en el camino de la verdadera liberación; redoblemos la marcha para llegar, como nos sigue alentando nuestro Comandante Eterno, al punto de no retorno de esta Revolución Socialista, Bolivariana, Chavista y Antiimperialista. Hoy y Siempre: Unidad, Lucha,  Batalla y Victoria¡¡

“Nosotros hagamos la historia,
que otros la escriban en un mundo mejor”
 
Fuente: Pulso de los pueblos

Cuba agradece apoyo de China contra bloqueo de EE.UU.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, agradeció este sábado el apoyo de China en foros internacionales contra el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a la isla hace más de medio siglo.

Rodríguez destacó la oposición de la nación asiática a la política hostil de Washington, durante el recibimiento oficial de su homólogo chino, Wang Yi, quien comenzó en La Habana (capital) una gira por América Latina.

El canciller cubano consideró la visita de Wang como una expresión y un paso más en favor del fortalecimiento de los nexos entre ambos países.“Son relaciones históricas y tradicionales, de profunda amistad y cooperación y que están en un estado pleno e integral”, indicó.

Añadió que también avanzan con solidez los vínculos entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), cuya presidencia Cuba entregó a Costa Rica a fines de enero pasado.

El Ministro de Asuntos Exteriores chino enfatizó que las relaciones con la nación antillana son prioridades de la política exterior y del Partido Comunista de China. También se comprometió a continuar respaldando la lucha del gobierno de Cuba contra el bloqueo de Estados Unidos en los foros internacionales.

El canciller chino indicó que su visita a Cuba es la antesala del viaje del presidente chino, Xi Jinping, en julio próximo.

Tras su estancia en La Habana, el Ministro de Asuntos Exteriores partirá la noche del domingo a Venezuela, segunda escala regional, para luego visitar Argentina y Brasil, donde también dialogará con las máximas autoridades de esos estados suramericanos.

China es el segundo socio comercial de Cuba, después de Venezuela, una importante fuente crediticia para una isla sin acceso a organismos internacionales de financiamiento, y un aliado político.

"Cualquier chino diría que Cuba es nuestro amigo, nuestro amigo confiable", afirmó Wang, y aseguró que "es muy importante reforzar la relación estratégica y de cooperación" entre ambos países.

El bloqueo estadounidense ha costado al pueblo cubano más de un billón 157 mil 327 millones de dólares y constituye una violación de la Carta de Naciones Unidas y de las normas del Derecho Internacional.

Por 22 años consecutivos, en la Asamblea General de la ONU, la gran mayoría de los países miembros han condenado y exigido el levantamiento inmediato del bloqueo.

Fuente: Telesur

lunes, 6 de noviembre de 2017

Notas sobre el XIX Congreso del PCCh

Cinco líderes, cinco generaciones. El pensamiento de Mao Zedong fue la adaptación del marxismo-leninismo a las particularidades de China. La teoría de Deng Xiaoping promovió la reforma y apertura, iniciando el despegue de China como potencia económica. En este artículo detallamos cuáles son los ejes del "pensamiento de Xi".
Por Alexandre García

Hace pocas semanas culminó el XIX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh). Éste ha sido probablemente el Congreso más importante en los últimos 25 años, por una serie de motivos que voy a detallar a continuación.

En el Congreso, Xi Jinping fue sido ratificado como secretario general. Esto entraba dentro de lo previsto, puesto que desde 1992 había un acuerdo implícito para que los secretarios generales no pudieran tener más de dos mandatos seguidos, estando al menos al frente de la organización por un periodo de 10 años. El acuerdo establecía a su vez que el secretario general del PCCh ocupara la presidencia del país. En este aspecto, pocas sorpresas. 

No obstante, según analistas con bastante credibilidad a la hora de prever lo que va a pasar en China (como por ejemplo el sinólogo Xulio Ríos), todo apunta a que Xi Jinping (que en los últimos años ha acumulado mucho poder en el PCCh debilitando a facciones rivales en el interior del partido) romperá las reglas de este acuerdo, gozando de un tercer mandato a partir de 2022, siendo así el primer secretario general del partido en ocupar el cargo durante 15 años... en toda la historia del PCCh, desde que esta figura fuera creada en 1956, abolida en 1967 y restablecida en 1982 (Mao Zedong ocupó entre 1945 y 1976 el cargo de Presidente del Comité Central, cosa que le confería mucho poder, pero se trataba de una figura diferente). 

La "prueba" avanzada por ellos para demostrar que esta información es algo más que un rumor, es que el supuesto apuntado por Xi como sucesor al frente del Partido, Chen Min'er, responsable del partido en la municipalidad de Chongqing, forma parte del Comité Central pero aun no es miembro del órgano más poderoso de la jerarquía del Partido, el Comité Permanente del Buró Político, compuesto por siete miembros. Los acuerdos implícitos establecían hasta ahora que el sucesor del secretario general tenía que estar cinco años (el periodo de un mandato) en el Comité Permanente antes de ocupar el cargo.

La otra novedad en este Congreso, es la inscripción en los estatutos del PCCh del pensamiento de Xi Jinping. En sí, el hecho de que las aportaciones de Xi a la teoría y a la práctica del PCCh quede grabada en fuego en los documentos del Partido, no es una novedad tampoco. Antes que Xi, también se había inscrito en los estatutos del Partido la teoría de la "triple representatividad" de Jiang Zemin y la "concepción científica del desarrollo" de Hu Jintao. Lo que supone una novedad es que las aportaciones de Xi al acervo teórico del PCCh se ha elevado al rango de "pensamiento". 

Según algunos comentaristas como Christopher K. Johnson, asesor del think tank estadounidense Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), "políticamente [esto] le relaciona directamente con el propio Mao Zedong, lo que supone un logro muy significativo", dando a entender así que Xi Jinping se ha convertido en un líder al menos de la misma importancia que Mao Zedong. Para afirmar tal cosa, se valen del hecho de que las aportaciones de Deng Xiaoping no reciben más que el calificativo de "teoría", mientras que en el caso de Xi Jinping se habla de "pensamiento". Xulio Ríos, del Observatorio de la Política China, incluso habla de la oficialización del "xiísmo". 

Pero en mi opinión, estos no son más que ejemplos del sensacionalismo de los que hacen gala los medios occidentales a la hora de aproximarse a China. El hecho de que las aportaciones de Xi hayan sido merecedoras de ser sintetizadas en la palabra "pensamiento" no puede significar de ninguna manera que Xi Jinping sea en el plano teórico y político, para la militancia del PCCh y para el conjunto de la población china, un líder de la importancia de Mao Zedong, y ni siquiera de Deng Xiaoping. Es cierto que con la inscripción del pensamiento de Xi en los estatutos del Partido, Xi Jinping ha alcanzado tal vez el rango de dirigente más importante desde Deng Xiaoping. Pero la sola idea de equipararlo con Mao Zedong es sencillamente delirante. Incluso la idea de que su pensamiento sea de mayor relevancia que el de Deng Xiaoping es sencillamente no haber comprendido nada a la teoría de Deng Xiaoping y a la reforma y apertura.

En este sentido, comparto la opinión de  David Lampton, director de Estudios de China en la Escuela Johns Hopkins, que afirma que "decir que Xi es igual de poderoso que lo que lo fue Mao, es no prestar atención a la historia". También comparto la visión del analista mexicano Alberto Jalife-Rahme al respecto: "Según The Washington Post, Trump alabó a Xi como '"probablemente el mandatario más poderoso" que China ha tenido en un siglo. ¿Más que Mao Zedong y Deng Xiaoping? Not yet… Xi Jinping, a quien bauticé como mandarín, es hoy el "emperador geoeconómico", ya que lleva las riendas del país con el mayor producto interno bruto (PIB), en términos de paridad de compra, de todo el planeta." Es decir, la grandeza de Xi se debe más al lugar que ha alcanzado hoy China en el mundo, que al papel político y las cualidades personales del propio Xi.

Es más, si leemos bien lo que ha sido introducido en los estatutos del PCCh, vemos que se habla del "pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era". Es decir, este "pensamiento" tiene nombres y apellidos, y se refiere a una cuestión en particular, que es  la visión de Xi sobre la nueva fase que ha alcanzado China en su desarrollo social y económico y la influencia que ha ganado en la esfera diplomática. Es decir, nada que ver con un corpus teórico que se pudiera comparar con el pensamiento de Mao Zedong. 

Otra cosa es el poder que ha amasado Xi desde un tiempo a esta parte. Desde el año 2016, el PCCh ha declarado oficialmente el estatus de Xi Jinping como "núcleo en el Comité Central del Partido". ¿Se trata de un golpe de Estado o de una necesidad histórica?  En un artículo publicado en Diario del Pueblo en 2016, el PCCh afirmaba que "sin un jefe del Partido con autoridad, influyente y experimentado en el mismo núcleo, el país y el PCCh podrían fracasar en la tarea de unificar al pueblo y reunir sabiduría para formular e implementar políticas adecuadas".

La prensa occidental habla de un resurgimiento del culto a la personalidad que existía en la época de Mao. En mi opinión, esto también es una exageración. El PCCh es de las organizaciones más opacas del mundo, pero se puede intuir que la oficialización de Xi como "núcleo" del PCCh se inscribe en el marco de la lucha tenaz e implacable de Xi contra la corrupción, y que se debe igualmente a una voluntad de acabar con las luchas entre distintas camarillas que existía en el seno del PCCh desde los años 90, para así conformar un órgano de dirección más monolítico. Prueba de ello sería  tal vez el hecho de que seis de los siete miembros del nuevo Comité permanente son leales a Xi (lo cual, queremos creer, no significa una obediencia ciega), mientras que sólo uno, Wang Yang, forma parte de una facción "rival", concretamente la facción Tsinghua a la que había pertenecido el antiguo secretario general Hu Jintao.

Según Christopher K. Johnson, la esencia del pensamiento de Xi se puede resumir así: "Mao Zedong hizo que China fuera independiente y se levantara, Deng Xiaoping les hizo ricos y Xi les hará fuertes". Según el analista del CSIS, Xi quiere proyectar fortaleza en todos los aspectos: desde el plano económico, el político o el militar. Todo ello con un principal objetivo: el resurgir de la nación china como superpotencia mundial para o antes del año 2050. Según Willy Lam, profesor en la Universidad China de Hong Kong, "China llevará a cabo una política exterior más agresiva para desafiar la supremacía de Estados Unidos, en especial, en la región de Asia Pacífico".

Cierta extrema izquierda verá en ello la confirmación de su tesis acerca de una China supuestamente "imperialista". Pero en mi opinión, la voluntad de Xi Jinping de llevar una política exterior más asertiva está más que justificada. Ya debe ser cosa del pasado la doctrina de Deng Xiaoping según la cual "China ha de mantener un bajo perfil", con la marina estadounidense provocando constantemente en el Mar del Sur de China, la actitud belicista de Japón, la destrucción de proveedores de petróleo como Libia, la desestabilización de Siria y Ucrania para impedir el proyecto "Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda", la presencia de tropas de la OTAN en Afganistán, la infiltración yihadista en la región de Xinjiang, la desestabilización de Birmania afectando a intereses chinos, etc. No se trata de que China se convierta en una potencia militarmente agresiva, pero al menos de dar un golpe en la mesa, cosa que por cierto se puede hacer por medios diplomáticos y no necesariamente militares.

Esto entronca con otra novedad importante en este Congreso, que ya hemos señalado en Manos fuera de China, es que el Congreso ha modificado sustancialmente la caracterización de la "contradicción principal" de China en el marco de lo los chinos llaman "etapa primaria del socialismo". Con el desarrollo económico y social impresionante de China desde hace décadas, la contradicción principal de China ha pasado de ser la contradicción entre las crecientes necesidades materiales y culturales y la atrasada producción social, como venía siendo desde 1981, para ser ahora la contradicción entre el desarrollo desequilibrado e insuficiente y las necesidades crecientes del pueblo de una vida mejor.

Esto viene a decir que el nivel de vida medio de los chinos se ha elevado sustancialmente desde el inicio de la reforma y apertura en 1979, pero, por un lado, el elevado ritmo de desarrollo de la economía China debe revertir aun más en el bienestar del pueblo chino, que a medida que se eleva en sus condiciones de vida, se vuelve más exigente. Al mismo tiempo, el ritmo de crecimiento acelerado de dos dígitos que China ha conocido durante décadas, ha dado lugar a un crecimiento menos acelerado a partir de 2015, lo que en China se conoce como la "nueva normalidad". Pero por aquello de que no hay mal que por bien no venga, este crecimiento menos acelerado (alrededor del 6-7%) debe ser más controlado, permitiendo luchar contra fenómenos como la especulación inmobiliaria, y debe revertir en un bienestar aún mayor del pueblo. Según Alberto Jalife-Rahme, el plan de desarrollo del PCCh de 2020 a 2050 ya "no será más duplicar el PIB, sino optar por un crecimiento de mayor calidad: desarrollar a China como un gran país socialista moderno, que será moderadamente próspero en 2020".

En su informe al Congreso, Xi Jinping anuncó que China entraba en "una nueva era" y enumeró 14 principios políticos de su pensamiento que, según reporta Carrie Gracie, editora del servicio chino de la BBC, "enfatizan los ideales comunistas" así como los cuatro siguientes cuatro aspectos:

1. La completa y profunda reforma y "nuevas ideas para el desarrollo", en busca de un nuevo modelo económico más equilibrado. Según los documentos del PCCh, la "modernización" debe ir mas allá de la obsesión por el crecimiento del PIB e incorporar una “mayor preocupación por el bienestar social, el equilibrio regional, la seguridad nacional y la cohesión política”.

2. La convivencia "armoniosa" entre el hombre y la naturaleza. Hace tiempo que la cuestión del deterioro del medio ambiente ha convertido en una preocupación mayor para el PCCh, pero la gravedad del asunto ya es tal, que aunque ya se han tomado medidas colosales para fomentar las energías verdes e ir hacia un crecimiento sostenible, los esfuerzos deben redoblarse. Ya no se puede esperar más para tomar las medidas decisivas que empiecen a poner fin a esta grave lacra que puede socavar seriamente la legitimidad del PCCh. Como dice Alberto Jalife-Rahme, "las promesas que el emperador geoeconómico Xi realizó y por las que será auditado histórica y políticamente es erradicar la pobreza en 2020, regresar a los cielos azules descontaminados y hacer de China un país moderno en 2035". No sabemos si de aquí a los próximos lustros China podrá erradicar por completo los problemas de contaminación, pero si se pudiera erradicar las olas de esmog que en demasiadas ocasiones recorren las grandes ciudades, ya sería un gran éxito.

3. La absoluta autoridad del Partido sobre el Ejército. Es de vital importancia para la supervivencia del sistema socialista en China que el Ejército Popular de Liberación siga estando sujeto a la autoridad del PCCh, para así evitar fenómenos de sedición como hemos podido ver en Libia o Siria. 

4. La importancia del modelo "un país, dos sistemas", bajo el cual las Regiones Administrativas Especiales de Hong Kong y Macao gozan de una gran autonomía, y la "reunificación nacional", con la vista puesta en la isla de Taiwán. Esto se ha vuelto aun más importante en vista de los acontecimientos de los últimos años, como la "revolución de los paraguas" en Hong Kong en otoño de 2014 y la elección de la separatista Tsai Ing-wen a la cabeza de la de Taiwán en mayo de 2016, que ha puesto en cuestión el llamado "consenso de 1992". Esto es inadmisible para el gobierno chino, y es comprensible. 

Los 14 principios políticos del "pensamiento Xi", enunciados en el XIX Congreso del PCCh, son los siguientes:
  • Garantizar el liderazgo del Partido sobre todo el trabajo
  • Comprometerse con un enfoque centrado en la sociedad
  • Continuar con una reforma integral y profunda
  • Adoptar una nueva visión para el desarrollo
  • Ver que la sociedad es quien gobierna el país
  • Garantizar que cualquier área de gobierno está basada en el derecho
  • Defensa de los valores socialistas
  • Garantizar y mejorar las condiciones de vida de la sociedad a través del desarrollo
  • Garantizar la armonía entre el humano y la naturaleza
  • Perseguir un enfoque global para la seguridad nacional
  • Defender la absoluta autoridad del Partido sobre el Ejército popular
  • Defender el principio de "un país, dos sistemas" y promover la reunificación nacional
  • Promover la construcción de una sociedad de futuro compartido con toda la humanidad
  • Ejercer un control total y riguroso del Partido 
Desde Manos fuera de China deseamos mucho éxito a la nueva dirección del PCCh a la hora de afrontar el gran reto que supone alcanzar una sociedad modestamente acomodada para todos los chinos (objetivo que tenía como fecha limite el año 2021, a cien años de la fundación del PCCh), y en la lucha por alcanzar lo que los chinos llaman una "civilización ecológica". En cuanto a si debería preocuparnos una (supuesta) excesiva concentración de poder en manos de Xi Jinping, el tiempo juzgará. Decía Cristo en el Evangelio según San Mateo que un árbol deberá ser juzgado en función de si da buenos o malos frutos. Esto equivale a la máxima típicamente china por la que se ha  regido el PCCh desde la reforma y la apertura: "probar la verdad en los hechos".

Fuentes:
  • BBC Mundo, Los 14 principios políticos de Xi Jinping para convertir a China en superpotencia y que lo ponen a la altura de Mao Zedong, 24 de Octubre de 2017.
  • Alberto Jalife-Rahme, El emperador geoeconómico Xi Jinping tiene 15 años de adelanto, 5 de noviembre de 2017.

domingo, 5 de noviembre de 2017

El emperador geoeconómico Xi Jinping tiene 15 años de adelanto

Por Alfredo Jalife-Rahme

A unos días del inicio de su trascendental gira asiática, Donald Trump felicitó en términos ditirámbicos la asunción de Xi Jinping –entronizado supremo líder para un segundo quinquenio en el 19º Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh)–, a quien aduló llamándolo "rey".

La nesciencia de Trump es legendaria, ya que en la tradición milenaria china de más de 6 000 años la figura de rey no existe, ya que China ha sido gobernada por mandarines y emperadores. Según The Washington Post, Trump alabó a Xi como "probablemente el mandatario más poderoso" que China ha tenido en un siglo. ¿Más que Mao Zedong y Deng Xiaoping? Not yet…

Xi Jinping, a quien bauticé como mandarín, es hoy el "emperador geoeconómico", ya que lleva las riendas del país con el mayor producto interno bruto (PIB), en términos de paridad de compra, de todo el planeta, en el ranking del World Factbook de la CIA. Se proyecta que, en términos de PIB nominal, China desbancará alrededor de 2020 tanto a la Unión Europea como a Estados Unidos, respectivamente del primer y segundo sitiales. China ostenta hoy las mayores reservas de divisas, con 3,1 millones de millones de dólares [1], frente a 774 900 millones de la Unión Europea (¡cuatro veces menos!) y 117 300 millones de Estados Unidos (¡26 veces menos!).

La revista neoliberal global The Economist –controlada por los banqueros Rothschild– se extravió en su interesada taxonomía en el lapso de una semana: pasó de calificar al emperador global Xi como "el hombre más poderoso del mundo" [2] a catalogar a Vladimir Putin como el "nuevo zar", 100 años después de la Revolución comunista de Octubre [3]. Para The Economist, el emperador global Xi "tiene más influencia que Donald Trump", por lo que "el mundo debe estar cauteloso" [4], y juzga en forma negativa, por no convenir a los intereses de la pérfida Albión, que “no hay que esperar que Xi cambie a China o al mundo (sic), para mejor”.

The Economist escribe que el ejército chino "palidece en comparación con el de Estados Unidos": el problema de EE.UU., "aún el país más poderoso del mundo", es que "su líder es más débil en el interior y menos efectivo en el exterior", mientras que "Xi es el motor dominante del crecimiento global". Con la Ruta de la Seda, The Economist advierte que "China invertirá millones de millones de dólares en el exterior en líneas ferroviarias, puertos, plantas eléctricas e infraestructura".

Lo real es que los estrategas de Trump, tanto Henry Kissinger como Steve Bannon [5], saben que las inversiones de China en infraestructura le van a ganar la partida en Eurasia a Estados Unidos, que carece de músculo económico.

En el clásico enfoque de la "estabilidad geoestratégica trilateral" entre Estados Unidos, Rusia y China, Pekín es el más débil desde el punto de vista militar, por lo que días después de haber sido ungido con su mandarinato militar, el emperador geoeconómico Xi exhortó a "construir un ejército fuerte" en medio de la "nueva era" de un "socialismo con características chinas".

En la liturgia china, Xi fue ratificado como secretario general del Comité Central del PCCh. Pero también funge como presidente y jefe de la emblemática Comisión Militar Central: el verdadero poder detrás de su estructura jerárquica. Xi exhortó a las fuerzas armadas a prepararse a constituir "un ejército de clase mundial a mediados del siglo 21" [6].

SCMP –rotativo de Hong Kong que pertenece a Jack Ma, líder de la célebre empresa china de ventas por Internet Alibaba– revela que Xi "sacudió el liderazgo militar de China" [7] al crear una "comisión mas pequeña bajo su mando", como parte de la modernización acelerada de las fuerzas armadas.

Estados Unidos, con sus diversos presidentes demócratas y republicanos por igual, se ha dedicado a librar guerras en los cuatro rincones del planeta –con el fin de prosperar en forma egoísta mediante su "economía de guerra" y su omnipotente complejo militar-industrial–, mientras China promete el desarrollo a los países que lo deseen mediante su atractiva política de infraestructura, que se subsume tanto con la Ruta de la Seda como con el financiamiento de créditos blandos del mirífico banco AIIB [8].

Anja Manuel, de The Atlantic, considera que "China reconfigura tranquilamente al mundo" mediante su "iniciativa en infraestructura" [9], lo que resume la Ruta de la Seda (que puede llegar a manejar inversiones hasta por 8 millones de millones de dólares): "China crece rápidamente como el imperio comercial más extenso del mundo". Baste la comparación con el Plan Marshall de 800 000 millones de dólares (a valor presente) de Estados Unidos, frente a las inversiones "azorantes" de China, que ya invirtió 300 000 millones y planea invertir un millón de millones más en la próxima década, cuando China sola ha concedido a los países en vías de desarrollo más créditos que el Banco Mundial.

A unos días de la visita oficial de Trump a China, Pekín lanzó, por primera vez en una década, una emisión de bonos en dólares (¡supersic!) por 2 000 millones en la plaza de Hong Kong, un día después de que el PCCh otorgó un segundo mandato de 5 años a Xi [10]. La cantidad es simbólica, ya que la mayor parte de la emisión de deuda china es en renminbi.

Esta espectacular medida de China, emitir bonos en dólares, tiene que ver con la Ruta de la Seda y la construcción de infraestructura con los países en vías de desarrollo que participen en su prosperidad. El viceministro de Finanzas chino, Shi Yaobin, expresó que la emisión de bonos en dólares demuestra la voluntad de apertura a las inversiones [11].

Según Wang Xiangwei, del SCMP [12], el nuevo equipo (un dream team), más pragmático, que acompaña en su liderazgo a Xi, comporta un alto significado para la economía de China, con un importante giro con enfoque a reformas orientadas al mercado (de corte "ofertista": supply side).

Li Qiaoyi y Song Shengxia, del Global Times, aseveran que el 19º Congreso y la notable asunción de Xi apuntan a que "China opte por el crecimiento de calidad" (sic) y que la “modernización será alcanzada 15 años antes (¡supersic!) de lo programado” [13].

El plan de desarrollo de 2020 a 2050 tendrá dos estadios, y el objetivo "no será más duplicar el PIB", sino "optar por un crecimiento de mayor calidad": desarrollar a China como un gran "país socialista moderno", que será "moderadamente próspero en 2020". La "modernización" irá mas allá del vulgar economicismo del crecimiento del PIB e incorporará “mayor preocupación por el bienestar social, el equilibrio regional, la seguridad nacional (sic) y la cohesión política”, a la "manera china".

La incertidumbre que contemplan en el horizonte versa sobre el grado de apertura a los capitales globales, que pueden desnaturalizar y desestabilizar a China.

Las promesas que el emperador geoeconómico Xi realizó y por las que será auditado histórica y políticamente es erradicar la pobreza en 2020 ( ¡supersic!), regresar a los cielos azules descontaminados y hacer de China un país moderno en 2035. Por sus logros lo juzgaréis.

Fuente: La Jornada (México)

[1] “Reserves of foreign exchange and gold”, World Factbook, CIA, 2017.
[2] “Xi Jinping has more clout than Donald Trump. The world should be wary”, The Economist, 14 de octubre de 2017.
[3] “A tsar is born”, The Economist, 26 de octubre de 2017.
[4] “Xi Jinping has more clout than Donald Trump. The world should be wary”, The Economist, 14 de octubre de 2017.
[5] «Kissinger y Bannon "forman proyecto de alarma contra China"», Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, 4 de octubre de 2017.
[6] “Xi calls for building a strong army”, Xinhua, 27 de octubre de 2017.
[7] “Xi Jinping shakes up China’s military leadership… what changes at the top mean for world’s biggest armed forces”, Liu Zhen, South China Morning Post, 26 de octubre de 2017.
[8] «El banco chino que sepulta Bretton Woods», Alfredo Jafile-Rahme, La Jornada, 22 de abril de 2015.
[9] «China Is Quietly Reshaping the World», Anja Manuel, The Atlantic, 17 octubre de 2017.
[10] “China sells first dollar bond in more than a decade”, Gabriel Wildau, Financial Times, 26 de octubre de 2017.
[11] “First dollar bond sale since 2004 indicates more opening-up: Chinese Vice FinMin”, Xinhua, 28 de octubre de 2017.
[12] “What President Xi Jinping’s new leadership team means for China’s economy”, Wang Xiangwei, South China Morning Post, October 28, 2017.
[13] “China shifts to quality growth”, Li Qiaoyi y Song Shengxia, Global Times, 27 de octubre de 2017.